La decisión del colectivo de presos de ETA de sumarse al Acuerdo de Gernika, que reclama el fin de la violencia, es el penúltimo paso hacia el fin del terrorismo. El último, lógicamente, es el anuncio de la disolución de la banda. Y luego vendrá un camino complicado para cerrar heridas en Euskadi, que necesariamente ha de incluir la petición de perdón por parte de los etarras y la reinserción paulatina de los presos. A pesar de que en e

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