Una de las cosas que más me gusta de los correos entre los flaperos es la costumbre que han cogido esta panda de cabrones a la hora de saludar, haciendo especial mención a mi persona a través de una lista infinita de insultos variados. Así empiezan algunos correos recibidos en la lista de correo.
Señores, señoras, Caín: Nos lo han puesto en bandeja.

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