Hace poco más de un mes hablé del milagro de Kabila Una gata había parido cuatro cachorros. Una gata, quien sabe de dónde vino, a la que mis nietas pusieron de nombre Laia, tuvo una camada dentro de un olivo hueco.
Ahora hemos vuelto y el milagro continúa. Ahí están con timidez pero con alegría, los cuatro gatitos vivos y c

Entrar