Este deseo de decir,y apenas, nada: que me hirieron,desde dentro y por dentro, y desde fuera,que casi me mataron e inerte me dejaronsin vida en un recodo,que allí estuve abrigada por mis brazos de espuma,abrazada a mí misma con compasión de mí,que allí permanecí en soledad y quietasin ni siquiera un Dios que llevarme a mi fe,que soporté la helada de las noches
Y sigue
1 año · Escrita desde Valladolid, España · Comparte:
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