Ordenar anotaciones por: recientes · relevantes
-
Nadie nunca me pegó más fuerte que esa mujer
Todo aquello que no podamos capitalizar para convertir en una buena historia, parece, nos encadenará por años al diván de algún especialista, entonces reincidimos en un relato cíclico en el que podrán... — -
Lectura y perversión: tres casos prácticos
Los siguientes relatos contienen imágenes que pueden afectar la sensibilidad de algunas personas. Se recomienda discreción por parte de los lectores. (el caso de la mesa de saldos) Dos estudiantes de ... — -
Combates desiguales
No sé qué hacía en la puerta de un boliche en Alta Gracia. No sé porqué se había armado semejante quilombo, pero sí sé que empecé a preocuparme cuando, a eso de las cinco de la mañana, empezó a caer g... — -
Los 7 pecados capitales: la avaricia
Hugo tuvo conciencia de que no quería parecerse a sus padres cuando le empezó a salir un bigotillo rubio, al poco de cumplir los doce. Es decir, supo que no tenía intención alguna de morirse pobre. Y ... — -
El secreto de Omar (parte II)
(Podés leer la primera acá) Mi amigo volvió a ponerse de pie, se dirigió hasta la computadora y abrió algunos programas. —Empezamos llamando a los menos importantes —explicó sobre su hombro—. Alguna m... — -
Concierto
Algunos días – bueno, todos para ser exactos- estaba extraordinariamente bella. Pero aquella tarde lo estaba aún más. Él, que nunca había mirado el reloj, esperó ansioso que llegara la hora de salir d... — -
La guerra fría de los bobos
Volver a casa después de un día largo de laburo y encontrarme con tantas acusaciones hace que flaquee mi voluntad y me enfrente a una presión que no puedo eludir. En función del sistemático ataque rec... — -
Tumulto desbordado
Leí alguna vez que la poesía nació con la escritura. Quizá, cuando un hombre, llorando un amor perdido o anhelando uno por llegar, garabateó su melancolía en un pergamino para que siempre perdurara. P... — -
Otoño
Los atardeceres se visten de otoño. Los jirones anaranjados y rosados se acompasan con el color de las últimas hojas de los árboles que pronto quedarán desnudos esperando el invierno. Todo va muriendo... — -
Una pareja bien avenida
Una de esas tardes en que la pereza evita cualquier tentación de preparar la cena, recurrí al siempre buen recurso de comprar unos bocadillos en una de esas tabernas modernas que, aunque no dejan de s... — -
El parque de las almas errantes
Hace años, cuando la vida sonreía a la mayoría de la gente, el parque se llenaba de niños que jugaban al balón y a interminables persecuciones entre ficticios policías y ladrones; de jubilados que apr... — -
El sueño que llegó en goleta
Del mar provenía todo lo que sucedía en su vida. Siempre había sido así y supo que seguía siéndolo cuando le vio bajar de la goleta. De chiquita, cuando despertaba, lo primero que sus ojitos avellanad... — -
¿A cuánto el medio kilo de Coelho?
Ayer, en una librería, estuve ojeando libros al lado de una pareja que parecía querer elegir un libro con base en su grosor. Él: “¿este te gusta?” Ella, mirando apenas de reojo la portada: “Puede ser,... — -
Mi guardia en el repetidor.
Leo que ayer un artefacto explotó en un repetidor del Alto de La Granja (Guriezo) y ha causado importantes daños materiales. Con ello me ha venido a la memoria una historia de mi servicio militar. Me ... — -
La soledad del deseo
Gustaba de leer al borde de la piscina en las tardes de final de verano. Los gorriones se refugiaban en las frondas y cualquier que los viera hubiera dicho que se fijaban en ella. Su cuerpo, bronceado... —

Entrar
RSS