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	<title>Bitacoras.com: canal "moraleja"</title>
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	<description>Se muestran las ultimas 20 anotaciones para el canal "moraleja"</description>
	<copyright>Copyright 2008</copyright>
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		<title>Pedrito, un enanito enoj&#243;n. Libros de cuentos. Cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Im&#225;genes de cuentos.</title>
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		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 25 de agosto de 2008 a las 16:49:26

Pedrito, un enanito enojón. Libros de cuentos. Cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos.Tema del cuento: El mal humor, el enojo. Este cuento se trata de un enanito chiquito, no sólo porque era enanito, más vale, sino porque era chiquito de edad también. Nuestro enanit &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com">Literatura para Padres e Hijos</a> el 25 de agosto de 2008 a las 16:49:26</p>

<p><strong>Pedrito, un enanito enojón.</strong> Libros de cuentos.<strong> </strong>Cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos.</p><br /><br /><p>Tema del cuento:<strong> El mal humor, el enojo.</strong></p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/duende.jpg" alt="Pedrito, un enanito enojon" width="270" height="300" /></p><br /><br /><p><span id="more-1359"></span></p><br /><br /><p> Este cuento se trata de un enanito chiquito, no sólo porque era enanito, más vale, sino porque era chiquito de edad también. Nuestro enanito del cuento se llamaba Pedro y vivía con su familia, todos enanitos también, en una pequeña y linda casita de un bosque lejano.<br /><br /><br /> La familia estaba formada por el papá, la mamá y cuatro hermanitos. Pedrito era el mayor de todos y, aunque era muy  bueno y tranquilito, era muy, pero muy, pero muy enojón. Casi todo lo enojaba, apenas comenzaba el día, se levantaba de mal humor. Hacer los deberes lo ponía de peor humor. Si su mamá cocinaba algo que no le gustaba, ¡pero que peor! Si sus hermanitos tocaban sus juguetes, ¡¡¡ni hablar!!!<br /><br /><br /> Sus papás estaban muy preocupados por él. Pedrito era muy cariñoso, buen hijo y cuando quería, podía ser muy gracioso, pero parecía haber perdido su buen humor… vaya a saber por dónde. Pasaba la mayor parte de su tiempo enojándose por diferentes motivos.<br /><br /><br /> Sin encontrar una solución, sus papás decidieron consultar al gran sabio del bosque, llamado Don Yolosetodo quien, por supuesto, también era enano, para ver si él los podía ayudar a que Pedrito encontrase su buen humor escondido quizás en algún lugar.<br /><br /><br />–No es fácil… –dijo Don Yolosetodo, agarrándose la barba larga y puntiaguda como un pirulín, y agregó:<br /><br /><br />–El buen humor es algo que se lleva dentro, ¡no se puede salir a buscarlo como quien perdió un chocolate en medio del cine!<br /><br /><br />–¡Pero algo se debe poder hacer! –dijeron los papás, que se estaban preocupando más todavía.<br /><br /><br />–Déjenmelo pensar y vengan con el chinchudito, eh… perdón, con su hijito la semana que viene.</p><br /><br /><p> Don Yolosetodo sabía que no había soluciones mágicas para los problemas, pero pensó: “Algo de magia, nunca está de más”.<br /><br /><br />  En una semana ya tenía su plan bien armadito, con la esperanza de que Pedrito recuperase su buen humor.<br /><br /><br /> En la siguiente visita, los papás dejaron solo a Pedrito con Don Yolosetodo. El sabio lo estudió de arriba abajo y pensó: “La verdad es que este chico tiene cara de bueno, ¿será verdad lo que dicen los padres?”. Pero bastó que le ofreciera un vaso de leche (que a Pedrito no le gustaba ni medio) para comprobar que los papás sí tenían razón.<br /><br /><br />–¡Eh! ¡Con ese carácter nunca te vas a casar! –le dijo el sabio, aunque a Pedrito, como era chiquito, le importó un real pito.<br /><br /><br />–Bueno, pibe, vamos a lo que nos importa –dijo Don Yolosetodo. Acá tenemos un problema y yo quiero ayudarte a solucionarlo, tus papás están muy preocupados por vos.</p><br /><br /><p> Pedrito no entendía demasiado qué hacía allí pero, de todas maneras, escuchó atentamente sus palabras, que fueron muchas, realmente. Luego el sabio le mostró un montó de llaves de colores. Le explicó que él se las iba a dar y que Pedrito tenía que tratar de encontrar la puerta correcta, allí justo donde se había quedado su buen humor y así poder rescatarlo.<br /><br /><br /> También le marcó el camino que debía seguir y le dijo que volviera cuando hubiese encontrado lo que buscaba.<br /><br /><br /> Y allí se fue Pedrito, con los bolsillos llenos de llaves misteriosas y la cabecita llena de dudas.<br /><br /><br /> –Mucho sabio, mucho Yolosetodo, pero me parece que este tipo está más loco que una cabra –pensó nuestro enanito amigo.</p><br /><br /><p>El día siguiente comenzó su camino, medio a desgano y con cara de pocos amigos, pero con tal de no preocupar a sus papás, estaba dispuesto a darles el gusto. “¡Una pavada!”, pensó.<br /><br /><br />  Empezó su recorrido, encontró la primera puerta, la abrió, pero allí no había nada, algo que le pareció más que extraño.<br /><br /><br />–Debe de ser un error –dijo Pedrito.<br /><br /><br />Siguió caminando y detrás de cada puerta que abría, no había absolutamente nada y ya empezaba a fastidiarse. Pensó “¡Qué sabio mentiroso este!”. Abrió todas las puertas, excepto la última, y en ninguna encontró nada, realmente estaba muy confundido.<br /><br /><br />Sólo le quedaba una llave, la última, y la última puerta por abrir. Al abrirla y para su sorpresa, esta vez sí encontró algo, un espejo grande, hermoso y del cual salían chispitas multicolores.<br /><br /><br />Y ahí quedó Pedrito, mirándose fijamente al espejo, que –naturalmente– lo único que reflejaba era su propia imagen, y nada más. Se preguntó de qué se trataba todo eso. Mientras se miraba en el espejo mágico, como si nunca se hubiese visto antes, empezó a notar que algunas de las chispitas brillaban más que las otras.<br /><br /><br />Cuando se detuvo en una en particular, no podía creer lo que sus ojos chiquitos veían: ¡¿¡¿UN CHURRASCO?!?! ¡Sí, un churrasco! Y además, un vaso de leche, espinacas a montones, todas cosas que a Pedrito no le gustaban para nada. Ya se estaba empezando a enojar, cuando, al mirar mejor, detrás de todos esos alimentos que tanto odiaba, vio a su mamá preparándolos con mucho amor, también y “como por arte de magia”, pudo ver las vitaminas que cada uno tenía y cómo éstas fortalecían su cuerpo. Levantó la vista y vio otra chispa más, esta vez, al fijar la vista, ¿adivinen lo que vio? ¡SU CUADERNO DE TAREAS!<br /><br /><br />“¡Caramba! ¿Qué es esto?”, se preguntó ya un poco asustadito y no muy entusiasmado… Miró mejor y detrás del cuaderno se vio a sí mismo, pero ya era un hombre (aunque con tamaño de enano, aclaremos), había terminado la escuela y se daba cuenta de cuánto le habían servido en la vida todas las tareas por las que tanto se enojaba.<br /><br /><br />Ahora sí, Pedrito empezaba a entender… Siguió la siguiente chispita y allí se vio a sí mismo al levantarse por la mañana, pero, más allá de su cara larga y sus quejas, pudo ver las enormes posibilidades que ese día le ofrecía: un día nuevo, lleno de cosas por hacer, de juegos por jugar, de risas por reír, de besos por recibir y dar.<br /><br /><br />Otra chispita le mostró a sus hermanitos, sus tres hermanitos que jugaban con sus juguetes, y también llegó a ver las dos cosas que el espejo le mostraba, su enojo y sus manitos sacándole a sus hermanos sus juguetes, pero además vio la suerte infinita de tener hermanos con quien compartir las cosas, vio la gracia que Dios le había regalado de no estar solito en la vida, de tener tres compañeros que siempre estarían con él.<br /><br /><br />Y terminó de entender.<br /><br /><br />Pedrito podría haber seguido buscando chispitas mágicas esperando a ver qué descubría, pero no valía la pena, ya era suficiente.<br /><br /><br />Se puso a pensar que la mayor parte de su tiempo lo había pasado enojándose y eso lo puso muy triste. Se dio cuenta de que había otro modo de vivir. Entendió que cada cosa que lo enojaba, que eran la mayoría, por no decir todas, tenían otro lado, otro modo de verse, y hasta su lado bueno y divertido.<br /><br /><br />Se miró otra vez y le sorprendió ver en su carita chiquita una sonrisota enorme, casi más grande que el espejo que la reflejaba y se vio más lindo de lo que era todavía y se sintió muy bien, como hacía tiempo no se sentía. Nada más y nada menos que por entender un poco, apenitas un poco, de qué se trata la vida.<br /><br /><br />Mientras volvía a la casa del sabio a contarle lo sucedido, pensaba una y otra vez en todo lo que había visto.<br /><br /><br />Cuando llegó, apenas lo vio, el sabio se dio cuenta de todo, pero todo, todo. Vio llegar a Pedrito con una sonrisa más grande que su barba.<br /><br /><br />–¿Y Pedrito, encontraste algo?<br /><br /><br />–¡Gracias, Don Yolosetodo! ¡Gracias de verdad! Encontré el espejo mágico y con él, mi sonrisa. También encontré otro modo de ver las cosas y sobre todo, entendí.<br /><br /><br />–¿Qué entendiste? –preguntó intrigadísimo el sabio, tocándose su larga barba de chupetín pirulín.<br /><br /><br />–Que todo está dentro de uno, la alegría, el buen y el mal humor, que todo puede verse desde muchos lados y que hay que tratar de elegir el mejor de todos ellos, el que más felicidad nos dé.<br /><br /><br />–¡Muy bien amiguito! ¡Te felicito! Te hago una pregunta, ahora… ¿qué vas a hacer con tus enojos y con tu buen humor?<br /><br /><br />–¿La verdad verdadera, Don Yolosetodo? No sé. Espero con todo mi corazón de aquí en más enojarme menos, ser más feliz y no preocupar a mis papás.<br /><br /><br />–Así me gusta Pedrito, que trates, siempre hay que tratar, hay que insistir, y si no sale una vez, saldrá la otra, pero no volver por el camino equivocado.<br /><br /><br />Y se despidieron.<br /><br /><br />                                            �<br /><br /><br />Pedrito llegó a su casa con la misma sonrisota que tenía cuando se despidió de Don Yolosetodo. Abrazó muy, pero muy fuerte a sus papás. Miró todo como si fuese la primera vez que lo veía.<br /><br /><br />De repente su mamá le dice:<br /><br /><br />–Bueno, Pedrito, apurate a hacer la tarea que falta poco para que estén los churrascos.</p><br /><br /><p>Vamos a decir la verdad, la sonrisa de Pedrito empezó a achicarse, era ya una “minisonrisita”. Por un momento sintió que el enojo lo invadía, que iba a reaccionar como siempre, pero cerró los ojitos y recordó el espejo, y lo más importante, abrió los ojos y vio a su mamá, el amor que ponía al hacer la comida y su preocupación por él. Fue allí cuando el enojo desapareció y la sonrisa se agrandó un poquito. No era que ahora le gustara la leche, hacer los deberes o comer churrasco, simplemente había aprendido a ver el otro lado de las cosas, ese lado que siempre deja lugar para una sonrisa.   </p><br /><br /><p><em>Hecho el depósito de ley 11.723. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial</em></p><br /><br /><p><strong>Para pensar y conversar con papá y mamá:</strong><br /><br /><br />- ¿Sos de enojarme mucho?<br /><br /><br />- ¿Qué cosas te enojan?<br /><br /><br />- ¿Podes darte cuenta que algunas cosas que no te gustan papá y mamá las hacen sólo por tu bien?<br /><br /><br />- ¿No pensás que siempre es mejor tener una sonrisa para vos y tu familia aunque haya mucha tarea o algo de comer que no te guste por ejemplo?</p><br /><br /><p> </p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/liana-100x1204.jpg" alt="Pedrito, un enanito enojon" width="100" height="120" /><br /><br /><br />Autora: <strong>Liana Castello</strong><br /><br /><br />Escritora de cuentos infantiles</p><br /><br /><form id="vozme_form_bfba28d728255bb12d66cdc6a7834344" method="post" name="vozme_form_bfba28d728255bb12d66cdc6a7834344" target="bfba28d728255bb12d66cdc6a7834344" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="Pedrito, un enanito enojón. Libros de cuentos. Cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos... Pedrito, un enanito enojón. Libros de cuentos. Cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos.<br /><br />Tema del cuento: El mal humor, el enojo.<br /><br /><br /><br /><br /><br /> Este cuento se trata de un enanito chiquito, no sólo porque era enanito, más vale, sino porque era chiquito de edad también. Nuestro enanito del cuento se llamaba Pedro y vivía con su familia, todos enanitos también, en una pequeña y linda casita de un bosque lejano.<br /><br /> La familia estaba formada por el papá, la mamá y cuatro hermanitos. Pedrito era el mayor de todos y, aunque era muy  bueno y tranquilito, era muy, pero muy, pero muy enojón. Casi todo lo enojaba, apenas comenzaba el día, se levantaba de mal humor. Hacer los deberes lo ponía de peor humor. Si su mamá cocinaba algo que no le gustaba, ¡pero que peor! Si sus hermanitos tocaban sus juguetes, ¡¡¡ni hablar!!!<br /><br /> Sus papás estaban muy preocupados por él. Pedrito era muy cariñoso, buen hijo y cuando quería, podía ser muy gracioso, pero parecía haber perdido su buen humor… vaya a saber por dónde. Pasaba la mayor parte de su tiempo enojándose por diferentes motivos.<br /><br /> Sin encontrar una solución, sus papás decidieron consultar al gran sabio del bosque, llamado Don Yolosetodo quien, por supuesto, también era enano, para ver si él los podía ayudar a que Pedrito encontrase su buen humor escondido quizás en algún lugar.<br /><br />–No es fácil… –dijo Don Yolosetodo, agarrándose la barba larga y puntiaguda como un pirulín, y agregó:<br /><br />–El buen humor es algo que se lleva dentro, ¡no se puede salir a buscarlo como quien perdió un chocolate en medio del cine!<br /><br />–¡Pero algo se debe poder hacer! –dijeron los papás, que se estaban preocupando más todavía.<br /><br />–Déjenmelo pensar y vengan con el chinchudito, eh… perdón, con su hijito la semana que viene.<br /><br /> Don Yolosetodo sabía que no había soluciones mágicas para los problemas, pero pensó: “Algo de magia, nunca está de más”.<br /><br />  En una semana ya tenía su plan bien armadito, con la esperanza de que Pedrito recuperase su buen humor.<br /><br /> En la siguiente visita, los papás dejaron solo a Pedrito con Don Yolosetodo. El sabio lo estudió de arriba abajo y pensó: “La verdad es que este chico tiene cara de bueno, ¿será verdad lo que dicen los padres?”. Pero bastó que le ofreciera un vaso de leche (que a Pedrito no le gustaba ni medio) para comprobar que los papás sí tenían razón.<br /><br />–¡Eh! ¡Con ese carácter nunca te vas a casar! –le dijo el sabio, aunque a Pedrito, como era chiquito, le importó un real pito.<br /><br />–Bueno, pibe, vamos a lo que nos importa –dijo Don Yolosetodo. Acá tenemos un problema y yo quiero ayudarte a solucionarlo, tus papás están muy preocupados por vos.<br /><br /> Pedrito no entendía demasiado qué hacía allí pero, de todas maneras, escuchó atentamente sus palabras, que fueron muchas, realmente. Luego el sabio le mostró un montó de llaves de colores. Le explicó que él se las iba a dar y que Pedrito tenía que tratar de encontrar la puerta correcta, allí justo donde se había quedado su buen humor y así poder rescatarlo.<br /><br /> También le marcó el camino que debía seguir y le dijo que volviera cuando hubiese encontrado lo que buscaba.<br /><br /> Y allí se fue Pedrito, con los bolsillos llenos de llaves misteriosas y la cabecita llena de dudas.<br /><br /> –Mucho sabio, mucho Yolosetodo, pero me parece que este tipo está más loco que una cabra –pensó nuestro enanito amigo.<br /><br />El día siguiente comenzó su camino, medio a desgano y con cara de pocos amigos, pero con tal de no preocupar a sus papás, estaba dispuesto a darles el gusto. “¡Una pavada!”, pensó.<br /><br />  Empezó su recorrido, encontró la primera puerta, la abrió, pero allí no había nada, algo que le pareció más que extraño.<br /><br />–Debe de ser un error –dijo Pedrito.<br /><br />Siguió caminando y detrás de cada puerta que abría, no había absolutamente nada y ya empezaba a fastidiarse. Pensó “¡Qué sabio mentiroso este!”. Abrió todas las puertas, excepto la última, y en ninguna encontró nada, realmente estaba muy confundido.<br /><br />Sólo le quedaba una llave, la última, y la última puerta por abrir. Al abrirla y para su sorpresa, esta vez sí encontró algo, un espejo grande, hermoso y del cual salían chispitas multicolores.<br /><br />Y ahí quedó Pedrito, mirándose fijamente al espejo, que –naturalmente– lo único que reflejaba era su propia imagen, y nada más. Se preguntó de qué se trataba todo eso. Mientras se miraba en el espejo mágico, como si nunca se hubiese visto antes, empezó a notar que algunas de las chispitas brillaban más que las otras.<br /><br />Cuando se detuvo en una en particular, no podía creer lo que sus ojos chiquitos veían: ¡¿¡¿UN CHURRASCO?!?! ¡Sí, un churrasco! Y además, un vaso de leche, espinacas a montones, todas cosas que a Pedrito no le gustaban para nada. Ya se estaba empezando a enojar, cuando, al mirar mejor, detrás de todos esos alimentos que tanto odiaba, vio a su mamá preparándolos con mucho amor, también y “como por arte de magia”, pudo ver las vitaminas que cada uno tenía y cómo éstas fortalecían su cuerpo. Levantó la vista y vio otra chispa más, esta vez, al fijar la vista, ¿adivinen lo que vio? ¡SU CUADERNO DE TAREAS!<br /><br />“¡Caramba! ¿Qué es esto?”, se preguntó ya un poco asustadito y no muy entusiasmado… Miró mejor y detrás del cuaderno se vio a sí mismo, pero ya era un hombre (aunque con tamaño de enano, aclaremos), había terminado la escuela y se daba cuenta de cuánto le habían servido en la vida todas las tareas por las que tanto se enojaba.<br /><br />Ahora sí, Pedrito empezaba a entender… Siguió la siguiente chispita y allí se vio a sí mismo al levantarse por la mañana, pero, más allá de su cara larga y sus quejas, pudo ver las enormes posibilidades que ese día le ofrecía: un día nuevo, lleno de cosas por hacer, de juegos por jugar, de risas por reír, de besos por recibir y dar.<br /><br />Otra chispita le mostró a sus hermanitos, sus tres hermanitos que jugaban con sus juguetes, y también llegó a ver las dos cosas que el espejo le mostraba, su enojo y sus manitos sacándole a sus hermanos sus juguetes, pero además vio la suerte infinita de tener hermanos con quien compartir las cosas, vio la gracia que Dios le había regalado de no estar solito en la vida, de tener tres compañeros que siempre estarían con él.<br /><br />Y terminó de entender.<br /><br />Pedrito podría haber seguido buscando chispitas mágicas esperando a ver qué descubría, pero no valía la pena, ya era suficiente.<br /><br />Se puso a pensar que la mayor parte de su tiempo lo había pasado enojándose y eso lo puso muy triste. Se dio cuenta de que había otro modo de vivir. Entendió que cada cosa que lo enojaba, que eran la mayoría, por no decir todas, tenían otro lado, otro modo de verse, y hasta su lado bueno y divertido.<br /><br />Se miró otra vez y le sorprendió ver en su carita chiquita una sonrisota enorme, casi más grande que el espejo que la reflejaba y se vio más lindo de lo que era todavía y se sintió muy bien, como hacía tiempo no se sentía. Nada más y nada menos que por entender un poco, apenitas un poco, de qué se trata la vida.<br /><br />Mientras volvía a la casa del sabio a contarle lo sucedido, pensaba una y otra vez en todo lo que había visto.<br /><br />Cuando llegó, apenas lo vio, el sabio se dio cuenta de todo, pero todo, todo. Vio llegar a Pedrito con una sonrisa más grande que su barba.<br /><br />–¿Y Pedrito, encontraste algo?<br /><br />–¡Gracias, Don Yolosetodo! ¡Gracias de verdad! Encontré el espejo mágico y con él, mi sonrisa. También encontré otro modo de ver las cosas y sobre todo, entendí.<br /><br />–¿Qué entendiste? –preguntó intrigadísimo el sabio, tocándose su larga barba de chupetín pirulín.<br /><br />–Que todo está dentro de uno, la alegría, el buen y el mal humor, que todo puede verse desde muchos lados y que hay que tratar de elegir el mejor de todos ellos, el que más felicidad nos dé.<br /><br />–¡Muy bien amiguito! ¡Te felicito! Te hago una pregunta, ahora… ¿qué vas a hacer con tus enojos y con tu buen humor?<br /><br />–¿La verdad verdadera, Don Yolosetodo? No sé. 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Por un momento sintió que el enojo lo invadía, que iba a reaccionar como siempre, pero cerró los ojitos y recordó el espejo, y lo más importante, abrió los ojos y vio a su mamá, el amor que ponía al hacer la comida y su preocupación por él. Fue allí cuando el enojo desapareció y la sonrisa se agrandó un poquito. No era que ahora le gustara la leche, hacer los deberes o comer churrasco, simplemente había aprendido a ver el otro lado de las cosas, ese lado que siempre deja lugar para una sonrisa.   <br /><br />Hecho el depósito de ley 11.723. Derechos reservados. 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Cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos..." onclick="window.open('', 'bfba28d728255bb12d66cdc6a7834344', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', 'bfba28d728255bb12d66cdc6a7834344', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_bfba28d728255bb12d66cdc6a7834344').submit();">Escuche<br/> Pedrito, un enanito enojón. Libros de cuentos. Cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos...</a></div><br /><br />			</div></form>

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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>Historia de amor. P&#225;gina de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.</title>
		<link>http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/historia-de-amor-pagina-de-cuentos-cuentos-autores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-con-audio-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil</link>
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		<pubDate>Tue, 30 Sep 2008 22:39:35 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>cuentos cortos</category>
		<category>cuentos educativos</category>
		<category>cuentos moraleja</category>
		<category>escritores</category>
		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 30 de septiembre de 2008 a las 22:39:35

Historia de amor. Página de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.En un país que llevaba como sino la estatura de sus habitantes, ¿Por qué? Pues… porque eran muy bajitos, sus vecinos de otro país eran a &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com">Literatura para Padres e Hijos</a> el 30 de septiembre de 2008 a las 22:39:35</p>

<p style="text-align: left;"><strong>Historia de amor.</strong> Página de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.</p><br /><br /><p style="text-align: left;"><a href="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/09/enanos.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1482" title="enanos" src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/09/enanos-225x300.jpg" alt="" width="221" height="280" /></a></p><br /><br /><p style="text-align: left;"><span id="more-1480"></span>En un país que llevaba como sino la estatura de sus habitantes, ¿Por qué? Pues… porque eran muy bajitos, sus vecinos de otro país eran altos y como consecuencia  creían que por serlo eran mejores, la vida transcurría en medio de burlas de los altos hacia los bajitos.<br /><br /><br />Cuando de pronto, sucedió lo inesperado…el planeta se movió, todo se derrumbo, solo desolación.<br /><br /><br />En el país de los bajitos se oían murmullos y pasos en la oscuridad, pues, como ellos pertenecían al planeta también habían sido afectados por tan duro movimiento; igualmente les sucedió a los habitantes del País de los altos.<br /><br /><br />Estando claros los unos y los otros de tan dura situación, iniciaron su labor de rescate, reconstrucción y ayuda para los más afectados. En  el país de los altos un señor muy querido por la comunidad, quedo atrapado bajo los escombros de su casa y como era tan grande lo único que no le cubrió fue su cabeza; los vecinos decían: -“No podemos moverlo, pues realmente no sabemos, si su corazón esta muy herido, si sus piernas se mueven, si sus brazos resisten… en fin tendremos que dejarlo morir”<br /><br /><br />-Pero,… ¡como! Grito su hijo. – “Es mucha la agonía y sufrimiento, yo daría lo que fuera por evitar ese dolor”.<br /><br /><br />En ese momento, paso frente a la comunidad un señor bajito (pequeñito) y les dijo: -“si ustedes me lo permiten voy a mi comunidad, hablo con mis amigos les comento el caso con el fin de ayudar, a nosotros por pequeños la vida nos ha dado una cualidad; poder movernos con agilidad en sitios donde ustedes no pueden por su estatura ¿Qué dicen, lo hacemos? Se miraron todos y en solo grito contestaron  ¡si!<br /><br /><br />Se fue el pequeño (bajito) trajo a sus hermanos y pasaron dos días con sus noches, donde al señor alto solamente le daban agua para que resistiera su espera, y al final lo lograron, quitaron uno a uno los escombros, lo dejaron al descubierto para que su rescate fuera lo menos penoso y doloroso y así salvar su vida. Desde entonces la comunidad de los altos no se burla más de los bajitos, pues entendieron que las burlas y risas no sirven de nada y los bajitos enseñaron una hermosa historia de amor por sus semejantes sin importar si eran altos o bajitos, burlones o serios, para ellos eran humanos.</p><br /><br /><p style="text-align: left;"><strong>Fin</strong></p><br /><br /><p><a href="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/09/esperanza-soto2.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1481" title="esperanza-soto2" src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/09/esperanza-soto2.jpg" alt="" width="100" height="100" /></a><br /><br /><br />Autora: <strong>Esperanza soto.</strong> ( HOPE )<br /><br /><br />Escritora de cuentos infantiles<br /><br /><ul class="related_post"><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/los-caminos-pagina-de-cuentos-cuentos-autores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="Los caminos">Los caminos</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/la-mochila-que-habla-pagina-de-cuentos-cuentos-escritores-hispanoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-ninos-escritores/" title="La mochila que habla">La mochila que habla</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/el-camino-prohibido-pagina-de-cuentos-cuentos-autores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="El camino prohibido">El camino prohibido</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/los-ladroncitos-de-suenospagina-de-cuentos-cuentos-escritores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-con-audio-lecturas-infantiles-nombres-de-escritores-de-argentina/" title="Los ladroncitos de sueños">Los ladroncitos de sueños</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/autores-literarios/el-espejo-de-la-vida-pagina-de-cuentos-cuentos-escritores-hispanoamericanos-cuentos-infantiles-con-audio-lecturas-infantiles-nombres-de-escritores-espana/" title="El espejo de la vida">El espejo de la vida</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/educacion-ambiental-2/tomasa-y-cubanito-educacion-ambiental-para-ninos-pagina-de-cuentos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="Tomasa y Cubanito">Tomasa y Cubanito</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/zumo-sol-pagina-de-cuentos-cuentos-hispanoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lectura-para-ninos/" title="Zumo sol">Zumo sol</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/la-llama-de-chispita-cuentos-de-dragones-pagina-de-cuentos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="La llama de chispita">La llama de chispita</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/la-mariposa-colorin-pagina-de-cuentos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="La mariposa colorín">La mariposa colorín</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/el-hermoso-remero-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-autores-de-literatura-infantil/" title="El hermoso remero">El hermoso remero</a></li><br /><br /></ul><br /><br /><form id="vozme_form_cd5f4bb36468e551cfbc7d26c0215fe9" method="post" name="vozme_form_cd5f4bb36468e551cfbc7d26c0215fe9" target="cd5f4bb36468e551cfbc7d26c0215fe9" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="Historia de amor. Página de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil... Historia de amor. Página de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.<br /><br /><br /><br />En un país que llevaba como sino la estatura de sus habitantes, ¿Por qué? Pues… porque eran muy bajitos, sus vecinos de otro país eran altos y como consecuencia  creían que por serlo eran mejores, la vida transcurría en medio de burlas de los altos hacia los bajitos.<br /><br />Cuando de pronto, sucedió lo inesperado…el planeta se movió, todo se derrumbo, solo desolación.<br /><br />En el país de los bajitos se oían murmullos y pasos en la oscuridad, pues, como ellos pertenecían al planeta también habían sido afectados por tan duro movimiento; igualmente les sucedió a los habitantes del País de los altos.<br /><br />Estando claros los unos y los otros de tan dura situación, iniciaron su labor de rescate, reconstrucción y ayuda para los más afectados. En  el país de los altos un señor muy querido por la comunidad, quedo atrapado bajo los escombros de su casa y como era tan grande lo único que no le cubrió fue su cabeza; los vecinos decían: -“No podemos moverlo, pues realmente no sabemos, si su corazón esta muy herido, si sus piernas se mueven, si sus brazos resisten… en fin tendremos que dejarlo morir”<br /><br />-Pero,… ¡como! Grito su hijo. – “Es mucha la agonía y sufrimiento, yo daría lo que fuera por evitar ese dolor”.<br /><br />En ese momento, paso frente a la comunidad un señor bajito (pequeñito) y les dijo: -“si ustedes me lo permiten voy a mi comunidad, hablo con mis amigos les comento el caso con el fin de ayudar, a nosotros por pequeños la vida nos ha dado una cualidad; poder movernos con agilidad en sitios donde ustedes no pueden por su estatura ¿Qué dicen, lo hacemos? Se miraron todos y en solo grito contestaron  ¡si!<br /><br />Se fue el pequeño (bajito) trajo a sus hermanos y pasaron dos días con sus noches, donde al señor alto solamente le daban agua para que resistiera su espera, y al final lo lograron, quitaron uno a uno los escombros, lo dejaron al descubierto para que su rescate fuera lo menos penoso y doloroso y así salvar su vida. Desde entonces la comunidad de los altos no se burla más de los bajitos, pues entendieron que las burlas y risas no sirven de nada y los bajitos enseñaron una hermosa historia de amor por sus semejantes sin importar si eran altos o bajitos, burlones o serios, para ellos eran humanos.<br /><br />Fin<br /><br /><br /><br />Autora: Esperanza soto. ( HOPE )<br /><br />Escritora de cuentos infantiles<br /><br /><br /><br />Los caminos<br /><br />La mochila que habla<br /><br />El camino prohibido<br /><br />Los ladroncitos de sueños<br /><br />El espejo de la vida<br /><br />Tomasa y Cubanito<br /><br />Zumo sol<br /><br />La llama de chispita<br /><br />La mariposa colorín<br /><br />El hermoso remero<br /><br /><br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  Historia de amor. Página de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil..." onclick="window.open('', 'cd5f4bb36468e551cfbc7d26c0215fe9', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', 'cd5f4bb36468e551cfbc7d26c0215fe9', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_cd5f4bb36468e551cfbc7d26c0215fe9').submit();">Escuche<br/> Historia de amor. Página de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil...</a></div><br /><br />			</div></form>

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	<item>
		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>La amargura del tomate. fabulas. fabulas infantiles. fabulas para ninos. fabulas cortas. Cuentos con moraleja.</title>
		<link>http://www.encuentos.com/fabulas/la-amargura-del-tomate-fabulas-fabulas-infantiles-fabulas-para-ninos-fabulas-cortas-cuentos-con-moraleja</link>
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		<pubDate>Thu, 10 Jul 2008 21:01:30 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>fabulas</category>
		<category>ninos escritores</category>
		<category>aprender leer</category>
		<category>cuentos moraleja</category>
		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 10 de julio de 2008 a las 21:01:30

La amargura del tomate.  Fábulas. Fábulas infantiles. Fábulas para niños. Fábulas cortas. Cuentos con moraleja.Érase una vez  un pobre tomate que se sentía con ganas de llorar, pero no podía, pues sus padres le decían que por mujeres no se llora.El como siempre buscaba la manera de desahogarse  d &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com">Literatura para Padres e Hijos</a> el 10 de julio de 2008 a las 21:01:30</p>

<p><strong>La amargura del tomate.</strong>  Fábulas. Fábulas infantiles. Fábulas para niños. Fábulas cortas. Cuentos con moraleja.</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/07/tomate.jpg" alt="Fabula. La amargura del tomate" width="300" height="332" /></p><br /><br /><p><span id="more-1188"></span></p><br /><br /><p>Érase una vez  un pobre tomate que se sentía con ganas de llorar, pero no podía, pues sus padres le decían que por mujeres no se llora.</p><br /><br /><p>El como siempre buscaba la manera de desahogarse  de tal modo que no dejaba de buscar soluciones.</p><br /><br /><p>Busco ayuda con todas las verduras y hortalizas. Una de sus opciones fue la cebolla cabezona quien le dijo que con un poco de su acido lo haría lloriquear como un niño al cual no se le compra un dulce, pero por injusticia de las vida él era inmune a aquel fastidioso acido. Fue a donde el señor limón quien era tan amargado que lo saco a gritos de su casa, sin darle chance de pedirle su ayuda. De camino a casa se  encontró  a la culpable de su pena, si Ella, con el plátano muy agarraditos de la mano y comiendo helado de tierra negra, el pobre no lo soporto y salio como  pepa de guama. Pero como raro no se le desgajo ni una sola lagrima. Sin  darse cuenta corrió tanto que salio de la nevera y fue a dar directo a los pies de la doña, quien  sin pensarlo lo coloco en la tabla de picar, allí sintiendo que su vida no valía nada dejo que  el cuchillo hiciera su trabajo, en el mismo instante escuchó una voz que le decía -nos vemos en la ensalada-, que increíble coincidencia era tomatita  la amiga que siempre estaba en esos malos momentos  y además siempre había mostrado interés por el tomate. Sin pensar mucho él se dio cuenta que el amor estaba  en el lugar y en el momento que él  menos esperaba.</p><br /><br /><p>Así que el cuchillo al cortarlo por la mitad  hizo lo que nadie había podido hacer, que el tomate derramara una lágrima, pero no de tristeza sino de felicidad.</p><br /><br /><p><strong>Moraleja:</strong> No busques el amor, el solo vendrá a ti en el momento y lugar mas inesperado…</p><br /><br /><p>Autora: <strong>Zulay Milena Nempeque Castro</strong>.</p><br /><br /><p>Estudiante de Ingenieria Química de la Universidad Nacional de Colombia. Nació el 05 de Mayo de 1991 en Bogotá-Colombia.</p><br /><br /><p><strong>La amargura del tomate.</strong>  Fábulas. Fábulas infantiles. Fábulas para niños. Fábulas cortas. Cuentos con moraleja.</p><br /><br /><p>Temas relacionados: Zulay Milena Nempeque Castro - Fábulas para niños - fábulas cortas - cuentos con moraleja - La amargura del tomate - Cuentos clásicos infantiles - Cuentos para chicos - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para reflexionar - Cuentos para chicos</p><br /><br /><p class="akst_link"><a href="http://www.encuentos.com/?p=1188&akst_action=share-this"  title="E-mail this, post to del.icio.us, etc." id="akst_link_1188" class="akst_share_link" rel="nofollow"><b>Recomendar o compartir esta entrada</b></a><br /><br /></p><form id="vozme_form_2799ba1436da48d6fb0cd04a9ab957f5" method="post" name="vozme_form_2799ba1436da48d6fb0cd04a9ab957f5" target="2799ba1436da48d6fb0cd04a9ab957f5" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="La amargura del tomate. fabulas. fabulas infantiles. fabulas para ninos. fabulas cortas. Cuentos con moraleja... La amargura del tomate.  Fábulas. Fábulas infantiles. Fábulas para niños. Fábulas cortas. Cuentos con moraleja.<br /><br /><br /><br /><br /><br />Érase una vez  un pobre tomate que se sentía con ganas de llorar, pero no podía, pues sus padres le decían que por mujeres no se llora.<br /><br />El como siempre buscaba la manera de desahogarse  de tal modo que no dejaba de buscar soluciones.<br /><br />Busco ayuda con todas las verduras y hortalizas. Una de sus opciones fue la cebolla cabezona quien le dijo que con un poco de su acido lo haría lloriquear como un niño al cual no se le compra un dulce, pero por injusticia de las vida él era inmune a aquel fastidioso acido. Fue a donde el señor limón quien era tan amargado que lo saco a gritos de su casa, sin darle chance de pedirle su ayuda. De camino a casa se  encontró  a la culpable de su pena, si Ella, con el plátano muy agarraditos de la mano y comiendo helado de tierra negra, el pobre no lo soporto y salio como  pepa de guama. Pero como raro no se le desgajo ni una sola lagrima. Sin  darse cuenta corrió tanto que salio de la nevera y fue a dar directo a los pies de la doña, quien  sin pensarlo lo coloco en la tabla de picar, allí sintiendo que su vida no valía nada dejo que  el cuchillo hiciera su trabajo, en el mismo instante escuchó una voz que le decía -nos vemos en la ensalada-, que increíble coincidencia era tomatita  la amiga que siempre estaba en esos malos momentos  y además siempre había mostrado interés por el tomate. Sin pensar mucho él se dio cuenta que el amor estaba  en el lugar y en el momento que él  menos esperaba.<br /><br />Así que el cuchillo al cortarlo por la mitad  hizo lo que nadie había podido hacer, que el tomate derramara una lágrima, pero no de tristeza sino de felicidad.<br /><br />Moraleja: No busques el amor, el solo vendrá a ti en el momento y lugar mas inesperado…<br /><br />Autora: Zulay Milena Nempeque Castro.<br /><br />Estudiante de Ingenieria Química de la Universidad Nacional de Colombia. Nació el 05 de Mayo de 1991 en Bogotá-Colombia.<br /><br />La amargura del tomate.  Fábulas. Fábulas infantiles. Fábulas para niños. Fábulas cortas. Cuentos con moraleja.<br /><br />Temas relacionados: Zulay Milena Nempeque Castro - Fábulas para niños - fábulas cortas - cuentos con moraleja - La amargura del tomate - Cuentos clásicos infantiles - Cuentos para chicos - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para reflexionar - Cuentos para chicos<br /><br />Recomendar o compartir esta entrada<br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  La amargura del tomate. fabulas. fabulas infantiles. fabulas para ninos. fabulas cortas. 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		<dc:creator>jomagaro</dc:creator>
		<title>Moraleja II</title>
		<link>http://www.jomagaro.es/2008/07/21/moraleja-ii</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.jomagaro.es/2008/07/21/moraleja-ii</guid>
		<pubDate>Mon, 21 Jul 2008 21:46:39 +0200</pubDate>
		<category>vida misma</category>
		<category>cementerio</category>
		<category>moraleja</category>
		<description><![CDATA[Por jomagaro en jomagaro.es el 21 de julio de 2008 a las 21:46:39

Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de un  pariente, cuandove a un chino poniendo un plato de arroz en la tumba  vecina El hombrese dirige al chino, y le  pregunta:-  ’Disculpe señor, pero ¿cree usted que de verdad el difunto comerá el arroz?-  ’Si’, respondió el chino… ‘Cuando el suyo venga a oler sus FLOR &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/jomagaro">jomagaro</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.jomagaro.es">jomagaro.es</a> el 21 de julio de 2008 a las 21:46:39</p>

<p><a href="http://www.jomagaro.es/wp-content/uploads/2008/07/cementerio.jpg" target="_blank" title="Cementerio"><img src="http://www.jomagaro.es/wp-content/uploads/2008/07/cementerio.jpg" alt="Cementerio" width="183" align="right" height="138" /></a><strong><font size="2" color="#2f2f2f" face="Arial"><span style="font-weight: bold; font-size: 10pt; color: #2f2f2f; font-family: Arial">Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de un  pariente, cuando<br /><br /><br />ve a un chino poniendo un plato de arroz en la tumba  vecina El hombre<br /><br /><br />se dirige al chino, y le  pregunta:<br /><br /><br />-  ’Disculpe señor, pero ¿cree usted que de verdad el difunto comerá el arroz?<br /><br /><br />-  ’Si’, respondió el chino… ‘Cuando el suyo venga a oler sus FLORES.’ </span></font></strong><strong><font size="2" color="blue" face="Arial"><span style="font-weight: bold; font-size: 10pt; color: blue; font-family: Arial"></p><br /><br /><p>MORALEJA: </span></font></strong><br /><br /><br /><strong><font size="2" color="blue" face="Arial"><span style="font-weight: bold; font-size: 10pt; color: blue; font-family: Arial">Respetar las opciones del otro,  es una de las mayores virtudes que un<br /><br /><br />ser humano puede tener. Las personas  son diferentes, actúan diferente<br /><br /><br />y piensan diferente. No  juzgue………… Solamente COMPRENDA. </span></font></strong><strong><font size="1" color="blue" face="Arial"><span style="font-weight: bold; font-size: 7.5pt; color: blue; font-family: Arial"><br /><br /><br /></span></font></strong></p><br /><br /><p><a href="http://www.facebook.com/share.php?u=http://www.jomagaro.es/2008/07/21/moraleja-ii/">Compártelo en Facebook</a></p>

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	<item>
		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>El hermoso remero. Cuentos infantiles para escuchar. Lecturas infantiles. Autores de literatura infantil.</title>
		<link>http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/el-hermoso-remero-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-autores-de-literatura-infantil</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/el-hermoso-remero-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-autores-de-literatura-infantil</guid>
		<pubDate>Wed, 03 Sep 2008 15:07:18 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>cuentos cortos</category>
		<category>cuentos educativos</category>
		<category>cuentos moraleja</category>
		<category>escritores</category>
		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 03 de septiembre de 2008 a las 15:07:18

El hermoso remero. Cuentos infantiles para escuchar. Lecturas infantiles. Autores de literatura infantil.Había una vez, un hermoso remero, el era como una luz en la oscuridad, de facciones angelicales y bondadoso corazón. Su trabajo consistía en llevar de una orilla a otra; personas que no s &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com">Literatura para Padres e Hijos</a> el 03 de septiembre de 2008 a las 15:07:18</p>

<p><strong>El hermoso remero.</strong> Cuentos infantiles para escuchar. Lecturas infantiles. Autores de literatura infantil.</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/09/remando.jpg" alt="El hermoso remero" width="323" height="317" /></p><br /><br /><p><span id="more-1389"></span>Había una vez, un hermoso remero, el era como una luz en la oscuridad, de facciones angelicales y bondadoso corazón. Su trabajo consistía en llevar de una orilla a otra; personas que no sabían nadar y lo buscaban para pasar con seguridad.</p><br /><br /><p>Mientras sucedía esto, el cantaba o contaba historias, así, a las personas se les olvidaban los temores, reían y confiaban.<br /><br /><br />Pero un día, se presento un niño que temía al agua, dentro y fuera de ella, teniendo como misión llevar un mensaje muy importante a la otra orilla; pero el temor no se alejaba, se sentó a la orilla del lago dando gritos, creyendo que de la otra orilla podían oírlo y así evitaba el paso.</p><br /><br /><p>Grito y grito… ni siquiera el eco le contestó, ahí seguía, no se movía, su tarea no cumplía, cuando de pronto llego el hermoso remero y en sus oídos le susurró… melodías y acordes perfectos, llevándolo a la lancha en perfecta armonía donde el niño descubrió que el agua tenía caracoles y flores que en coro le decían: - “somos hijos del padre, somos tus guías y hermanos que te acompañamos en tan hermosa misión, el agua es tuya, con un canto te arrulla, pronto entenderás cual es la lección.”</p><br /><br /><p>Así, el remero cumplió su labor, agua y bosques decían: - “que buena elección.”</p><br /><br /><p><strong>Fin</strong></p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/09/esperanza-soto.jpg" alt="escritora de cuentos infantiles. Esperanza Soto" width="100" height="100" /><br /><br /><br />Autora: <strong>Esperanza Soto.</strong> (HOPE)<br /><br /><br />Escritora de cuentos infantiles</p><br /><br /><form id="vozme_form_cac8d14d151f7c4e7a9083a1cace90eb" method="post" name="vozme_form_cac8d14d151f7c4e7a9083a1cace90eb" target="cac8d14d151f7c4e7a9083a1cace90eb" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="El hermoso remero. Cuentos infantiles para escuchar. Lecturas infantiles. Autores de literatura infantil... El hermoso remero. Cuentos infantiles para escuchar. Lecturas infantiles. Autores de literatura infantil.<br /><br /><br /><br />Había una vez, un hermoso remero, el era como una luz en la oscuridad, de facciones angelicales y bondadoso corazón. Su trabajo consistía en llevar de una orilla a otra; personas que no sabían nadar y lo buscaban para pasar con seguridad.<br /><br />Mientras sucedía esto, el cantaba o contaba historias, así, a las personas se les olvidaban los temores, reían y confiaban.<br /><br />Pero un día, se presento un niño que temía al agua, dentro y fuera de ella, teniendo como misión llevar un mensaje muy importante a la otra orilla; pero el temor no se alejaba, se sentó a la orilla del lago dando gritos, creyendo que de la otra orilla podían oírlo y así evitaba el paso.<br /><br />Grito y grito… ni siquiera el eco le contestó, ahí seguía, no se movía, su tarea no cumplía, cuando de pronto llego el hermoso remero y en sus oídos le susurró… melodías y acordes perfectos, llevándolo a la lancha en perfecta armonía donde el niño descubrió que el agua tenía caracoles y flores que en coro le decían: - “somos hijos del padre, somos tus guías y hermanos que te acompañamos en tan hermosa misión, el agua es tuya, con un canto te arrulla, pronto entenderás cual es la lección.”<br /><br />Así, el remero cumplió su labor, agua y bosques decían: - “que buena elección.”<br /><br />Fin<br /><br /><br /><br />Autora: Esperanza Soto. (HOPE)<br /><br />Escritora de cuentos infantiles<br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  El hermoso remero. Cuentos infantiles para escuchar. Lecturas infantiles. Autores de literatura infantil..." onclick="window.open('', 'cac8d14d151f7c4e7a9083a1cace90eb', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', 'cac8d14d151f7c4e7a9083a1cace90eb', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_cac8d14d151f7c4e7a9083a1cace90eb').submit();">Escuche<br/> El hermoso remero. Cuentos infantiles para escuchar. Lecturas infantiles. Autores de literatura infantil...</a></div><br /><br />			</div></form>

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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>Barquitos de papel. Cuentos infantil. lecturas infantiles. Escritora.</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 20:53:13 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
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		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 02 de octubre de 2008 a las 20:53:13

Barquitos de papel.  Cuento infantil. Página de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.- I - Miré al lado mío y vi pasar un árbol corriendo, una ventana, después una puerta y otra y otra ventana más, la tap &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com">Literatura para Padres e Hijos</a> el 02 de octubre de 2008 a las 20:53:13</p>

<p><strong>Barquitos de papel.</strong>  Cuento infantil. Página de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.</p><br /><br /><p><a href="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/10/barquitos-de-papel.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1499" title="barquitos-de-papel" src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/10/barquitos-de-papel-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a></p><br /><br /><p><span id="more-1495"></span>- I -</p><br /><br /><p> Miré al lado mío y vi pasar un árbol corriendo, una ventana, después una puerta y otra y otra ventana más, la tapia cubierta por la enredadera de la casa de Elvira…<br /><br /><br /> Todas las mañanas cuando voy a comprar el pan a la vuelta de mi casa noto que todas las casas de la cuadra corren y pasan al lado mío, hasta que llego a la panadería que siempre está quieta, ¡a lo mejor tiene fiaca!.<br /><br /><br /> Pero todo es diferente cuando acompaño a mi mamá a hacer las compras, las casas, las plantas, los portones … nunca corren, sólo caminan a nuestro lado.<br /><br /><br /> Yo creo que así como mi mamá me dice a mí siempre: -¡no corras te vas a caer! ¡no corras te vas a transpirar todo! - les debe haber dicho lo mismo a las casas, a los jardines, a las bicicletas y a todas esas cosas que están en  las veredas de mi cuadra. Y ellos  le hacen caso, igual que yo, cuando voy con ella.</p><br /><br /><p>- II -</p><br /><br /><p> Claudio dice que yo estoy equivocado y se ríe pero yo pienso que él me quiere confundir y aunque él sea mi hermano más grande y lea las enciclopedias: ¡no puede ser verdad que el Sol esté quieto!<br /><br /><br /> Yo le quiero mostrar pero él me dice que está ocupado, que tiene que hacer los deberes.  Yo lo tiro del pulover pero él no quiere acompañarme al patio para que yo le muestre que no tiene razón.<br /><br /><br /> Yo le digo que si uno se queda en el patio un rato laaargo, sin moverse nada, nada, ni un poquito para rascarse la nariz, se va a dar cuenta que el Sol se mueve, pero él se ríe y no viene.<br /><br /><br /> ¡Yo creo que a él le encanta hacerme renegar!</p><br /><br /><p>- III -</p><br /><br /><p>  Los otros días fuimos a la casa de mi abuela con mi hermano porque mi mamá tenía que ir a la peluquería.<br /><br /><br /> Es relindo ir a la casa de mi abuela.  Entramos por la zapatería que está al lado, donde trabaja mi abuelo.  Ahí hay un mostrador grande donde a veces yo juego a que vendo. <br /><br /><br /> Pero lo más lindo de ir a la casa de mi nona es que ella siempre nos prepara el té con todas las cosas ricas que me gustan y que mi mamá no compra en mi casa.  Lo mejor es que yo le pongo mucho dulce de leche a cada tostada, pero mucho, mucho, hasta que las puntas de los dedos quedan pintadas de marrón - yo después me los chupo, no me limpio con la servilleta - y ella no me reta ni guarda el dulce de leche.  Saca una cuchara grande y pesada del cajón de la cocina, la mete en el tarro y come dulce de leche ¡así! Y me pregunta si yo quiero.<br /><br /><br /> Es requetelindo ir a la casa de mi abuela.</p><br /><br /><p>- IV -</p><br /><br /><p> “Ayer” es una palabra que quiere decir que es un día, pero que ya pasó.  ¡Pero no hace mucho! Que pasó hace poquito, por ejemplo quiere decir que pasó antes de que uno se despierte cuando está durmiendo.  Eso dice Elvira y yo le creo porque ella le pregunta a su papá que es médico.  Mi mamá siempre dice que el papá de Elvira es muy buen médico y que sabe mucho porque a Claudio le descubrió el sarampión cuando el  doctor Marcos decía que era una gripe.</p><br /><br /><p>- V -</p><br /><br /><p> Yo siempre digo “mañana” pero como ahora se que se dice “ayer”.  “Ayer” estábamos con mi hermano en la placita del ombú que está cerca de mi casa.  Cuando estaba jugando ¡me acordé!: le voy a mostrar a Claudio que el Sol se mueve.  Entonces corrí y se lo dije pero él no me dio bolilla porque como es más grande dice: - ¡después, después me mostrás! - y sigue hablando con sus amigos de las figuritas.<br /><br /><br /> Cuando se hizo de noche apareció mi mamá por la placita llamándolo a Claudio y entonces cuando ella le gritaba: - ¡es la última vez que te vengo a buscar, sin no venís, no vas a salir mañana! –, yo me di cuenta y aproveché a decirle: - ¿viste que el sol se mueve? Porque ahora no está … está la Luna … ¿viste?  -.  Pero como Claudio no me escuchaba entonces me planté y no me moví del medio de la plaza, al lado del ombú.  Mi mamá me fue a buscar y me tiró del brazo mientras me decía: - ¡vamos! - y como ella tiene mucha fuerza y me puede llevar a donde quiera, yo corrí y le grité: - ¡mamá, decíle a Claudio que yo tengo razón, que él no sabe nada …! -.  Pero mi mamá parece que no entendía porque no le decía nada a Claudio, me gritaba: - ¡vení para acá! -.  Entonces mi  hermano me dijo que yo tenía razón.  Entonces yo dejé de correr y nos fuimos a mi casa.<br /><br /><br /> Al final me ligué un reto. <br /><br /><br /> ¡Yo sabía que tenía razón, que el Sol se movía!</p><br /><br /><p>- VI -</p><br /><br /><p> Yo a veces pienso que a la bicicleta de mi hermano no le gusta que yo la use porque siempre que la saco, cuando él está en el colegio, se me traba el pedal.<br /><br /><br /> Mi mamá me dice que es porque yo no sé usar los “cambios”.  Le acomoda unos cables y la guarda.  Yo no sé, pero a mí me parece que yo nunca la uso igual, que siempre “cambio”.<br /><br /><br /> Para mí que mi hermano antes de ir a la escuela le dice a la bicicleta que no se deje usar por otro y que le cuente si yo la uso.  Porque apenas llega a mi casa, entra por el garaje, ve la bicicleta y grita: - ¿quién me usó la bicicleta? - .<br /><br /><br /> Y aunque mi mamá le dice que no fui yo, él siempre sabe que fui yo y se enoja conmigo, me dice que no me va a llevar a la placita a la tarde, que me voy a joder hasta que aprenda que yo no le tengo que usar la bicicleta.<br /><br /><br /> Y como yo sé que cuando lloro, mi mamá lo reta y le dice que hay que compartir, que somos hermanos y  que me tiene que llevar a la placita: yo lloro.</p><br /><br /><p>- VII -</p><br /><br /><p> Ayer cuando me fui a la casa de Elvira me di cuenta que su casa no corría como cuando voy a comprar el pan, estaba quieta.  Entonces le pregunté a ella  por qué hoy su casa no corría, si estaba enferma.  Ella me dijo que las casas de verdad no corren que ¡cómo van a correr si no tienen pies! Que algunas casas de los dibujitos pueden correr pero la de ella, que es una casa de verdad, no corre.  Entonces me di cuenta que nunca me había fijado.<br /><br /><br /> Elvira dice que las cosas que corren son las que tienen piernas y pies como yo, como blanca, su gata.<br /><br /><br /> Yo me fijé mucho en todas las cosas y mañana cuando la vea de nuevo le voy a decir que no es así, que el auto de mi papá, mi bicicleta y la de mi hermano no tienen pies pero es como si corrieran.</p><br /><br /><p>- VIII -</p><br /><br /><p> Hoy vino Ángela que es una amiga de mi mamá, cuando llegó y me vio, me dijo: -¡cómo pasa el tiempo, qué grande estás! - .  Entonces cuando ella se fue yo le pregunté a mi mamá qué quiere decir “cómo pasa el tiempo”.<br /><br /><br /> Ella dice que es cuando pasan los días, las noches, los cumpleaños, las Navidades y muchas cosas más, y, que somos más grandes, entonces se dice “cómo pasa el tiempo” porque la gente no puede creer que todo eso pase tan rápido y que hayamos crecido mucho de la última vez que nos vieron.<br /><br /><br /> Yo le dije que es lo mismo que me pasa a mí con Claudio que no cree que el sol se mueve … que pasó el día, se escondió y llegó la noche, y así van pasando los días.<br /><br /><br /> Ella me abrazó fuerte… muy fuerte, se rió y me dio un beso grandooote.<br /><br /><br /> <br /><br /><br />- IX -</p><br /><br /><p> El sábado, que es el día que mi hermano va a jugar al fútbol al club independiente, fui a la casa de Elvira. <br /><br /><br />Cuando llegué me encontré con el papá que estaba cortando el césped en el jardín de enfrente de la casa.  Entonces él me dijo: - si buscas a Elvira, no está, se fue con mi esposa a la carnicería pero si querés esperála porque no se va a demorar -.<br /><br /><br /> Mientras él pasaba la cortadora estuvimos hablando y  palabra va, palabra viene, le conté que el sol se mueve, que las cosas corren y cómo la gente no lo puede creer porque no mira…  <br /><br /><br />Él paró la cortadora y se sentó conmigo en el escalón de la puerta de la casa y me dijo que le explicara bien cómo era eso del sol.  Como yo creo que él es tan buen médico y sabe mucho pensé que me iba a dar la razón o me podía decir por qué Claudio no me llevaba el apunte.<br /><br /><br /> ¡No lo podía creer cuando él me dijo que mi hermano tenía razón!<br /><br /><br /> Él dice que el sol no se mueve, que está quieto, que los que nos movemos somos nosotros.  Que es igual que cuando la cortadora pasa por el césped, que como ella no sabe que se mueve cuando uno la enciende, cree que el pasto todos los sábados se mueve de la enredadera a las margaritas, pero, en realidad el pasto no se mueve, ella se mueve cuando uno la enciende.<br /><br /><br /> Como yo no dije nada él agregó que lo que pasaba es que yo, igual que la cortadora, no sabía que la tierra se movía y por eso creía que el sol se movía todos los días.<br /><br /><br /> Yo no le dije nada porque justo llegó Elvira.<br /><br /><br /> No sé, si es como él dice (que la tierra se mueve) entonces la cortadora tiene razón cuando cree que el pasto se mueve de la enredadera hasta las margaritas todos los sábados.</p><br /><br /><p>- X -</p><br /><br /><p>A mí me parece “que el sol se mueva” es una cosa que no se puede decir a los grandes, como las malas palabras, porque cuando los grandes las escuchan se te quedan mirando, te retan o se ríen.  Pero distinto a las malas palabras, porque no te retan, hacen cosas raras, como mi mamá que se rió y me dió un beso, o como el papá de Elvira que dejó de cortar el césped y me dijo un montón de cosas.</p><br /><br /><p>- XI -</p><br /><br /><p>Los otros días fuimos a visitar a mis primos y entonces le pregunté a mi tío que si era cierto lo que decía el papá de Elvira: que la tierra se mueve.  Entonces él me preguntó por qué quería saber y yo le conté lo de Claudio.<br /><br /><br /> Él me dijo: - ¡vamos a la cocina! -.  Ahí sacó de arriba de la heladera una naranja y del cajón de los cubiertos, una cajita.  Me agarró de la mano y me llevó a su pieza.  Prendió una lámpara que tiene él, que uno la puede doblar para que alumbre adonde quiera.  Puso la naranja arriba  de la mesita de luz frente a la lámpara, le clavó un escarbadientes, y me dijo que pensara que el foco era el sol, la naranja la tierra y yo el palillo.<br /><br /><br /> Mi tío me explicó que la tierra donde estamos parados, en la que nosotros caminamos es muuuy grande, que no la podemos ver toda entera pero que si pudiéramos verla toda entera veríamos que es así, como una naranja.  Yo le dije que es como el mostrador del abuelo, que cuando estoy al lado no veo qué hay arriba.  Él me dijo: - sí, ¿viste que cuando vos te subís a la banqueta ves qué hay arriba del mostrador?, si vos te pudieras ir arriba, bien lejos, hasta las nubes, verías que la tierra es redonda -.  Yo le conté que cuando me subo al ombú de la placita la veo a Elvira chiquititita y él me dijo que es lo mismo.<br /><br /><br /> Me dijo que ese escarbandientes es como yo cuando estoy parado en el patio que veo que el sol se mueve.  Hizo girar la naranja y me dijo que así pasa todos los días, que en realidad el sol no se mueve, que como nosotros estamos en la tierra que gira, cuando estamos del otro lado de la luz del foco no vemos el sol y entonces es de noche, hasta que la naranja se da vuelta y lo volvemos a ver y es a la mañana temprano hasta la tardecita que volvemos a quedar del otro lado, y es de noche.<br /><br /><br /> En eso llegó mi tía a la pieza para mostrarle a mi mamá una ropa que le iba a dar para mí, si es que me quedaba bien, y le preguntó a mi tío: - ¿qué hacen acá?, los chicos están en el patio -, mi tío le dijo que hacíamos un experimento.  Entonces yo me fui a jugar al patio con mis primos.<br /><br /><br /> A mí me gusta hacer experimentos con mi tío porque él siempre me explica fácil, no es como el papá de Elvira o mi mamá que se ríe.<br /><br /><br /> … ¡Yo no sé que le voy a decir ahora a Claudio! …</p><br /><br /><p><strong>Fin</strong></p><br /><br /><p><span style="text-decoration: underline;">Resumen</span></p><br /><br /><p>El material presentado fue escrito en primera persona desde la visión de un niño de 4 a 6 años aproximadamente. En los relatos se presentan percepciones, vivencias, emociones e ideas propias del mundo infantil, lo cual implica una visión mágica del mundo que contrasta con la idea de realidad del resto de los personajes. Además se intenta mostrar un concepto del mundo físico (“el movimiento del sol”) construido por el niño a través de sus sentidos que es el lazo de unión de los diferentes relatos. El intento por demostrar dicho concepto en su entorno más cercano le plantea diferentes obstáculos cognoscitivos que el niño resuelve de diferentes maneras.</p><br /><br /><p>———————————————— </p><br /><br /><p>¿nos olvidamos, a veces, de nuestra sombra<br /><br /><br />o es que nuestra sombra nos abandona de vez en cuando? …<br /><br /><br />¿será posible que hayamos vivido junto a ella<br /><br /><br /> sin habernos dado cuenta de su existencia?<br /><br /><br />¿ la habremos extraviadado al doblar una esquina;<br /><br /><br /> al atravesar una multitud?<br /><br /><br />¿ o fue ella quien nos abandonó,<br /><br /><br />para olfatear todas las otras sombras de la calle?…”</p><br /><br /><p>Oliverio Girondo</p><br /><br /><p><a href="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/10/silvia-beatriz-calderon2.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1498" title="silvia-beatriz-calderon2" src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/10/silvia-beatriz-calderon2.jpg" alt="" width="100" height="100" /></a><br /><br /><br /><span style="text-decoration: underline;">Autora</span>: <strong>Silvia Beatríz Calderon</strong><br /><br /><br />Escritora de cuentos infantiles<br /><br /><br />Comunidad EnCuentos<br /><br /><ul class="related_post"><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/los-ladroncitos-de-suenospagina-de-cuentos-cuentos-escritores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-con-audio-lecturas-infantiles-nombres-de-escritores-de-argentina/" title="Los ladroncitos de sueños">Los ladroncitos de sueños</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/autores-literarios/el-espejo-de-la-vida-pagina-de-cuentos-cuentos-escritores-hispanoamericanos-cuentos-infantiles-con-audio-lecturas-infantiles-nombres-de-escritores-espana/" title="El espejo de la vida">El espejo de la vida</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/historia-de-amor-pagina-de-cuentos-cuentos-autores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-con-audio-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="Historia de amor">Historia de amor</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/la-mochila-que-habla-pagina-de-cuentos-cuentos-escritores-hispanoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-ninos-escritores/" title="La mochila que habla">La mochila que habla</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/los-caminos-pagina-de-cuentos-cuentos-autores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="Los caminos">Los caminos</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/el-camino-prohibido-pagina-de-cuentos-cuentos-autores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="El camino prohibido">El camino prohibido</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/educacion-ambiental-2/tomasa-y-cubanito-educacion-ambiental-para-ninos-pagina-de-cuentos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="Tomasa y Cubanito">Tomasa y Cubanito</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/zumo-sol-pagina-de-cuentos-cuentos-hispanoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lectura-para-ninos/" title="Zumo sol">Zumo sol</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/la-llama-de-chispita-cuentos-de-dragones-pagina-de-cuentos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="La llama de chispita">La llama de chispita</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/la-mariposa-colorin-pagina-de-cuentos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="La mariposa colorín">La mariposa colorín</a></li><br /><br /></ul><br /><br /><form id="vozme_form_11d4b1739f24138956b7e86d859ba92b" method="post" name="vozme_form_11d4b1739f24138956b7e86d859ba92b" target="11d4b1739f24138956b7e86d859ba92b" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="Barquitos de papel. Cuentos infantil. lecturas infantiles. Escritora... Barquitos de papel.  Cuento infantil. Página de cuentos. Cuentos autores latinoamericanos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.<br /><br /><br /><br />- I -<br /><br /> Miré al lado mío y vi pasar un árbol corriendo, una ventana, después una puerta y otra y otra ventana más, la tapia cubierta por la enredadera de la casa de Elvira…<br /><br /> Todas las mañanas cuando voy a comprar el pan a la vuelta de mi casa noto que todas las casas de la cuadra corren y pasan al lado mío, hasta que llego a la panadería que siempre está quieta, ¡a lo mejor tiene fiaca!.<br /><br /> Pero todo es diferente cuando acompaño a mi mamá a hacer las compras, las casas, las plantas, los portones … nunca corren, sólo caminan a nuestro lado.<br /><br /> Yo creo que así como mi mamá me dice a mí siempre: -¡no corras te vas a caer! ¡no corras te vas a transpirar todo! - les debe haber dicho lo mismo a las casas, a los jardines, a las bicicletas y a todas esas cosas que están en  las veredas de mi cuadra. Y ellos  le hacen caso, igual que yo, cuando voy con ella.<br /><br />- II -<br /><br /> Claudio dice que yo estoy equivocado y se ríe pero yo pienso que él me quiere confundir y aunque él sea mi hermano más grande y lea las enciclopedias: ¡no puede ser verdad que el Sol esté quieto!<br /><br /> Yo le quiero mostrar pero él me dice que está ocupado, que tiene que hacer los deberes.  Yo lo tiro del pulover pero él no quiere acompañarme al patio para que yo le muestre que no tiene razón.<br /><br /> Yo le digo que si uno se queda en el patio un rato laaargo, sin moverse nada, nada, ni un poquito para rascarse la nariz, se va a dar cuenta que el Sol se mueve, pero él se ríe y no viene.<br /><br /> ¡Yo creo que a él le encanta hacerme renegar!<br /><br />- III -<br /><br />  Los otros días fuimos a la casa de mi abuela con mi hermano porque mi mamá tenía que ir a la peluquería.<br /><br /> Es relindo ir a la casa de mi abuela.  Entramos por la zapatería que está al lado, donde trabaja mi abuelo.  Ahí hay un mostrador grande donde a veces yo juego a que vendo. <br /><br /> Pero lo más lindo de ir a la casa de mi nona es que ella siempre nos prepara el té con todas las cosas ricas que me gustan y que mi mamá no compra en mi casa.  Lo mejor es que yo le pongo mucho dulce de leche a cada tostada, pero mucho, mucho, hasta que las puntas de los dedos quedan pintadas de marrón - yo después me los chupo, no me limpio con la servilleta - y ella no me reta ni guarda el dulce de leche.  Saca una cuchara grande y pesada del cajón de la cocina, la mete en el tarro y come dulce de leche ¡así! Y me pregunta si yo quiero.<br /><br /> Es requetelindo ir a la casa de mi abuela.<br /><br />- IV -<br /><br /> “Ayer” es una palabra que quiere decir que es un día, pero que ya pasó.  ¡Pero no hace mucho! Que pasó hace poquito, por ejemplo quiere decir que pasó antes de que uno se despierte cuando está durmiendo.  Eso dice Elvira y yo le creo porque ella le pregunta a su papá que es médico.  Mi mamá siempre dice que el papá de Elvira es muy buen médico y que sabe mucho porque a Claudio le descubrió el sarampión cuando el  doctor Marcos decía que era una gripe.<br /><br />- V -<br /><br /> Yo siempre digo “mañana” pero como ahora se que se dice “ayer”.  “Ayer” estábamos con mi hermano en la placita del ombú que está cerca de mi casa.  Cuando estaba jugando ¡me acordé!: le voy a mostrar a Claudio que el Sol se mueve.  Entonces corrí y se lo dije pero él no me dio bolilla porque como es más grande dice: - ¡después, después me mostrás! - y sigue hablando con sus amigos de las figuritas.<br /><br /> Cuando se hizo de noche apareció mi mamá por la placita llamándolo a Claudio y entonces cuando ella le gritaba: - ¡es la última vez que te vengo a buscar, sin no venís, no vas a salir mañana! –, yo me di cuenta y aproveché a decirle: - ¿viste que el sol se mueve? Porque ahora no está … está la Luna … ¿viste?  -.  Pero como Claudio no me escuchaba entonces me planté y no me moví del medio de la plaza, al lado del ombú.  Mi mamá me fue a buscar y me tiró del brazo mientras me decía: - ¡vamos! - y como ella tiene mucha fuerza y me puede llevar a donde quiera, yo corrí y le grité: - ¡mamá, decíle a Claudio que yo tengo razón, que él no sabe nada …! -.  Pero mi mamá parece que no entendía porque no le decía nada a Claudio, me gritaba: - ¡vení para acá! -.  Entonces mi  hermano me dijo que yo tenía razón.  Entonces yo dejé de correr y nos fuimos a mi casa.<br /><br /> Al final me ligué un reto. <br /><br /> ¡Yo sabía que tenía razón, que el Sol se movía!<br /><br />- VI -<br /><br /> Yo a veces pienso que a la bicicleta de mi hermano no le gusta que yo la use porque siempre que la saco, cuando él está en el colegio, se me traba el pedal.<br /><br /> Mi mamá me dice que es porque yo no sé usar los “cambios”.  Le acomoda unos cables y la guarda.  Yo no sé, pero a mí me parece que yo nunca la uso igual, que siempre “cambio”.<br /><br /> Para mí que mi hermano antes de ir a la escuela le dice a la bicicleta que no se deje usar por otro y que le cuente si yo la uso.  Porque apenas llega a mi casa, entra por el garaje, ve la bicicleta y grita: - ¿quién me usó la bicicleta? - .<br /><br /> Y aunque mi mamá le dice que no fui yo, él siempre sabe que fui yo y se enoja conmigo, me dice que no me va a llevar a la placita a la tarde, que me voy a joder hasta que aprenda que yo no le tengo que usar la bicicleta.<br /><br /> Y como yo sé que cuando lloro, mi mamá lo reta y le dice que hay que compartir, que somos hermanos y  que me tiene que llevar a la placita: yo lloro.<br /><br />- VII -<br /><br /> Ayer cuando me fui a la casa de Elvira me di cuenta que su casa no corría como cuando voy a comprar el pan, estaba quieta.  Entonces le pregunté a ella  por qué hoy su casa no corría, si estaba enferma.  Ella me dijo que las casas de verdad no corren que ¡cómo van a correr si no tienen pies! Que algunas casas de los dibujitos pueden correr pero la de ella, que es una casa de verdad, no corre.  Entonces me di cuenta que nunca me había fijado.<br /><br /> Elvira dice que las cosas que corren son las que tienen piernas y pies como yo, como blanca, su gata.<br /><br /> Yo me fijé mucho en todas las cosas y mañana cuando la vea de nuevo le voy a decir que no es así, que el auto de mi papá, mi bicicleta y la de mi hermano no tienen pies pero es como si corrieran.<br /><br />- VIII -<br /><br /> Hoy vino Ángela que es una amiga de mi mamá, cuando llegó y me vio, me dijo: -¡cómo pasa el tiempo, qué grande estás! - .  Entonces cuando ella se fue yo le pregunté a mi mamá qué quiere decir “cómo pasa el tiempo”.<br /><br /> Ella dice que es cuando pasan los días, las noches, los cumpleaños, las Navidades y muchas cosas más, y, que somos más grandes, entonces se dice “cómo pasa el tiempo” porque la gente no puede creer que todo eso pase tan rápido y que hayamos crecido mucho de la última vez que nos vieron.<br /><br /> Yo le dije que es lo mismo que me pasa a mí con Claudio que no cree que el sol se mueve … que pasó el día, se escondió y llegó la noche, y así van pasando los días.<br /><br /> Ella me abrazó fuerte… muy fuerte, se rió y me dio un beso grandooote.<br /><br /> <br /><br />- IX -<br /><br /> El sábado, que es el día que mi hermano va a jugar al fútbol al club independiente, fui a la casa de Elvira. <br /><br />Cuando llegué me encontré con el papá que estaba cortando el césped en el jardín de enfrente de la casa.  Entonces él me dijo: - si buscas a Elvira, no está, se fue con mi esposa a la carnicería pero si querés esperála porque no se va a demorar -.<br /><br /> Mientras él pasaba la cortadora estuvimos hablando y  palabra va, palabra viene, le conté que el sol se mueve, que las cosas corren y cómo la gente no lo puede creer porque no mira…  <br /><br />Él paró la cortadora y se sentó conmigo en el escalón de la puerta de la casa y me dijo que le explicara bien cómo era eso del sol.  Como yo creo que él es tan buen médico y sabe mucho pensé que me iba a dar la razón o me podía decir por qué Claudio no me llevaba el apunte.<br /><br /> ¡No lo podía creer cuando él me dijo que mi hermano tenía razón!<br /><br /> Él dice que el sol no se mueve, que está quieto, que los que nos movemos somos nosotros.  Que es igual que cuando la cortadora pasa por el césped, que como ella no sabe que se mueve cuando uno la enciende, cree que el pasto todos los sábados se mueve de la enredadera a las margaritas, pero, en realidad el pasto no se mueve, ella se mueve cuando uno la enciende.<br /><br /> Como yo no dije nada él agregó que lo que pasaba es que yo, igual que la cortadora, no sabía que la tierra se movía y por eso creía que el sol se movía todos los días.<br /><br /> Yo no le dije nada porque justo llegó Elvira.<br /><br /> No sé, si es como él dice (que la tierra se mueve) entonces la cortadora tiene razón cuando cree que el pasto se mueve de la enredadera hasta las margaritas todos los sábados.<br /><br />- X -<br /><br />A mí me parece “que el sol se mueva” es una cosa que no se puede decir a los grandes, como las malas palabras, porque cuando los grandes las escuchan se te quedan mirando, te retan o se ríen.  Pero distinto a las malas palabras, porque no te retan, hacen cosas raras, como mi mamá que se rió y me dió un beso, o como el papá de Elvira que dejó de cortar el césped y me dijo un montón de cosas.<br /><br />- XI -<br /><br />Los otros días fuimos a visitar a mis primos y entonces le pregunté a mi tío que si era cierto lo que decía el papá de Elvira: que la tierra se mueve.  Entonces él me preguntó por qué quería saber y yo le conté lo de Claudio.<br /><br /> Él me dijo: - ¡vamos a la cocina! -.  Ahí sacó de arriba de la heladera una naranja y del cajón de los cubiertos, una cajita.  Me agarró de la mano y me llevó a su pieza.  Prendió una lámpara que tiene él, que uno la puede doblar para que alumbre adonde quiera.  Puso la naranja arriba  de la mesita de luz frente a la lámpara, le clavó un escarbadientes, y me dijo que pensara que el foco era el sol, la naranja la tierra y yo el palillo.<br /><br /> Mi tío me explicó que la tierra donde estamos parados, en la que nosotros caminamos es muuuy grande, que no la podemos ver toda entera pero que si pudiéramos verla toda entera veríamos que es así, como una naranja.  Yo le dije que es como el mostrador del abuelo, que cuando estoy al lado no veo qué hay arriba.  Él me dijo: - sí, ¿viste que cuando vos te subís a la banqueta ves qué hay arriba del mostrador?, si vos te pudieras ir arriba, bien lejos, hasta las nubes, verías que la tierra es redonda -.  Yo le conté que cuando me subo al ombú de la placita la veo a Elvira chiquititita y él me dijo que es lo mismo.<br /><br /> Me dijo que ese escarbandientes es como yo cuando estoy parado en el patio que veo que el sol se mueve.  Hizo girar la naranja y me dijo que así pasa todos los días, que en realidad el sol no se mueve, que como nosotros estamos en la tierra que gira, cuando estamos del otro lado de la luz del foco no vemos el sol y entonces es de noche, hasta que la naranja se da vuelta y lo volvemos a ver y es a la mañana temprano hasta la tardecita que volvemos a quedar del otro lado, y es de noche.<br /><br /> En eso llegó mi tía a la pieza para mostrarle a mi mamá una ropa que le iba a dar para mí, si es que me quedaba bien, y le preguntó a mi tío: - ¿qué hacen acá?, los chicos están en el patio -, mi tío le dijo que hacíamos un experimento.  Entonces yo me fui a jugar al patio con mis primos.<br /><br /> A mí me gusta hacer experimentos con mi tío porque él siempre me explica fácil, no es como el papá de Elvira o mi mamá que se ríe.<br /><br /> … ¡Yo no sé que le voy a decir ahora a Claudio! …<br /><br />Fin<br /><br />Resumen<br /><br />El material presentado fue escrito en primera persona desde la visión de un niño de 4 a 6 años aproximadamente. En los relatos se presentan percepciones, vivencias, emociones e ideas propias del mundo infantil, lo cual implica una visión mágica del mundo que contrasta con la idea de realidad del resto de los personajes. Además se intenta mostrar un concepto del mundo físico (“el movimiento del sol”) construido por el niño a través de sus sentidos que es el lazo de unión de los diferentes relatos. El intento por demostrar dicho concepto en su entorno más cercano le plantea diferentes obstáculos cognoscitivos que el niño resuelve de diferentes maneras.<br /><br />———————————————— <br /><br />¿nos olvidamos, a veces, de nuestra sombra<br /><br />o es que nuestra sombra nos abandona de vez en cuando? …<br /><br />¿será posible que hayamos vivido junto a ella<br /><br /> sin habernos dado cuenta de su existencia?<br /><br />¿ la habremos extraviadado al doblar una esquina;<br /><br /> al atravesar una multitud?<br /><br />¿ o fue ella quien nos abandonó,<br /><br />para olfatear todas las otras sombras de la calle?…”<br /><br />Oliverio Girondo<br /><br /><br /><br />Autora: Silvia Beatríz Calderon<br /><br />Escritora de cuentos infantiles<br /><br />Comunidad EnCuentos<br /><br /><br /><br />Los ladroncitos de sueños<br /><br />El espejo de la vida<br /><br />Historia de amor<br /><br />La mochila que habla<br /><br />Los caminos<br /><br />El camino prohibido<br /><br />Tomasa y Cubanito<br /><br />Zumo sol<br /><br />La llama de chispita<br /><br />La mariposa colorín<br /><br /><br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  Barquitos de papel. 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		<title>El juego de Martina</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 22:21:46 +0200</pubDate>
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El juego de Martina. Cuento infantil. Página de cuentos. Cuentos autores argentinos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.Tema del cuento: La separación de los padres Cuando Martina tenía ocho años, tenía una vida como la de muchos chicos. Vivía c &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com">Literatura para Padres e Hijos</a> el 02 de octubre de 2008 a las 22:21:46</p>

<p><strong>El juego de Martina. </strong>Cuento infantil. Página de cuentos. Cuentos autores argentinos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.</p><br /><br /><p><span style="text-decoration: underline;">Tema del cuento</span>: <strong>La separación de los padres</strong></p><br /><br /><p><a href="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/10/martina.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1521" title="martina" src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/10/martina-300x213.jpg" alt="" width="314" height="232" /></a></p><br /><br /><p><span id="more-1518"></span> Cuando Martina tenía ocho años, tenía una vida como la de muchos chicos. Vivía con sus papás y dos hermanitos varones menores que ella.  Era buena alumna y  tenía muchas amiguitas en el colegio. Su gran compinche fue siempre Valentina. Pasaban casi todas las tardes jugando, en la casa de una,  o en la casa de otra y todos los días tomaban un helado juntas, sin importar el frío que  hiciera.</p><br /><br /><p>Martina  tenía muchos juguetes con los que siempre  jugaba, pero  uno siempre fue su preferido. Se lo habían regalado sus papás cuando cumplió seis años, una especie de caja con forma de casita con cuatro muñequitos: un papá, una mamá y dos hijitos, tenía también una mesa, cuatro sillas, un sillón, un cuadrito y un perrito pequeño. Martina lo llamaba el juego de la familia y le daba un lugar de privilegio en su repisa, siempre estaba atenta a que no faltara nadie, que todo estuviera en orden y en el mismo lugar donde ella lo había dejado.</p><br /><br /><p>Si su mamá, al limpiar, corría algún muñequito de lugar, ella se enojaba y corría inmediatamente a ponerlo donde estaba.<br /><br /><br /> Valentina, siempre fue traviesa, y a veces disfrutaba de hacer enojar a su amiga cambiándole las cosas de lugar. Sabía que a Martina, tan ordenada como era, no le gustaba. Peleaban un poquito y luego siempre hacían las pases, como muy buenas amigas que eran.</p><br /><br /><p>Con el correr del tiempo, las cosas en la familia de Martina se fueron complicando, sus papás empezaron a pelear muy seguido y todos sufrían por ello.<br /><br /><br />  A pesar de sus ocho pequeños años, nuestra amiguita se daba cuenta de que su papá y su mamá discutían demasiado  y que las cosas no eran como antes. Cuando ella era más chiquita no peleaban tanto, todo estaba empeorando.</p><br /><br /><p>Si sus hermanitos se asustaban por esa razón, ella, como hermana mayor, los consolaba y les decía que algún día todo mejoraría.<br /><br /><br /> Como si  le permitiera mejorar la realidad,  ordenaba cada vez más seguido “la casita de la familia” el juego,  continuamente se fijaba si todo y todos estaban en su lugar.<br /><br /><br />A pesar de que Martina siempre trataba de prestar atención, en el colegio notaban que se distraía y la veían preocupada y triste.</p><br /><br /><p>Valentina la hacía reír a pesar de todo, nunca faltaba un chiste, una golosina, un abrazo que la hiciera sentir mejor y seguía con la costumbre de invitarla un heladito y de desarmarle los juegos para que se enojara un poquito.</p><br /><br /><p>El tiempo pasó y como la situación no mejoraba, los papás de Martina decidieron separarse. Si bien les daba mucha pena hacerlo, consideraban que era mejor tomar esa decisión que pelearse como perro y gato todos los días, y así se lo explicaron a sus tres hijitos.<br /><br /><br /> Muy enojada y más triste todavía, Martina se encerró en su habitación, empezó a llorar tirada en su camita, y cuando levantó la vista vio su cajita querida, ordenada como siempre. Como si el juego tuviera algo de culpa, lo sacó de la repisa y tiró sus piezas por toda la habitación. </p><br /><br /><p>Por un tiempo largo no volvió a ordenarlo, su mamá había juntado todos los muñequitos pero no los había puesto exactamente en el orden que estaban antes. Martina se dio cuenta, pero no lo ordenó, no quiso.<br /><br /><br /> Valentina la visitaba más que nunca y trataba, sin éxito, de hacerla reír. Ella también se dio cuenta de que el querido juego de su amiga no  tenía el orden de siempre y le preguntó qué le había pasado  y por qué no lo ordenaba.</p><br /><br /><p>- ¡No quiero, no voy a hacerlo!. Contestó llorando Martina. -Ya no tiene sentido. Ese juego se parecía a mi familia, y mi familia se desarmó también, ya no es igual.<br /><br /><br />  Valentina trató de consolarla, pero no se le ocurrió mucho para decir, le invitó con un helado, pero tampoco esto dio resultado. Salió de la casa de su amiga pensando en cómo ayudarla, en cómo hacer para que recuperara la sonrisa. No sería fácil, pero tal vez, con el tiempo…</p><br /><br /><p>Y el tiempo pasó, y como  es lógico las cosas cambiaron y  mucho. Martina  seguía viviendo con su mamá y sus hermanitos, pero su papá ya no estaba con ella todos los días. Sin embargo, iba muy seguido a buscarlos al colegio. Empezaron a ir a tomar la leche juntos, a hablar solitos de cosas de las que antes no hablaban. Se dio cuenta que su papá no había dejado de ser su papá y no dejaría de serlo nunca. Ya no vivía con él, era cierto, pero cada vez que lo extrañaba lo llamaba y él a ella, y los fines de semana la llevaba a pasear y a veces a tomar helado con Valentina.<br /><br /><br /> Si bien su mamá no estaba contenta, por lo menos estaba más tranquila y era cierto que en la casa ya no se escuchaban peleas.</p><br /><br /><p>De todas maneras, nada se comparaba a que todos estuviesen juntos, nada. Martina vivía ahora con tantos otros chicos, con sus papás separados.<br /><br /><br /> Mientras tanto, el juego de la casita seguía  desordenado. Un muñequito por allá, otro por acá. Una pieza en un costado, otra en  otro. No se veía igual que antes, lo mismo que su familia.<br /><br /><br /> Martina tardó en acostumbrarse a su nueva vida, no  era fácil y tal vez  nunca lo fuera, pero el tiempo en muchas oportunidades es un buen amigo y nos ayuda a entender cosas que son difíciles de entender.</p><br /><br /><p>Así fue. Con el tiempo Martina pudo aceptar su nuevo modelo de familia. Entendió que si bien no vivían todos juntos, ella no había perdido a su papá y si bien no era lo que ella hubiera deseado, era su realidad y lo mejor para todos era aceptarla de la mejor manera posible. Se dio cuenta que seguía contando con sus papás, que el amor que sentían por ella y sus hermanitos, no había cambiado en absoluto, que el hecho que, como pareja no se llevaran bien, no significaba que los quisieran menos,  eran cosas bien distintas.<br /><br /><br /> Un día, solita en su habitación empezó a mirar su casita de la familia y sus muñequitos desordenados y pensó que era hora de hacer algo.</p><br /><br /><p>Se paró frente a la casita y sus habitantes, los ubicó como siempre, los miró un rato largo y se dio cuenta que ahora debía ordenarlo de otra manera. Y lo hizo.<br /><br /><br /> Por extraño que pareciera, aquellos muñequitos, que ya no estaban todos juntos en la misma cajita, seguían pareciendo una familia, Martina los había ubicado de tal modo que si bien no estaban  uno junto al otro, tampoco estaban lejos y, sobretodo, seguían siendo piezas de un mismo juego.<br /><br /><br /> Lo mismo pasó en el corazón de Martina, el tiempo y el amor de sus papás, de sus amigos y  de Valentina, le ayudó a ordenar las piezas de su familia en su corazón.</p><br /><br /><p>Sabía muy bien que ya no era lo mismo,  había crecido y había entendido muchas cosas, pero lo más importante que pudo entender fue que, aunque las cosas fueran diferentes, en su corazón, cada persona ocupaba el lugar que debía y, como en  su juego de la casita, todas las piezas estaban juntas y ordenadas.<br /><br /><br /> Cuando Valentina volvió a visitarla, lo primero que hizo fue darse cuenta que el juego favorito de su amiga estaba ordenado de otra manera y sabía que no había sido la mamá.</p><br /><br /><p> Como queriendo jugarle una broma le dijo a su amiga</p><br /><br /><p>-¿Pero quién desordenó esto sin mi permiso? ¡Acá la única que te hace lío con las cosas soy yo! Dijo con una sonrisa.<br /><br /><br /> Martina miro a su amiga y  le contestó:<br /><br /><br />  -Estaba desordenado, y ya no quedaba bien en la repisa como estaba antes, le di un nuevo orden. ¿No se ve del todo mal verdad?<br /><br /><br />  -¡Claro que no! ¡Lo hiciste bien amiga! Contestó Valentina, le dio un abrazó y con una guiñadita de ojos le ofreció ir a tomar un helado. <br /><br /><br />  Esta vez, Martina dijo que si.</p><br /><br /><p><strong>Fin</strong></p><br /><br /><p><em>Hecho el depósito de ley 11.723. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial.<br /><br /><br />Nro. Expte. Direc. Nac. Derechos de Autor 676504</em></p><br /><br /><p><strong>Para pensar un poquito:</strong></p><br /><br /><p>- Es difícil que tus papás no estén juntos, si ése es tu caso ¿cómo lo vivís?</p><br /><br /><p>- ¿Pediste ayuda a algún amiguito cuando esto pasó? Los amigos son una excelente ayuda que nos acompañan en los momentos que no son lindos.</p><br /><br /><p>- ¿Te das cuenta que el hecho que ellos no estén juntos no significa que te quieran menos?</p><br /><br /><p>- ¿Te das cuenta también que aún así siguen siendo una familia?</p><br /><br /><p> <br /><br /><br /><a href="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/10/liana-100x1201.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1519" title="liana-100x1201" src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/10/liana-100x1201.jpg" alt="" width="100" height="120" /></a><br /><br /><br /><span style="text-decoration: underline;">Autora</span>: <strong>Liana Castello</strong><br /><br /><br />Escritora de cuentos infantiles<br /><br /><br /><strong>Comunidad EnCuentos</strong><br /><br /><ul class="related_post"><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/el-placer-de-volver-cuento-infantil-escritores-jovenes-pagina-de-cuentos/" title="El placer de volver…">El placer de volver…</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/autores-literarios/compra-un-cometa-cuento-infantil-escritora-de-cuentos/" title="Cómprate un cometa">Cómprate un cometa</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/barquitos-de-papel-cuentos-infantil-lecturas-infantiles-escritora/" title="Barquitos de papel">Barquitos de papel</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/los-ladroncitos-de-suenospagina-de-cuentos-cuentos-escritores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-con-audio-lecturas-infantiles-nombres-de-escritores-de-argentina/" title="Los ladroncitos de sueños">Los ladroncitos de sueños</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/autores-literarios/el-espejo-de-la-vida-pagina-de-cuentos-cuentos-escritores-hispanoamericanos-cuentos-infantiles-con-audio-lecturas-infantiles-nombres-de-escritores-espana/" title="El espejo de la vida">El espejo de la vida</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/historia-de-amor-pagina-de-cuentos-cuentos-autores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-con-audio-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="Historia de amor">Historia de amor</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/la-mochila-que-habla-pagina-de-cuentos-cuentos-escritores-hispanoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-ninos-escritores/" title="La mochila que habla">La mochila que habla</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/los-caminos-pagina-de-cuentos-cuentos-autores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="Los caminos">Los caminos</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/el-camino-prohibido-pagina-de-cuentos-cuentos-autores-latinoamericanos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="El camino prohibido">El camino prohibido</a></li><br /><br /><li><a href="http://www.encuentos.com/educacion-ambiental-2/tomasa-y-cubanito-educacion-ambiental-para-ninos-pagina-de-cuentos-cuentos-infantiles-para-escuchar-lecturas-infantiles-escritores-de-literatura-infantil/" title="Tomasa y Cubanito">Tomasa y Cubanito</a></li><br /><br /></ul><br /><br /><form id="vozme_form_76d813d2ed3cb9b8500b5acedea58a3e" method="post" name="vozme_form_76d813d2ed3cb9b8500b5acedea58a3e" target="76d813d2ed3cb9b8500b5acedea58a3e" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="El juego de Martina.. El juego de Martina. Cuento infantil. Página de cuentos. Cuentos autores argentinos. Cuentos infantiles con audio. Lecturas infantiles. Escritores de literatura infantil.<br /><br />Tema del cuento: La separación de los padres<br /><br /><br /><br /> Cuando Martina tenía ocho años, tenía una vida como la de muchos chicos. Vivía con sus papás y dos hermanitos varones menores que ella.  Era buena alumna y  tenía muchas amiguitas en el colegio. Su gran compinche fue siempre Valentina. Pasaban casi todas las tardes jugando, en la casa de una,  o en la casa de otra y todos los días tomaban un helado juntas, sin importar el frío que  hiciera.<br /><br />Martina  tenía muchos juguetes con los que siempre  jugaba, pero  uno siempre fue su preferido. Se lo habían regalado sus papás cuando cumplió seis años, una especie de caja con forma de casita con cuatro muñequitos: un papá, una mamá y dos hijitos, tenía también una mesa, cuatro sillas, un sillón, un cuadrito y un perrito pequeño. Martina lo llamaba el juego de la familia y le daba un lugar de privilegio en su repisa, siempre estaba atenta a que no faltara nadie, que todo estuviera en orden y en el mismo lugar donde ella lo había dejado.<br /><br />Si su mamá, al limpiar, corría algún muñequito de lugar, ella se enojaba y corría inmediatamente a ponerlo donde estaba.<br /><br /> Valentina, siempre fue traviesa, y a veces disfrutaba de hacer enojar a su amiga cambiándole las cosas de lugar. Sabía que a Martina, tan ordenada como era, no le gustaba. Peleaban un poquito y luego siempre hacían las pases, como muy buenas amigas que eran.<br /><br />Con el correr del tiempo, las cosas en la familia de Martina se fueron complicando, sus papás empezaron a pelear muy seguido y todos sufrían por ello.<br /><br />  A pesar de sus ocho pequeños años, nuestra amiguita se daba cuenta de que su papá y su mamá discutían demasiado  y que las cosas no eran como antes. Cuando ella era más chiquita no peleaban tanto, todo estaba empeorando.<br /><br />Si sus hermanitos se asustaban por esa razón, ella, como hermana mayor, los consolaba y les decía que algún día todo mejoraría.<br /><br /> Como si  le permitiera mejorar la realidad,  ordenaba cada vez más seguido “la casita de la familia” el juego,  continuamente se fijaba si todo y todos estaban en su lugar.<br /><br />A pesar de que Martina siempre trataba de prestar atención, en el colegio notaban que se distraía y la veían preocupada y triste.<br /><br />Valentina la hacía reír a pesar de todo, nunca faltaba un chiste, una golosina, un abrazo que la hiciera sentir mejor y seguía con la costumbre de invitarla un heladito y de desarmarle los juegos para que se enojara un poquito.<br /><br />El tiempo pasó y como la situación no mejoraba, los papás de Martina decidieron separarse. Si bien les daba mucha pena hacerlo, consideraban que era mejor tomar esa decisión que pelearse como perro y gato todos los días, y así se lo explicaron a sus tres hijitos.<br /><br /> Muy enojada y más triste todavía, Martina se encerró en su habitación, empezó a llorar tirada en su camita, y cuando levantó la vista vio su cajita querida, ordenada como siempre. Como si el juego tuviera algo de culpa, lo sacó de la repisa y tiró sus piezas por toda la habitación. <br /><br />Por un tiempo largo no volvió a ordenarlo, su mamá había juntado todos los muñequitos pero no los había puesto exactamente en el orden que estaban antes. Martina se dio cuenta, pero no lo ordenó, no quiso.<br /><br /> Valentina la visitaba más que nunca y trataba, sin éxito, de hacerla reír. Ella también se dio cuenta de que el querido juego de su amiga no  tenía el orden de siempre y le preguntó qué le había pasado  y por qué no lo ordenaba.<br /><br />- ¡No quiero, no voy a hacerlo!. Contestó llorando Martina. -Ya no tiene sentido. Ese juego se parecía a mi familia, y mi familia se desarmó también, ya no es igual.<br /><br />  Valentina trató de consolarla, pero no se le ocurrió mucho para decir, le invitó con un helado, pero tampoco esto dio resultado. Salió de la casa de su amiga pensando en cómo ayudarla, en cómo hacer para que recuperara la sonrisa. No sería fácil, pero tal vez, con el tiempo…<br /><br />Y el tiempo pasó, y como  es lógico las cosas cambiaron y  mucho. Martina  seguía viviendo con su mamá y sus hermanitos, pero su papá ya no estaba con ella todos los días. Sin embargo, iba muy seguido a buscarlos al colegio. Empezaron a ir a tomar la leche juntos, a hablar solitos de cosas de las que antes no hablaban. Se dio cuenta que su papá no había dejado de ser su papá y no dejaría de serlo nunca. Ya no vivía con él, era cierto, pero cada vez que lo extrañaba lo llamaba y él a ella, y los fines de semana la llevaba a pasear y a veces a tomar helado con Valentina.<br /><br /> Si bien su mamá no estaba contenta, por lo menos estaba más tranquila y era cierto que en la casa ya no se escuchaban peleas.<br /><br />De todas maneras, nada se comparaba a que todos estuviesen juntos, nada. Martina vivía ahora con tantos otros chicos, con sus papás separados.<br /><br /> Mientras tanto, el juego de la casita seguía  desordenado. Un muñequito por allá, otro por acá. Una pieza en un costado, otra en  otro. No se veía igual que antes, lo mismo que su familia.<br /><br /> Martina tardó en acostumbrarse a su nueva vida, no  era fácil y tal vez  nunca lo fuera, pero el tiempo en muchas oportunidades es un buen amigo y nos ayuda a entender cosas que son difíciles de entender.<br /><br />Así fue. Con el tiempo Martina pudo aceptar su nuevo modelo de familia. Entendió que si bien no vivían todos juntos, ella no había perdido a su papá y si bien no era lo que ella hubiera deseado, era su realidad y lo mejor para todos era aceptarla de la mejor manera posible. Se dio cuenta que seguía contando con sus papás, que el amor que sentían por ella y sus hermanitos, no había cambiado en absoluto, que el hecho que, como pareja no se llevaran bien, no significaba que los quisieran menos,  eran cosas bien distintas.<br /><br /> Un día, solita en su habitación empezó a mirar su casita de la familia y sus muñequitos desordenados y pensó que era hora de hacer algo.<br /><br />Se paró frente a la casita y sus habitantes, los ubicó como siempre, los miró un rato largo y se dio cuenta que ahora debía ordenarlo de otra manera. Y lo hizo.<br /><br /> Por extraño que pareciera, aquellos muñequitos, que ya no estaban todos juntos en la misma cajita, seguían pareciendo una familia, Martina los había ubicado de tal modo que si bien no estaban  uno junto al otro, tampoco estaban lejos y, sobretodo, seguían siendo piezas de un mismo juego.<br /><br /> Lo mismo pasó en el corazón de Martina, el tiempo y el amor de sus papás, de sus amigos y  de Valentina, le ayudó a ordenar las piezas de su familia en su corazón.<br /><br />Sabía muy bien que ya no era lo mismo,  había crecido y había entendido muchas cosas, pero lo más importante que pudo entender fue que, aunque las cosas fueran diferentes, en su corazón, cada persona ocupaba el lugar que debía y, como en  su juego de la casita, todas las piezas estaban juntas y ordenadas.<br /><br /> Cuando Valentina volvió a visitarla, lo primero que hizo fue darse cuenta que el juego favorito de su amiga estaba ordenado de otra manera y sabía que no había sido la mamá.<br /><br /> Como queriendo jugarle una broma le dijo a su amiga<br /><br />-¿Pero quién desordenó esto sin mi permiso? ¡Acá la única que te hace lío con las cosas soy yo! Dijo con una sonrisa.<br /><br /> Martina miro a su amiga y  le contestó:<br /><br />  -Estaba desordenado, y ya no quedaba bien en la repisa como estaba antes, le di un nuevo orden. ¿No se ve del todo mal verdad?<br /><br />  -¡Claro que no! ¡Lo hiciste bien amiga! Contestó Valentina, le dio un abrazó y con una guiñadita de ojos le ofreció ir a tomar un helado. <br /><br />  Esta vez, Martina dijo que si.<br /><br />Fin<br /><br />Hecho el depósito de ley 11.723. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial.<br /><br />Nro. Expte. Direc. Nac. Derechos de Autor 676504<br /><br />Para pensar un poquito:<br /><br />- Es difícil que tus papás no estén juntos, si ése es tu caso ¿cómo lo vivís?<br /><br />- ¿Pediste ayuda a algún amiguito cuando esto pasó? Los amigos son una excelente ayuda que nos acompañan en los momentos que no son lindos.<br /><br />- ¿Te das cuenta que el hecho que ellos no estén juntos no significa que te quieran menos?<br /><br />- ¿Te das cuenta también que aún así siguen siendo una familia?<br /><br /> <br /><br /><br /><br />Autora: Liana Castello<br /><br />Escritora de cuentos infantiles<br /><br />Comunidad EnCuentos<br /><br /><br /><br />El placer de volver…<br /><br />Cómprate un cometa<br /><br />Barquitos de papel<br /><br />Los ladroncitos de sueños<br /><br />El espejo de la vida<br /><br />Historia de amor<br /><br />La mochila que habla<br /><br />Los caminos<br /><br />El camino prohibido<br /><br />Tomasa y Cubanito<br /><br /><br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  El juego de Martina.." onclick="window.open('', '76d813d2ed3cb9b8500b5acedea58a3e', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', '76d813d2ed3cb9b8500b5acedea58a3e', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_76d813d2ed3cb9b8500b5acedea58a3e').submit();">Escuche<br/> El juego de Martina..</a></div><br /><br />			</div></form>

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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>Ense&#241;anza de una cucaracha</title>
		<link>http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/ensenanza-de-una-cucaracha-los-cuentos-cuentos-infantiles-cortos-cuentos-de-hadas-imagenes-de-cuentos-historias-para-ninos</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Aug 2008 13:53:14 +0200</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 15 de agosto de 2008 a las 13:53:14

Enseñanza de una cucaracha. Los cuentos. cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos. Historias para niños.Estaba una cucaracha en sus aposentos, trataba de poner todo en orden, cuando vino su hijo menor y le dijo:- “mami ¿cual es tu afán de arreglar? Si tú y yo sabemos  &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com">Literatura para Padres e Hijos</a> el 15 de agosto de 2008 a las 13:53:14</p>

<p><strong>Enseñanza de una cucaracha. </strong>Los cuentos. cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos. Historias para niños.</p><br /><br /><p><strong><img class="Los cuentos" src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/cucaracha1.jpg" alt="Los cuentos. Enseñanaza de una cucaracha" width="300" height="350" /></strong></p><br /><br /><p><strong><span id="more-1329"></span></strong>Estaba una cucaracha en sus aposentos, trataba de poner todo en orden, cuando vino su hijo menor y le dijo:<br /><br /><br />- “mami ¿cual es tu afán de arreglar? Si tú y yo sabemos que… según los humanos nosotros somos sucios,  desordenados y no servimos para nada.”<br /><br /><br /> Le contesto la cucaracha: - no señor, porque los humanos digan cosas que  muchos de ellos ignoran, no quiere decir que es así, algunos, se han preocupado por conocer mas allá de lo que dice el argot popular  y han encontrado que somos seres prehistóricos y gracias a nuestra tenacidad, perseverancia hemos salido adelante sin extinguirnos, caminando muchas épocas y centurias logrando evolucionar hasta llegar adonde estamos.<br /><br /><br />- ¡ay! eso, si se llama tesón, pero dicen que no tenemos gracia.<br /><br /><br />– La gracia hijo, es aquella “cualidad” que cada ser le da a quien cree merecerlo; pero realmente desde el mas pequeñito hasta el mas grande, todos tenemos nuestra gracia, que se llama vivir, para llegar a la meta donde estamos designados, amado hijo, ten la seguridad, que nosotros insectos llamados cucarachas, poseemos un valor de templanza y voluntad.</p><br /><br /><p><strong>Fin</strong></p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/esperanza-soto1.jpg" alt="Esperanza Soto. Hope" width="100" height="100" /><br /><br /><br />Autora: <strong>Esperanza Soto.</strong> (HOPE)<br /><br /><br />Escritora de cuentos</p><br /><br /><p><strong>Enseñanza de una cucaracha. </strong>Los cuentos. cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos. Historias para niños.</p><br /><br /><p><strong>Temas relacionados:</strong>  Escritores de cuentos - Enseñanza de un cucaracha - Esperanza Soto - Los cuentos - El hada de los niños - El hermoso reino - Imágenes de cuentos - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Cuentos de hadas - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Refranes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Frases infantiles - Relatos - Cuentos infantiles cortos - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles</p><br /><br /><form id="vozme_form_017e220ee5519ad3421bdae34939beee" method="post" name="vozme_form_017e220ee5519ad3421bdae34939beee" target="017e220ee5519ad3421bdae34939beee" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="Enseñanza de una cucaracha.. Enseñanza de una cucaracha. Los cuentos. cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos. Historias para niños.<br /><br /><br /><br />Estaba una cucaracha en sus aposentos, trataba de poner todo en orden, cuando vino su hijo menor y le dijo:<br /><br />- “mami ¿cual es tu afán de arreglar? Si tú y yo sabemos que… según los humanos nosotros somos sucios,  desordenados y no servimos para nada.”<br /><br /> Le contesto la cucaracha: - no señor, porque los humanos digan cosas que  muchos de ellos ignoran, no quiere decir que es así, algunos, se han preocupado por conocer mas allá de lo que dice el argot popular  y han encontrado que somos seres prehistóricos y gracias a nuestra tenacidad, perseverancia hemos salido adelante sin extinguirnos, caminando muchas épocas y centurias logrando evolucionar hasta llegar adonde estamos.<br /><br />- ¡ay! eso, si se llama tesón, pero dicen que no tenemos gracia.<br /><br />– La gracia hijo, es aquella “cualidad” que cada ser le da a quien cree merecerlo; pero realmente desde el mas pequeñito hasta el mas grande, todos tenemos nuestra gracia, que se llama vivir, para llegar a la meta donde estamos designados, amado hijo, ten la seguridad, que nosotros insectos llamados cucarachas, poseemos un valor de templanza y voluntad.<br /><br />Fin<br /><br /><br /><br />Autora: Esperanza Soto. (HOPE)<br /><br />Escritora de cuentos<br /><br />Enseñanza de una cucaracha. Los cuentos. cuentos infantiles cortos. Cuentos con moraleja. Imágenes de cuentos. Historias para niños.<br /><br />Temas relacionados:  Escritores de cuentos - Enseñanza de un cucaracha - Esperanza Soto - Los cuentos - El hada de los niños - El hermoso reino - Imágenes de cuentos - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Cuentos de hadas - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Refranes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Frases infantiles - Relatos - Cuentos infantiles cortos - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles<br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  Enseñanza de una cucaracha.." onclick="window.open('', '017e220ee5519ad3421bdae34939beee', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', '017e220ee5519ad3421bdae34939beee', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_017e220ee5519ad3421bdae34939beee').submit();">Escuche<br/> Enseñanza de una cucaracha..</a></div><br /><br />			</div></form>

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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>Amigas</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Jul 2008 15:11:15 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>cecilia maurig</category>
		<category>escritores</category>
		<category>poesias</category>
		<category>amigas</category>
		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 08 de julio de 2008 a las 15:11:15

Amigas. Poesía de. Poemas. Poesía para niños. Poesía infantil. Poesías de amistad. Material educativo.Burbujas que llora el mar,lamentos de mojarritaporque siendo tan chiquitale cuesta un poco nadarintentando atravesarel océano profundosilencioso, tremebundo,oscuro, monumental.Pero su amiga la es &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com">Literatura para Padres e Hijos</a> el 08 de julio de 2008 a las 15:11:15</p>

<p><strong>Amigas.</strong> Poesía de. Poemas. Poesía para niños. Poesía infantil. Poesías de amistad. Material educativo.</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/07/mojarrita.jpg" alt="Poesias.Amigas" width="308" height="309" /></p><br /><br /><p><span id="more-1174"></span></p><br /><br /><p>Burbujas que llora el mar,</p><br /><br /><p>lamentos de mojarrita</p><br /><br /><p>porque siendo tan chiquita</p><br /><br /><p>le cuesta un poco nadar</p><br /><br /><p>intentando atravesar</p><br /><br /><p>el océano profundo</p><br /><br /><p>silencioso, tremebundo,</p><br /><br /><p>oscuro, monumental.</p><br /><br /><p>Pero su amiga la espera,</p><br /><br /><p>una anchoa aventurera</p><br /><br /><p>que tiene su casa hundida:</p><br /><br /><p>una ánfora perdida.</p><br /><br /><p>Mojarrita entre arrecifes</p><br /><br /><p>se esconde del pez espada,</p><br /><br /><p>entre corales cuidada</p><br /><br /><p>porque el mar es peligroso.</p><br /><br /><p>-Aunque este jardín frondoso</p><br /><br /><p>me proteja por un rato</p><br /><br /><p>¿cómo llegaré enterita</p><br /><br /><p>a la casa de anchoita?<br /><br /><br />Una sirena nadaba</p><br /><br /><p>y lamentos escuchaba,</p><br /><br /><p>entonces con gentileza</p><br /><br /><p>la llevó hasta la penumbra,</p><br /><br /><p>noche del mar, tan profunda</p><br /><br /><p>que daba miedo llegar.</p><br /><br /><p>En ánfora y con tetera</p><br /><br /><p>la espera su compañera.</p><br /><br /><p>Las dos comparten merienda</p><br /><br /><p>en casita iluminada,</p><br /><br /><p>conversan acaloradas</p><br /><br /><p>sobre leyendas del bosque</p><br /><br /><p>y en esa vasija vieja</p><br /><br /><p>cuentan cuentos de princesas.</p><br /><br /><p>Autora: <strong>Cecilia Maurig</strong></p><br /><br /><p><strong>Amigas.</strong> Poesía de. Poemas. Poesía para niños. Poesía infantil. Poesías de amistad. Material educativo.</p><br /><br /><p>Temas relacionados: Cecilia Maurig - Amigas- Poesías - Poesías infantiles - Poemas - Poesías de amistad - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Sobre un á