Aquí hemos criticado la sumisión de Aznar a Bush, sumisión empalagosa y entreguista a más no poder. Pero no vamos a cerrar los ojos con la que parece ser una segunda edición de sometimiento español al emperador americano.
Es verdad que entre Obama y Bush hay un abismo. Y además hay que reconocer que aquel ha sido capaz de afrontar el principio de su mandato con medidas esperanzadora e ilusionantes. Lo de cerrar Guantánamo, la trifulca

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