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Cajón de sastre.
Hola, buenas tardes a todos los seguidores y lectores de este Salón. Me llamo Jengibre y, como hace unos días anunció Nicolás, de vez en cuando os iré dejando algunas reflexiones. Me temo que estas co... — -
Eu tenho fe en mim (mesmo)
Lili Rozenblit Por suerte para los demás tus impulsos no habían traspasado eso que llaman, eufemísticamente hablando, la delgada línea que separa el bien del mal. Esa era la parte buena: la mala, la i... — -
Ni antes ni después
Antes todo parecía tan sencillo. No voy a ser tan estúpido como para confesar que una vez creí en el amor eterno así como en todas y cada una de las promesas. Nadie nos obligaba a pronunciar ninguna d... — -
No somos nada
Hoy se cumplen tres años de la trágica muerte de la Chancha Galíndez. Para algunos, un triste aficionado a las putas y a la bebida blanca; para otros, los que lo conocimos, un aficionado a las putas y... — -
Los niños salvajes (revisado)
Entre un revoloteo de hojarasca y los últimos rayos de sol arrastrándose a través de los árboles, llegaron los niños salvajes. Iban prácticamente desnudos, cubriéndose con lo que habían encontrado en ... — -
Carta de amor
No recuerdo cuántas veces hemos entrelazado los dedos de nuestros manos, aunque sí es cierto que cuán los años van pasando y a pesar de haber perdido la innata frescura de nuestra piel, el sentimiento... — -
Formas de subir a un escenario
Hace poco tuve oportunidad de presenciar un recital de una banda consagrada y una obra de teatro que comenzó recientemente. En Carnestolendas me sentí Darío Grandinetti en una película de Almodovar; e... — -
Peterodáctilo
“Para la mierda mejor Córdoba que Berlín”, piensa el pelado Morga. Ha ido hasta Alemania a recibir un premio literario por su libro Peterodáctilo, una nouvelle erótica protagonizada por un grupo de la... — -
Amanecer con llovizna
De bien que vienen, su mujer estira una mano y le da un tirón fuerte en la oreja. Alfonso la mira y se sonríe. El auto avanza por una avenida desierta al amanecer, perdiendo colores bajo una cortina d... — -
La línea del mar no muere
--¿La línea del mar muere? --Tiene la edad de la Tierra. Si ella muera ya no la veremos. Pero Lila no quiere que muera. Esa línea es el horizonte de sus sueños; perfila su ilusión. Ni la tierra ni ell... — -
¿Cómo vencer a la canícula y al insomnio?
Si no te interesa un relato en primera persona y solo buscas la respuesta a tu insoportable problema puedes ir directo al final. Tu mismo, pero te perderás una interesante historia de grillos. Otra no... — -
El hibisco rojo
Entre el petirrojo escondido en el zarzal y el mirlo sobre el eucalipto; entre la profunda dulzura del primero y la ondulada melancolía del segundo, me senté, siendo concha que se abre a contemplar. L... — -
Cinco minutos
Son cinco minutos, la vida es eterna en cinco minutos. Te recuerdo, Amanda. Vícto Jara. ¿Me quieres? Siempre la misma pregunta, la misma cantinela, el mismo corrido. La pinche margarita: ésta sí, ésta... — -
Un asadito con Richard Stallman
Entre todas las cosas que podría haberme propuesto hacer este año, sentarme a comer un asado con el gurú del software libre medio como que no figuraba en la lista. Pero a veces Córdoba se disfraza de ... — -
No pensé que iba a reírme tanto
Presentación de Peinate vol. II + La irrupción… Córdoba, 12 de agosto de 2009. Llego cansado, ansioso, con una acidez monacal. En medio del patio del España Córdoba, el mejor lugar de esta ciudad para... —

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