Todavía colean en estos días los guirigáis que montaba Zoido a Torrijos desde la oposición con motivo de las subvenciones a la ayuda al desarrollo destinadas a determinados países de américa latina.
Por aquel entonces, la Fundación DeSevilla, hoy en trance de disolución, era algo así como la cueva de Alí Babá desde donde se orquestaba un maléfico “

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