Y después
Minutos después de la medianoche yo ya sabía que el pedo era irreversible, no tenía sentido resistirse en ese bar donde nos pasábamos empanadas por distintas partes del cuerpo. Y locro. Y humita. Había que festejar. Esta contentura que tengo se la debo a mucha gente. La noche de anoche se construyó de momentos, todos hermosos, todos cálidos, todos independientes y contagiosos. Presman en... —
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar
RSS