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	<title>Bitacoras.com: canal "relato"</title>
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	<description>Se muestran las ultimas 20 anotaciones para el canal "relato"</description>
	<copyright>Copyright 2008</copyright>
	<pubDate>Fri, 15 Aug 2008 23:07:48 +0200</pubDate>
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		<title>Bitacoras.com: canal "relato"</title>
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		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>Un fantasma horrible en la puerta</title>
		<link>http://revistapeinate.com.ar/2008/08/15/un-fantasma-horribe-en-la-puerta</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Aug 2008 23:07:48 +0200</pubDate>
		<category>breve relato</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 15 de agosto de 2008 a las 23:07:48

El lunes o el martes, no me acuerdo bien, golpearon la puerta justo cuando imaginaba en qué número podía poner el volumen del equipo sin que estallaran los vidrios. Me había quedado solo en casa y cada vez que sé que todo el mundo parte para algún lado y me deja ejercer mi monarquía de [...]

Etiqueta &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 15 de agosto de 2008 a las 23:07:48</p>

El lunes o el martes, no me acuerdo bien, golpearon la puerta justo cuando imaginaba en qué número podía poner el volumen del equipo sin que estallaran los vidrios. Me había quedado solo en casa y cada vez que sé que todo el mundo parte para algún lado y me deja ejercer mi monarquía de [...]

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/breve+relato">breve relato</a></p>]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<dc:creator>Javier Sanz</dc:creator>
		<title>Somaten</title>
		<link>http://historiasdelahistoria.com/2008/08/18/somaten</link>
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		<pubDate>Mon, 18 Aug 2008 10:25:34 +0200</pubDate>
		<category>relato</category>
		<category>cataluna</category>
		<category>milicias</category>
		<category>somaten</category>
		<description><![CDATA[Por Javier Sanz en Historias de la Historia de España el 18 de agosto de 2008 a las 10:25:34

Se llamaba Somatén  (del catalán som atents que quiere decir “estamos atentos”) a las milicias locales catalanas que funcionaron desde la Edad Media con una finalidad de orden público.Somatén es una expresión onomatopéyica  que evoca el espontáneo grito de socorro pidiendo ayuda a los conv &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/kobeto">Javier Sanz</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/historiasdelahistoria.com">Historias de la Historia de España</a> el 18 de agosto de 2008 a las 10:25:34</p>

<p class="dropcap-first">Se llamaba <a href="http://somaten.com/" target="_blank"><strong>Somatén  </strong></a>(del catalán <em>som atents</em> que quiere decir “estamos atentos”) a las milicias locales catalanas que funcionaron desde la Edad Media con una finalidad de orden público.</p><br /><br /><p>Somatén es una expresión onomatopéyica  que evoca el espontáneo grito de socorro pidiendo ayuda a los convecinos para contrarrestar una agresión y que invoca, en su aplicación, la expresión colectiva de solidaridad en persecución del delito flagrante o contumaz (<a href="http://www.durango-udala.net/portal/RecursosWeb/FTP/KHZ/clio3aldizkaria/flocel(12).pdf" target="_blank">El Somatén en la Cataluña Medieval</a>)</p><br /><br /><p>Tras la Guerra de Sucesión y la promulgación, por Felipe V, de los  <a href="http://recursos.pnte.cfnavarra.es/~mzubicob/decretos.htm" target="_blank">Decretos de Nueva Planta</a> son suprimidos.</p><br /><br /><p>Renacieron durante la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_la_Independencia_Española" target="_blank">Guerra de la Independencia</a> en la lucha contra los franceses en la zona catalana.</p><br /><br /><p>El 1855 fue reconstituido por los grandes propietarios rurales, con el nombre de <em>Sometent Armat de la Muntanya de Catalunya</em> y adoptó el lema de <em>Pau, pau i sempre pau</em> (paz, paz y siempre paz) consolidándose como una milicia de propietarios encargada de reprimir el bandidaje, pero también las insurrecciones carlistas y republicanas.</p><br /><br /><p>Desde 1905 el Somatén quedó convertido en una policía auxiliar, destinada a la represión de los movimiento huelguísticos.</p><br /><br /><p>En 1923, bajo la dictadura de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Primo_de_Rivera" target="_blank">Primo de Rivera</a>, se extendió a toda España como una organización complementaria y subordinada al Ejército en el mantenimiento del orden.</p><br /><br /><p>Durante la <a href="http://www.historiasiglo20.org/HE/13.htm" target="_blank">Segunda República</a> aparecen y desaparecen.</p><br /><br /><p>Fue instaurado por el franquismo en 1945, aunque fue perdiendo poco a poco su entidad hasta ser abolido en 1978. Pero cuál es mi sorpresa cuando encuentro <a href="http://somaten.com/" target="_blank">El Cuerpo del Somatén de España</a>, como ellos se definen:</p><br /><br /><blockquote><p>En Apoyo a la Familia, la Paz, La Justicia y la Libertad y contra el Terrorismo, la Droga y la Injusticia Social acatando las directrices del Ministerio de Defensa<a href="http://somaten.com/contacto.htm">.</a></p></blockquote><br /><br /><p><img src="http://www.historiasdelahistoria.com/img/pen.jpg" align="right" height="53" width="132" /></p><br /><br /><p class="akst_link"><a href="http://historiasdelahistoria.com/?p=172&akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicación en technorati, meneame, etc." id="akst_link_172" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">¡Compártelo!</a><br /><br /></p>

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	<item>
		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>Combates desiguales</title>
		<link>http://revistapeinate.wordpress.com/2008/07/12/combates-desiguales</link>
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		<pubDate>Sat, 12 Jul 2008 05:52:47 +0200</pubDate>
		<category>leer colgado</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 12 de julio de 2008 a las 05:52:47

No sé qué hacía en la puerta de un boliche en Alta Gracia. No sé porqué se había armado semejante quilombo, pero sí sé que empecé a preocuparme cuando, a eso de las cinco de la mañana, empezó a caer gente en ojotas y bermudas. Gente que habían ido a despertar para que se llegara hasta el lugar para cag &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 12 de julio de 2008 a las 05:52:47</p>

<div class='snap_preview'><br /><p>No sé qué hacía en la puerta de un boliche en Alta Gracia. No sé porqué se había armado semejante quilombo, pero sí sé que empecé a preocuparme cuando, a eso de las cinco de la mañana, empezó a caer gente en ojotas y bermudas. Gente que habían ido a despertar para que se llegara hasta el lugar para cagarnos a trompadas.<br /><br /><br /><span id="more-1317"></span><br /><br /><br />En un momento, como pasa siempre en la vida, descubrí que mis amigos habían quedado en el bando de los “chicos que vienen de la ciudad al pueblo y se tienen que llevar una buena pateadura para entender que acá nadie se hace el piola”.</p><br /><br /><p>De pronto se armaron dos polos antagónicos y claramente diferenciados: los locales (un grupo de veinte que habían cerrado una calle y nos impedían el paso) y los visitantes (un grupo de diez que no sé qué hacíamos ahí, pero que estábamos por dejar uno que otro diente en la vereda).</p><br /><br /><p>Yo temía por mi vida. Miraba hacia uno y otro costado con la convicción de que, hiciera lo que hiciera, no habría escapatoria. Casi por una cuestión de camaradería, empecé a acercarme a mis conocidos, presto a ocupar la segunda línea de batalla, esa que arrastra hacia el costado los cuerpos caídos y levanta botellas y pedazos de baldosa para repeler a los agresores.</p><br /><br /><p>Cuando empezaron los insultos y las bravuconadas de ambos bandos, cuando la testosterona perfumó con tufos embriagantes esa madrugada, cuando unos y otros escupían en el piso y se arremangaban, cuando los guardias del boliche cerraron por fin las puertas, cuando empecé a lamentar seriamente haberme juntado con semejante cantidad de pelotudos que ahora terminarían siendo compañeros de camilla de hospital, alguien del bando contrario gritó:</p><br /><br /><p>—¡Paren!</p><br /><br /><p>Y eso hicimos todos. Nosotros, porque comprendimos que había una mínima posibilidad de que no corriera sangre (nuestra sangre); ellos, porque la voz de alto la había dado alguien importante, alguien que respetaban y que tenía algo que decir antes del desborde.</p><br /><br /><p>Yo me había ubicado a un costado y fumaba pausadamente mientras observaba las manos de todos los contrincantes, sopesando la posibilidad de correr hacia el más pequeño de ellos y tumbarlo al piso para trenzarme –con ciertas garantías– en una confusa e igualadora horizontalidad, cuando la voz repitió la orden y después agregó:</p><br /><br /><p>—<acronym title="Vos, el muchacho de camisa llamativa, en cordobés coloquial">Vó, el puto de camisa floriada</acronym>.</p><br /><br /><p>Yo, efectivamente, tenía una camisa floreada que había comprado en una casa de ropa usada. Era una prenda ridícula e infame, un trapo que parecía el hermano menor del cortinado de un teatro del Lejano Oeste, una cosa de mal gusto que había conseguido por cinco pesos y que creía, no sé porqué, que tenía una onda bárbara.</p><br /><br /><p>De pie con el cigarrillo tiritándome en la boca, comprendí que tal vez aquella podría haber sido mi última incursión al ropero, la elección que en sí misma me había condenado: todos saben de la seducción mórbida y el infinito placer que genera tomar a golpes de puño al peor vestido del otro bando.</p><br /><br /><p>—<acronym title="Tú, ven aqu

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/leer+colgado">leer colgado</a></p>]]></content:encoded>
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		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>Nadie nunca me peg&#243; m&#225;s fuerte que esa mujer</title>
		<link>http://revistapeinate.wordpress.com/2008/07/12/nadie-nunca-me-pego-mas-fuerte-que-esa-mujer</link>
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		<pubDate>Sat, 12 Jul 2008 08:49:05 +0200</pubDate>
		<category>leer colgado</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 12 de julio de 2008 a las 08:49:05

Todo aquello que no podamos capitalizar para convertir en una buena historia, parece, nos encadenará por años al diván de algún especialista, entonces reincidimos en un relato cíclico en el que podrán variar algunos detalles, pero en el que no faltará jamás(…) el primer viaje en colectivo de noche —sin &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 12 de julio de 2008 a las 08:49:05</p>

<div class='snap_preview'><br /><p>Todo aquello que no podamos capitalizar para convertir en una buena historia, parece, nos encadenará por años al diván de algún especialista, entonces reincidimos en un relato cíclico en el que podrán variar algunos detalles, pero en el que no faltará jamás<br /><br /><br /><span id="more-1319"></span><br /><br /><br />(…) el primer viaje en colectivo de noche —sin permiso de los padres— fue junto a dos amigos con quienes acordamos conocer esa otra ciudad. Había nervios en el andén número siete, se notaban en la mecánica repetición de la ceremonia de pisar uno tras otro los cigarrillos a la espera de la hora señalada. El plan era simple: consumar la picardía y colarnos en un departamento desocupado para emborracharnos durante dos días seguidos, sin interrupciones.</p><br /><br /><p>Nos dejamos caer en los mullidos cojines una vez que el chofer cortó nuestros boletos; el Gordo, en la fila de la izquierda, segundo asiento detrás del conductor, Germán y yo en la fila de la derecha, pasillo de por medio, unos metros detrás. Teníamos mochilas y bolsos que acomodamos como pudimos entre las piernas antes de empezar a abrir los paquetes. Había tutucas, latas de cerveza, chocolates y cigarrillos. Mientras masticábamos, mirábamos a los demás pasajeros que desfilaban hacia el fondo. Había de todo ese viernes por la noche porque muchos elegían, atraídos por las luces y el desparpajo del turismo, ese mismo destino, esa misma aventura que compensa los precios de todos los boletos.</p><br /><br /><p>Subieron parejas, hombres solos, chicos de nuestra edad, algunas señoras mayores. El interior se convirtió en una romería en la que nuestros gritos hacían flamear las cortinitas sobre las ventanas, y no menguó nuestro entusiasmo colectivo cuando se apagaron las luces y se encendieron los testigos rojos; por el contrario, aquello pareció ser un buen presagio de ambientación que se repetiría, una buena excusa para ensayar los primeros besos, las primeras manos debajo de las faldas.</p><br /><br /><p>Habremos tenido quince años. No más. Éramos una ojiva nuclear de hormonas, por eso nuestros ojos detectaron en el acto las dos mulatas con sus culos rellenos y parados que masticaban chicle y se pintaban la boca con la cara muy cerca de los espejos de sus carteras. Iban de pie en el pasillo. Yo no había visto jamás mujeres como aquellas, los labios carnosos, las palmas pálidas, las pantorrillas regordetas que latían musculosas haciendo equilibrio sobre los tacos inmensos. Me impactaron mucho las tetas saliéndoseles de las remeras.</p><br /><br /><p>—Los novios de estas minas deben tener así la pija —dijo Germán.</p><br /><br /><p>—Las dos pijas nuestras juntas no alcanzan ni para enroscarles a los negros ni media vuelta.</p><br /><br /><p>Nos reímos y hablamos un rato acerca de nuestra nula actividad sexual, encaramándonos en complejos planes para abandonar la mala suerte. Como para sellar un pacto de amistad, nos pusimos un auricular cada uno en una oreja y dejamos la aguja del dial clavada en una radio de música de los ochenta.</p><br /><br /><p>—Algún día vamos a tener un montón de minas.</p><br /><br /><p>—Hasta que no nos crezcan estas pijas, me parece que no queda otra que esperar.</p><br /><br /><p>Lo increíble de esta historia es que estoy absolutamente seguro de que ninguna de las dos chicas pudo haber escuchado nada de lo que hablamos. Por otra parte, en ningún momento dijimos puntalmente nada de ellas. Todo lo que conversamos tenía que ver con poner a las mujeres en un nivel superior a nosotros, como si fueran deidades inalcanzables. En incontables encuentros posteriores hemos repetido esta historia con pelos y señales, pero la frustración se repite, porque jamás damos con la clave que nos permita explicar qué fue lo que pasó.</p><br /><br /><p>Será, supongo, una incógnita que no develaremos jamás. Lo único que sé es que pasamos un buen rato en el andén esperando para subir al colectivo en Córdoba, y que estábamos aburridos y mirábamos para todos lados. Por eso mismo sé también que la presencia de las chicas culonas y destetadas no se nos hubiera pasado por alto. Y si no las vimos, ellas no nos vieron a nosotros, entonces no me explico cómo hicieron para saber que éramos tres los amigos que viajábamos esa noche por separado.</p><br /><br /><p>Ocurrió unos minutos antes de entrar en la terminal. El resto de los pasajeros comenzó a levantarse para tomar sus abrigos y bajar. El colectivo todavía rodaba y las luces se encendieron. No las vi venir porque, repito, no me lo esperaba. Tampoco se lo esperaba Germán, a quien el cachetazo de revés le marcó la mejilla para toda la vida con la huella de un anillo de alpaca.</p><br /><br /><p>—Hija de puta —dijo más para sí que para ninguno.</p><br /><br /><p>El golpe sonó como una tabla cuando se parte bajo el golpe de un martillo. Entiendo que debe haber sido un impacto duro, porque la cabeza de mi amigo rebotó sobre mi hombro y volvió a quedar congelada en una mirada de estupefacción.</p><br /><br /><p>—¿Por qué te metió semejante tortazo esta culia… —alcancé a decir antes de ver la sombra.</p><br /><br /><p>Por aquellos días se habían puesto de moda unas carteras cuadradas como cajas. Eran aparatosas y de bordes filosos, a veces enchapados en lata. Estoy seguro de que si no hubiera visto esa mancha con el rabillo del ojo justo a tiempo, habría perdido la nariz: el carterazo me dio de lleno en la sien, poniéndome a girar la cabeza como un trompo. Todo el costado izquierdo de mi cara se convirtió en una brasa caliente que dolía hasta el hueso, un latido sordo y constante que me aturdió y del que no podía reponerme. Mientras me sobaba con dos manos, alcancé a ver cómo la mujer revoleaba la cartera y la dejaba caer con igual fuerza sobre la cabeza de mi amigo Gustavo, unas filas más adelante. El golpe se escuchó clarito en el silencio que ahora nos ahogaba. Sonó como si alguien pateara una sandía.</p><br /><br /><p>—¡Aia! —dijo Gustavo.</p><br /><br /><p>—Hijas de mil puta —dijo Germán.</p><br /><br /><p>—¿Por qué nos pegan? —pregunté yo.</p><br /><br /><p>Las dos mujeres ahora estaban detrás del chofer y nos insultaba en portugués. Apenas si entendía lo que nos decían, pero estaban realmente enojadas. Una vieja desde el fondo gritó:</p><br /><br /><p>—Esos tres pendejos les tocaron el culo a las brasileras —y el resto de los presentes soltó un—: Ohhhh.</p><br /><br /><p>Faltaban algunos metros para llegar al andén y las brasileras bajaron a las puteadas. La gente pasaba junto a nosotros y nos tiraba del pelo o nos insultaba, cuando no nos cacheteaban. Fue muy desconcertante, más aún cuando el chofer amenazó con llamar a la policía para que nos detuvieran.</p><br /><br /><p>—Vámonos a la mierda —sugerí.</p><br /><br /><p>—Ya —acordó Germán.</p><br /><br /><p>Bajamos tropezando con los escalones, enredándonos con los bolsos y las mochilas. Cuando por fin la puerta nos escupió sobre el andén, empezamos a alinearnos la ropa y buscamos con la vista la salida. En la otra punta de la estación había una calle donde un taxista leía el diario con su volante como atril improvisado.</p><br /><br /><p>—Un taxi —señalé, desesperado.</p><br /><br /><p>—Cagamos —oí que decía Germán.</p><br /><br /><p>Me volví para ver cómo se nos venían encima las brasileras con sus novios. Eran, también, los primeros hombres negros que yo veía en mi vida, y me parecían majestuosos. La visión de sus cuerpos angulosos y esbeltos corriendo hacia nosotros me encandiló, y me quedé petrificado en mitad de un amague de carrera, con una pierna en el aire y un codo hacia atrás. Pensé en el chiste del argentino que cuenta que un negro lo asalta en su primer viaje a los Estados Unidos: “se me vino el negro y peló la pija”, y los amigos le preguntan qué pasó y el tipo les responde “menos mal que me violó, porque me llega a pegar con ese coso en la cabeza y me mata”.</p><br /><br /><p>—¡Pegálo! —escuchaba que arengaban ellas—. ¡Matálos!</p><br /><br /><p>Germán me tomó del brazo y tiró hasta sacarme del trance. Lo próximo que supe era que corríamos como tres impalas que apenas si comprenden el peligro anunciado en el rugido del león.</p><br /><br /><p>—¡Al taxi, al taxi!</p><br /><br /><p>Llegamos hasta el auto y el taxista ya estaba abriéndonos la puerta:</p><br /><br /><p>—Rápido, entren —ordenó.</p><br /><br /><p>Arrojamos los bolsos y saltamos detrás de ellos mientras ese ilustre desconocido volvía a su asiento y empezaba a retorcer la llave para dar arranque.</p><br /><br /><p>—¡Dale que vienen! —gritaba Germán.</p><br /><br /><p>Gustavo, por su parte, había sacado medio cuerpo por la ventanilla del acompañante y, con las manos entrelazadas, rogaba:</p><br /><br /><p>—Por favor, no me hagan nada, soy Católico-Apostólico-Romano, por favor, no me hagan nada.</p><br /><br /><p>El motor bramó justo a tiempo para sacarnos de ahí. Nos comimos un par de semáforos a buena velocidad en la huída. Mientras nos palmeábamos y le acariciábamos los hombros a nuestro salvador, veíamos empequeñecerse las figuras de nuestros perseguidores que agitaban los brazos en alto.</p><br /><br /><p>Tuve ganas de llorar, ese viejo pelado en su taxi era un ángel que había bajado hasta el infierno para rescatarnos.</p><br /><br /><p>—Gracias, señor —dije sin saber si ponerle o no mayúsculas al sustantivo.</p><br /><br /><p>—¿Gracias? Mirá, pibe, yo sé que alguna cagada se tienen que haber mandado ustedes, porque de otra forma no me explico que los persigan cuatro morochos por toda la terminal para cagarlos a patadas.</p><br /><br /><p>—¡No hicimos nada! —contestó Gustavo.</p><br /><br /><p>—A mí no me importa qué hicieron. Si me la jugué (y miren que el auto no es mío y me lo podrían haber hecho pelota) fue porque no hay nada en este mundo que odie más que a estos negros de mierda —dijo con una sonrisa torcida.</p><br /><br /><p>Yo no sé qué habría sido de nosotros sin aquel sujeto y su odio, no sé qué habría pasado si ese viejo decrépito y racista no se hubiera interpuesto para cambiar el curso de nuestra suerte.</p><br /><br /><p>Nunca nadie me pegó más fuerte después de esa vez. </p><br /><br /><p>Ese carterazo me abrió una herida en el alma que no sanará jamás. Duele como duele la confusión, la ironía, el desconcierto. Duele como las billeteras que tuvimos que vaciar para poder bajarnos y perdernos otra vez en la noche, aturdidos y contentos por nuestras heridas. </p><br /><br /><p>Duelen con el dolor que sólo puede inflingir una hermosa mujer.</p><br /><br /><p><span style="color:#ffffff;">:<br /><br /><br />:<br /><br /><br />:<br /><br /><br />:</span></p><br /><br /><p style="padding-left:90px;"><em>Este es el <strong>segundo</strong> (<a href="http://revistapeinate.wordpress.com/2008/07/12/combates-desiguales/" target="_blank">leer el primero acá</a>) de una serie de cuatro relatos (dos de los cuales son de ficción), que pertenecen a una pequeña colección que he dado en llamar: “La mano benefactora de un desconocido”.<br /><br /><br /></em></p><br /><br /><p><span style="color:#ffffff;">:<br /><br /><br />:<br /><br /><br />:<br /><br /><br /><a title="Votar Anotación en Bitacoras.com" href="http://bitacoras.com/votar/anotacion/externo/favicon/revistapeinate.wordpress.com/2008/07/12/nadie-nunca-me-pego-mas-fuerte-que-esa-mujer" target="_blank"><img style="vertical-align:middle;border:0;" src="http://bitacoras.com/images/agregador/bitacorascom16x16.gif" alt="Votar" /></a><br /><br /><br />:<br /><br /><br />.<br /><br /><br />.</span><br /><br /><br /><strong>Tags Bitácoras: </strong><br /><br /><br /><a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/relatos en serie">relatos en serie</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/breve relato">breve relato</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/casualidades">casualidades</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/encuentros">encuentros</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/azar">azar</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/buena fortuna">buena fortuna</a></p><br /><br /><p><strong>Tags Blogalaxia: </strong><br /><br /><br /><a rel="tag" 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<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/leer+colgado">leer colgado</a></p>]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<dc:creator>Jes&#250;s Lens</dc:creator>
		<title>EL VECINO</title>
		<link>http://pateando-el-mundo.blogspot.com/2008/08/el-vecino.html</link>
		<guid isPermaLink="true">http://pateando-el-mundo.blogspot.com/2008/08/el-vecino.html</guid>
		<pubDate>Fri, 08 Aug 2008 11:31:30 +0200</pubDate>
		<category>relatos</category>
		<description><![CDATA[Por Jesús Lens en Pateando el mundo el 08 de agosto de 2008 a las 11:31:30

Hoy tenemos la suerte de que han seleccionado nuestro relato veraniego para ser publicado en IDEAL. Y eso siempre es una inyección de moral, que la ficción cada vez me gusta más y cada vez la cultivo menos.El relato se llama “El vecino”, está en la página 53 del periódico. Pero también lo podéis leer on lin &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/jesus_lens">Jesús Lens</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/pateando-el-mundo.blogspot.com">Pateando el mundo</a> el 08 de agosto de 2008 a las 11:31:30</p>

<div align="justify"><br /></div><div align="justify">Hoy tenemos la suerte de que han seleccionado nuestro relato veraniego para ser publicado en IDEAL. Y eso siempre es una inyección de moral, que la ficción cada vez me gusta más y cada vez la cultivo menos.</div><div align="justify"><br /></div><p><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5232076278589008130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_r6VY1mvj3jk/SJwRp5cLqQI/AAAAAAAACvE/A7PamoWTys4/s400/_11.jpg" border="0" /><br />El relato se llama “El vecino”, está en la página 53 del periódico. Pero también lo podéis leer on line, disfrutando del delicioso dibujo de Mesamadero.<br /><br />A ver qué os parece y qué pensáis de él.<br /><br />Aquí os presento a... <a href="http://www.ideal.es/granada/participacion/elvecino.html"><span style="color:#ff0000;"><strong>“El vecino”</strong></span></a>.<br /><br />Jesús Lens.</p><p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/relato" rel="tag">relato</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/cuento" rel="tag">cuento</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/ideal" rel="tag">ideal</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/el+vecino" rel="tag">el vecino</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/lens" rel="tag">lens</a></p><p> </p>

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/relatos">relatos</a></p>]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<dc:creator>Lester Knight</dc:creator>
		<title>La Muerte P&#250;rpura - Cap&#237;tulo II - Autor: ErikAdams</title>
		<link>http://blogs.gamefilia.com/lester-knight/16-08-2008/11586/la-muerte-purpura-capitulo-ii-autor-erikadams</link>
		<guid isPermaLink="true">http://blogs.gamefilia.com/lester-knight/16-08-2008/11586/la-muerte-purpura-capitulo-ii-autor-erikadams</guid>
		<pubDate>Sat, 16 Aug 2008 12:43:59 +0200</pubDate>
		<category>erikadams</category>
		<category>fantasia epica</category>
		<category>literatura</category>
		<category>mundo literatura</category>
		<category>relato</category>
		<description><![CDATA[Por Lester Knight en Mundo Destierro el 16 de agosto de 2008 a las 12:43:59

La Muerte Púrpura.Autor: ErikAdams.VI-“la muerte púrpura” lo ha vuelto ahacer…- La cara de estupor de la gente dejaba ver el miedo que sentían alpronunciar aquel nombre maldito. Era la quinceava victima de aquel demonio enlo que llevaban de mes y la histeria colectiva empezaba a extenderse por todoBrondesm &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/meladius">Lester Knight</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/blogs.gamefilia.com/lester-knight">Mundo Destierro</a> el 16 de agosto de 2008 a las 12:43:59</p>

La Muerte Púrpura.<br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br />Autor: ErikAdams.<br /><br /><br /><br /><br /><br />VI<br /><br /><br /><br /><br /><br />-“la muerte púrpura” lo ha vuelto a<br /><br />hacer…- La cara de estupor de la gente dejaba ver el miedo que sentían al<br /><br />pronunciar aquel nombre maldito. Era la quinceava victima de aquel demonio en<br /><br />lo que llevaban de mes y la histeria colectiva empezaba a extenderse por todo<br /><br />Brondesmar. Quince prostitutas cruelmente mutiladas al alba por un ser<br /><br />desconocido, y la guardia real no parecía hacer nada para evitarlo. Un testigo<br /><br />hacia dos días aseguraba haber visto una sombra púrpura alejarse lentamente del<br /><br />lugar de los hechos. Por eso mismo los hasta ahora felices habitantes de la<br /><br />ciudad habían dado aquel nombre al asesino.<br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br />Capítulos Anteriores: Capítulo I Capítulo II<br /><br /><br /><br /><br /><br />Cuando el número de victimas ascendió a<br /><br />más de cincuenta, la guardia real empezó a tomar cartas en el asunto, y<br /><br />destinaron a un pelotón exclusivamente para intentar investigar y detener los<br /><br />horribles crímenes que se estaban produciendo en los últimos tiempos. Esto<br /><br />tranquilizo a la población, y más aun cuando corrió el rumor de que habían<br /><br />destinado para tal tarea a Tesyré, la investigadora más audaz de todo el<br /><br />imperio, a la par que uno de los más grandes Heroes que se recordaban desde<br /><br />tiempos inmemoriales. De esta manera, en los callejones no se escuchaba otra<br /><br />cosa que no fuera los pormenores y nuevas noticias que se conocían sobre la<br /><br />peculiar investigación.<br /><br />Leer más...

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/erikadams">erikadams</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/fantasia+epica">fantasia epica</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/literatura">literatura</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/mundo+literatura">mundo literatura</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/relato">relato</a></p>]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<dc:creator>&#225;rtabro</dc:creator>
		<title>Despertar</title>
		<link>http://artabro.blogsome.com/2008/08/16/despertar</link>
		<guid isPermaLink="true">http://artabro.blogsome.com/2008/08/16/despertar</guid>
		<pubDate>Sat, 16 Aug 2008 13:50:32 +0200</pubDate>
		<category>vida</category>
		<category>relato</category>
		<description><![CDATA[Por ártabro en Ártabro el 16 de agosto de 2008 a las 13:50:32

La vida entre dos mundos	Había amanecido, pero yo continuaba en la cama, adormilado, entre la consciencia y el despertar. Notaba que mi cuerpo empezaba a obedecer a mi voluntad, ya podía mover los dedos de los pies e incluso pude entreabrir los ojos. Encontré placer al estirar mis piernas y al mismo tiempo deseaba segui &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/ziam">ártabro</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/artabro.blogsome.com">Ártabro</a> el 16 de agosto de 2008 a las 13:50:32</p>

<p><strong>La vida entre dos mundos</strong></p><br /><br />	<p>Había amanecido, pero yo continuaba en la cama, adormilado, entre la consciencia y el despertar. Notaba que mi cuerpo empezaba a obedecer a mi voluntad, ya podía mover los dedos de los pies e incluso pude entreabrir los ojos. Encontré placer al estirar mis piernas y al mismo tiempo deseaba seguir más tiempo en mi lenta somnolencia.</p><br /><br />	<p>Me llamo la atención el silencio profundo de aquella habitación, y eso, me hizo poner en guardia.</p><br /><br />	<p>Ya estaba en vigilia, se había roto el encanto.</p><br /><br />	<p>Era, &#161;que estaba de vacaciones!</p>

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/vida">vida</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/relato">relato</a></p>]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>El secreto de Omar (parte II)</title>
		<link>http://revistapeinate.com.ar/2008/07/30/el-secreto-de-omar-parte-ii</link>
		<guid isPermaLink="true">http://revistapeinate.com.ar/2008/07/30/el-secreto-de-omar-parte-ii</guid>
		<pubDate>Thu, 31 Jul 2008 07:50:13 +0200</pubDate>
		<category>breve relato</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 31 de julio de 2008 a las 07:50:13

(Podés leer la primera acá) [...]Mi amigo volvió a ponerse de pie, se dirigió hasta la computadora y abrió algunos programas.—Empezamos llamando a los menos importantes —explicó sobre su hombro—. Alguna modelo medio boluda, algún tenista pedorro —contabilizaba mientras cliqueaba archivos en la máquina— &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 31 de julio de 2008 a las 07:50:13</p>

<p><img style="margin-right:15px;margin-top:10px;margin-bottom:5px;" src="http://revistapeinate.files.wordpress.com/2008/07/secreto_omar.jpg" border="0" alt="foto de Flickr" align="left" /></p><br /><br /><p style="text-align: right;"><strong><em>(<a href="http://revistapeinate.com.ar/2008/07/28/el-secreto-de-omar/">Podés leer la primera acá)</a> </em></strong></p><br /><br /><p>[...]</p><br /><br /><p>Mi amigo volvió a ponerse de pie, se dirigió hasta la computadora y abrió algunos programas.</p><br /><br /><p>—Empezamos llamando a los menos importantes —explicó sobre su hombro—. Alguna modelo medio boluda, algún tenista pedorro —contabilizaba mientras cliqueaba archivos en la máquina—. Como para ensayar, ¿viste? Pero lo que buscamos… —hizo una pausa y ejecutó por fin un archivo—. ¡Es algo como esto!</p><br /><br /><p>De los parlantes de la computadora salió una voz que me resultó muy familiar, aunque no supe al principio de quién se trataba.</p><br /><br /><p>—¿Quién habla? ¿Cómo consiguió este número?<br /><br /><br /><span id="more-430"></span><br /><br /><br />—Eso no importa —le respondió la voz grabada de Lulú—. Lo que importa es que si usted sigue haciendo esos almuerzos de mierda, le vamos a poner una bomba en el canal, ¿me entiende?</p><br /><br /><p>Omar pulsó la pausa. Yo tenía los ojos grandes como dos platos y el pedo se me había pasado por completo.</p><br /><br /><p>—Era … —dije.</p><br /><br /><p>—Seee, la misma.</p><br /><br /><p>—Pero, entonces ustedes…</p><br /><br /><p>—Con Lulú estamos armando un compilado de grabaciones. Lo vamos a llamar “Diario de una venganza popular”, y lo vamos a vender en la plaza.</p><br /><br /><p>La idea de comercializar esas grabaciones me pareció genial. No me cabía duda de que sería un éxito.</p><br /><br /><p>—El problema —dijo mi amigo— es que la gente habla mucho al pedo, y la boluda de Lulú le contó a una amiga suya, y lo próximo que supe era que me estaba tocando la puerta [<em>nombre de otro periodista que no puedo dar</em>] para ver si me interesaba vendérsela.</p><br /><br /><p>—¿[<em>nombre de otro periodista que tampoco puedo dar</em>] te tocó la puerta?</p><br /><br /><p>—Sí. Y no sabés cómo se puso cuando le dije que no sabía de qué me estaba hablando y que le daba cinco segundos para que desapareciera de mi casa.</p><br /><br /><p>—Le dijiste lo de los perros.</p><br /><br /><p>—Claro, le dije que si no se iba, abría la jaula y lo sacaba al Titán.</p><br /><br /><p>Titán es el nombre con que Omar siempre quiso bautizar al perro que nunca tuvo.</p><br /><br /><p>—Cuando tengamos todo listo, lanzamos el Volumen 1, con el rubro Espectáculos. Después vendrá Deportes, Política, Cultura, Internacionales. Las posibilidades son muchas, sólo necesitamos terminar de organizarnos y ya.</p><br /><br /><p>—¿Cuánto te creés que te va a durar el curro antes de que te metan en cana?</p><br /><br /><p>—No nos pueden hacer nada. Ahí está la perinola del negocio: ¿cómo probás que son ellos los que hablan, y no un imitador?</p><br /><br /><p>—Viéndolo así…</p><br /><br /><p>—Los tenemos agarrados de las bolas, loco. Se la van a tener que aguantar.</p><br /><br /><p>—De todas formas, no sé cuántas grabaciones puedo llegar a escuchar, me parece que a la segunda ya me aburriría.</p><br /><br /><p>—También pensamos en eso. Por esa razón es que todavía no nos animamos a arrancar con todo, estamos haciendo inteligencia.</p><br /><br /><p>—¿…que viene siendo?</p><br /><br /><p>—Trampas para que los tipos y las minas caigan.</p><br /><br /><p>—No entiendo —me sinceré.</p><br /><br /><p>—Cuando alguien está sospechado de algo, cuando corre algún rumor (Lulú se ha hecho pasar por una reconocida periodista de espectáculos y vos no sabés de las cosas que se ha enterado hablando a un par de lugares), preparamos una trampa, le tendemos una cama al famoso y lo hacemos entrar como por un tubo —explicó orgulloso.</p><br /><br /><p>—¿Ejemplo?</p><br /><br /><p>—Ejemplo: modelo que de día hace pasarela y de noche trabaja en la cama —dijo tomándose uno a uno los dedos de una mano—. Ejemplo: deportista que se aspira hasta la mugre de las alfombras. Ejemplo: político que frecuenta puterío en…</p><br /><br /><p>—Sí, sí —dije mientras movía la mano en el aire—, ya entendí.</p><br /><br /><p>—El tema es que todos están sucios. Todos tienen sus secretos, y basta con apurarlos un poco para que enseguida empiecen a negociar; “si no contás esto, yo te doy información sobre tal cosa”. Es increíble la forma en que desembuchan.</p><br /><br /><p>—¿No te da miedo?</p><br /><br /><p>—¿Qué?</p><br /><br /><p>—Que te descubran y te hagan cagar.</p><br /><br /><p>Mi amigo dudó unos instantes, mientras se pasaba la mano por el mentón y fruncía los labios.</p><br /><br /><p>—No. Con esto vamos a hacer guita, ya vas a ver.</p><br /><br /><p>—Seguro que sí.</p><br /><br /><p>—Ponele la firma —dijo antes de salir corriendo al baño.</p><br /><br /><p>Me quedé unos instantes contemplando la agenda. ¿Cuánto hacía que no veía a Omar? Pensaba en las cosas que habíamos vivido juntos, en cómo nos cambia la vida cuando entre dos amigos se interpone el tiempo y la distancia.</p><br /><br /><p>Me acerqué a la puerta del baño y apoyé la oreja en la madera. Del otro lado, mi amigo había metido la cabeza dentro del inodoro y le ponía nombre a su borrachera. Esa puerta dividía también en dos la madrugada, adentro él y su buena fortuna, afuera yo y mi santa paciencia.</p><br /><br /><p>Regresé al living sin hacer mucho ruido, tomé la agenda de la mesa y la guardé en mi mochila.</p><br /><br /><p>Después cerré muy despacito la puerta y me fui.</p><br /><br /><p class="akst_link"><a href="http://revistapeinate.com.ar/?p=430&akst_action=share-this"  title="E-mail this, post to del.icio.us, etc." id="akst_link_430" class="akst_share_link" rel="nofollow">Compártelo</a><br /><br /></p>

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/breve+relato">breve relato</a></p>]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>Versi&#243;n libre de un cuento</title>
		<link>http://revistapeinate.com.ar/2008/08/11/version-libre-de-un-cuento</link>
		<guid isPermaLink="true">http://revistapeinate.com.ar/2008/08/11/version-libre-de-un-cuento</guid>
		<pubDate>Tue, 12 Aug 2008 06:39:39 +0200</pubDate>
		<category>breve relato</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 12 de agosto de 2008 a las 06:39:39

.Peguelé hasta dejarlo morado.Lo primero que el juez de paz Álvarez observó cuando bajó del colectivo en el pueblito, fue cómo un tipo le pegaba un cachetazo en la oreja a otro. El recién llegado aguardó inmóvil junto a su maletín en la calle de tierra, mientras que a pocos metros uno de los desconoci &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 12 de agosto de 2008 a las 06:39:39</p>

.<br /><br />Peguelé hasta dejarlo morado<br /><br />.<br /><br />Lo primero que el juez de paz Álvarez observó cuando bajó del colectivo en el pueblito, fue cómo un tipo le pegaba un cachetazo en la oreja a otro. El recién llegado aguardó inmóvil junto a su maletín en la calle de tierra, mientras que a pocos metros uno de los desconocidos [...]

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/breve+relato">breve relato</a></p>]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<dc:creator>biocomplex</dc:creator>
		<title>El cielo se abri&#243; y mostr&#243; su &#250;ltimo saludo</title>
		<link>http://lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/2008/08/14/el-cielo-se-abrio-y-mostro-su-ultimo-saludo</link>
		<guid isPermaLink="true">http://lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/2008/08/14/el-cielo-se-abrio-y-mostro-su-ultimo-saludo</guid>
		<pubDate>Thu, 14 Aug 2008 19:53:25 +0200</pubDate>
		<category>post apocaliptico</category>
		<category>ciencia ficcion</category>
		<category>hecatombe</category>
		<category>relato</category>
		<description><![CDATA[Por biocomplex en La soledad del excéntrico el 14 de agosto de 2008 a las 19:53:25

El cielo se abrió y mostró su último saludoAmbos habíamos terminados de realizar nuestras respectivas llamadas perdidas a nuestros allegados con nuestros viejos celulares. Eran las cuatro de la madrugada, pero cualquiera diría que nos encontrábamos en plena tarde de un día de julio. El famoso meteor &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/biocomplex">biocomplex</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com">La soledad del excéntrico</a> el 14 de agosto de 2008 a las 19:53:25</p>

<div class='snap_preview'><br /><p style="margin-bottom:0;text-align:center;"><img class="aligncenter" src="http://www.astro.sunysb.edu/fwalter/AST101/images/meteor.jpg" alt="" width="240" height="180" /></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;text-align:center;"><strong>El cielo se abrió y mostró su último saludo</strong></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;">Ambos habíamos terminados de realizar nuestras respectivas llamadas perdidas a nuestros allegados con nuestros viejos celulares. Eran las cuatro de la madrugada, pero cualquiera diría que nos encontrábamos en plena tarde de un día de julio. El famoso meteorito Nandung, nombre dado en honor al joven boliviano Fernando Jung de 12 años que lo descubrió, era el culpable de esta inédita contaminación lumínica.  En su natal Santa Cruz este chaval de ascendencia coreana fue tratado como un héroe de estado. Eso fue hace 2 años porque el ahora Nando, como era conocido por sus amigos, se suicidó hace un mes. Fue en esos días cuando los gobiernos mundiales hicieron pública lo que desde hace meses era inevitable que se difundiera a través de las redes, que Nandung chocaría hoy. Y Nando no aguantó la presión de su curiosidad.</p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;">Su larga cabellera iluminaba la vasta planicie, la cual oteábamos a nuestros pies desde este solitario diapiro en medio de la nada. Ese amanecer provocaba la apertura de las flores y el tintineo los pájaros. El marco ideal para vender un mundo mejor por el publicista de turno. La velocidad con la que impactaría sería demencial. Minucias  comparado con el ritmo frenético del bombeo de fluidos que sufríamos. Por una extraña razón cada vez que nuestras pupilas se cruzaban el pulso se sincronizaba. Era la señal que esperábamos; ella formaba parte de mi interior y yo del de ella. El tiempo proseguía, ya no importaba le habíamos ganado la batalla. A leguas de distancia un sonido seco estremeció a la fauna adyacente cayendo en un silencio sepulcral. Rápidamente interrumpido por el rugido de la polvareda que se aproximaba por el horizonte. Su cuerpo ya no estaba, pero el cosquilleo de su lengua en mi paladar la delataba.</p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;">El olor a carne quemada quedaba atrás mientras me elevaba. Un reflujo de i<span>ntermitentes caricias palpaban mi inexistentes senos. Él ya no estaba, yo tampoco pero aún flotábamos, flotábamos…</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><img class="aligncenter" src="http://uwbw.org:8080/Storyboards/Spaceart/asteroid_strike589.jpg" alt="" width="316" height="188" /></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-¿A dónde vamos Robert -dijo Jocelyn-. ¿Estás ahí?</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-A donde nos lleve esta árida turbulencia -añadí desde algún lugar-. No tengas miedo, porque lo que pasó apenas lo notamos.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-¿Miedo? Ja, ja -añadió risotada-. Lo que siento son tus miedos, tus recuerdos, todo… Creo que ha acabado tu jurisdicción de malograda protección.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-¿Todo? Si claro…</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-No querrás que te reviva tus vicios con ese patito de goma a los doce años. -comentó ella en tono burlón.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-Vale no sigas, era una época de exploración corporal- añadí resignado -. Cambiando de tema. Entonces somos un cuerpo. ¿No?</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-¿Cuerpo? Ves ahora algo terrenal o alguna información sensoria que sostenga tu idea. Yo creo que no.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-Somos dos entes. Bueno un ente, que intercambia recuerdo. ¿Pero dónde cojones estaban almacenada esta información? -exclamé-.  ¡Pero si no hay soporte físico alguno!</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-A lo mejor no lo ves. A lo mejor los microtúbulos neuronales guardaban información cuántica.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-Si claro y ahora nos encontramos en una realidad paralela del grosor de un sobre de correos.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-Podría ser, podría ser… -añadió ella, siempre burlona.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-Claro, claro -dije retador-.¿Es ahora cuando te doy la razón como a los locos?</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-Que bonito es todo esto. -murmuré-.  Tsunamis de incendios por doquier. Humo negro troposférico. Y mira allá.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-El mar Mediterráneo en ebullición…</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-No te voy a decir nada que no te había dicho antes Jocelyn.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-Sé lo que quieres decirme, cielo. ¿Recuerdas somos uno? Y así hasta la eternidad…</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><span>-Hasta la eternidad vertida en un agujero negro dirás.</span></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;">-Si quiero.</p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;">-Yo también.</p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;"><br /><br /><p style="margin-bottom:0;font-style:normal;" align="center">Fin</p><br /><br /><p><a href="http://xs.to"><img src="http://xs330.xs.to/xs330/08334/circumpolar3x_xthumb921.jpg" alt="" width="468" height="117" /></a></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:left;"><strong>Deslízate por acá:</strong></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:left;"><a href="http://www.youtube.com/watch?v=yYgEwXWilUc">Meteorite Collision-Video</a></p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:left;"><a href="http://www.mountaindragon.com/merchant/countdown.htm">Doomdays!</a> Lo que no entiendo es que los aztecas hayan visto algo que nuestros telescopios no puedan dar.</p><br /><br /><p style="margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:left;"><br /><br /><p style="margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:left;"><br /><br /><p style="margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:left;"><br /><br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lasoledaddelexcentrico.wordpress.com/421/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasoledaddelexcentrico.wordpress.com&blog=2384873&post=421&subd=lasoledaddelexcentrico&ref=&feed=1" /></div>

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		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>La cofrad&#237;a de las capuchas</title>
		<link>http://revistapeinate.com.ar/2008/07/25/la-cofradia-de-las-capuchas</link>
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		<pubDate>Fri, 25 Jul 2008 07:07:01 +0200</pubDate>
		<category>breve relato</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 25 de julio de 2008 a las 07:07:01

Última entrega de la serie“La mano benefactora de un desconocido”,que empezó acá. Esa noche llovía mucho, los gritos se escuchaban amortiguados por los truenos y las gárgaras de las alcantarillas. Una balacera de gotas gordas y pesadas acribillaba con violencia las calles y dibujaba espejos blandos en  &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 25 de julio de 2008 a las 07:07:01</p>

<h5 style="text-align: right;"><em>Última entrega de la serie<br /><br /><br />“La mano benefactora de un desconocido”,<br /><br /><br />que <a href="http://revistapeinate.com.ar/2008/07/12/combates-desiguales/">empezó acá</a>. </em></h5><br /><br /><p>Esa noche llovía mucho, los gritos se escuchaban amortiguados por los truenos y las gárgaras de las alcantarillas. Una balacera de gotas gordas y pesadas acribillaba con violencia las calles y dibujaba espejos blandos en las veredas. Con cada relámpago, el interior de la clínica se iluminaba. En la habitación del fondo, la única que tenía la luz encendida, había una camilla sobre la que se retorcía el Turco Junín, mientras el Naso Caporazzo, su amigo, le apretaba fuerte la mano.</p><br /><br /><p>—No aguanto más —dijo el Turco mientras se miraba las manos bañadas en sangre.</p><br /><br /><p>—Tenés que aguantar, Junín. Falta poco. Aguantá y ya nos vamos a la mierda.<br /><br /><br /><span id="more-377"></span><br /><br /><br />Habían llegado hasta la vieja casona para aporrear la puerta con desesperación. El Naso pedía a los gritos por el doctor mientras le apretaba con una mano el estómago a su amigo. Ahora ya estaban en el quirófano y el médico, con la cara desfigurada por el sueño, revisaba los cajones y los armarios, desparramando cajas y frascos por todas partes.</p><br /><br /><p>—¿Vos estás seguro de que este tipo sabe cómo sacar una bala, Naso? —preguntó el Turco en voz baja.</p><br /><br /><p>—Es el mejor, vos no tengás miedo —dijo el amigo.</p><br /><br /><p>—Pero es un veterinario, Naso —observó el Turco—. Este de meter cuchillo para buscar plomo no sabe nada.</p><br /><br /><p>—Así como lo ves, la tiene mucho más clara que la mayoría de los <em>tordos</em> que hay en los hospitales. Mi perro, ponele, ¿te acordás del Güero? Bueno, jamás se quejó. Y mirá que a cada rato este le metía una aguja —dijo señalando con las cejas al hombre de guardapolvo—. Además, vos no podés pisar un hospital, Turco. Olvidate. En esta clínica estamos mejor.</p><br /><br /><p>Su amigo cerró los ojos con una mueca de dolor y asintió. Era una casona antigua y remodelada, que todavía conservaba algunos detalles ominosos de decoración; ventanas con vitró, arañas imponentes, estatuas de querubines regordetes abrazados a las columnas.</p><br /><br /><p>—¿Cómo anda el Güero? —preguntó el Turco con la voz entrecortada.</p><br /><br /><p>—Mi mujer me lo envenenó.</p><br /><br /><p>Junín abrió los ojos para cerciorarse de que no fuera un chiste:</p><br /><br /><p>—¿La Martita te lo envenenó?</p><br /><br /><p>—En realidad me quería envenenar a mí, pero a la primera empanada se la di al Güero mientras yo me servía un vino. ¿Viste cómo lo quería yo al perro ese? Siempre le daba de morfar lo mismo que lastraba yo. Y no va que a los dos minutos el bicho echaba espuma por la jeta y movía las patas como si fuera una marioneta. Quedó seco en el acto.</p><br /><br /><p>—Quíja de puta, la Martita —dijo el Turco mientras se llevaba las manos al estómago.</p><br /><br /><p>—Así le fue a la muy puta. Terminó más o menos como vos —agregó mientras le guiñaba un ojo.</p><br /><br /><p>Toda la mesa se había poblado de aureolas rojas de sangre que refulgían bajo la luz blanca de los tubos fluorescentes.</p><br /><br /><p>El doctor se excusó y salió de la habitación para buscar más gasas. Antes de irse le pidió al Naso que apretara bien fuerte el agujero de la bala.</p><br /><br /><p>—¿Qué es de la vida de los muchachos? —preguntó Naso para distraer al herido.</p><br /><br /><p>—Hace mucho que no aparecés, loco. No sabés cómo han cambiado las cosas. No me quiero imaginar lo que va a decir el Tetas cuando te vea con esta cara.</p><br /><br /><p>Naso se llevó una mano a la nariz y se frotó suavemente el tabique:</p><br /><br /><p>—Cambió la cosa con la cirugía, ¿no?</p><br /><br /><p>—Sos otro tipo, Naso. Ya ni el apodo te calza. ¿Te la operaste por…? —dijo el Turco llevándose el puño a la cara.</p><br /><br /><p>—Nah. Nada que ver. La trompada que me dio el Tetas fue en la jeta, no el napio.</p><br /><br /><p>—Ah.</p><br /><br /><p>—Pegaba fuerte, el Tetas.</p><br /><br /><p>—Como un porro en ayunas, sí —acordó el Turco—. Una vez se embocó un cana y lo puso.</p><br /><br /><p>—¿Seco?</p><br /><br /><p>—Como si le hubieran sacado los huesitos. Lo mató, Naso. De una trompada.</p><br /><br /><p>—Qué animal.</p><br /><br /><p>—Sep —dijo el Turco mientras intentaba ponerse de costado con visible dificultad—. Por eso terminó en cana, pobre Tetas.</p><br /><br /><p>—No te muevas, loco. Te tenés que quedar quieto.</p><br /><br /><p>—¿Sabés por qué le decían “Tetas”?</p><br /><br /><p>—Por los pectorales, ¿no?</p><br /><br /><p>—No —dijo el Turco entre risas y toses—, porque le gustaba que le mordieran los zonpes cuando curtía.</p><br /><br /><p>El Naso advirtió la sangre que había empezado a escurrirse por entre los labios de su amigo, pero decidió no prestarle atención:</p><br /><br /><p>—No me digás que era masoca.</p><br /><br /><p>—A full; Naso. Muy torcido, el hijo de puta.</p><br /><br /><p>Los hombres guardaron silencio. Sólo se escuchaba el zumbido de los tubos fluorescentes y el silbido de la respiración aguardentosa del herido. Afuera había parado de llover.</p><br /><br /><p>“No le queda mucho”, pensó el Naso.</p><br /><br /><p>—¿Vas a volver a laburar, Caporazzo? —preguntó el Turco con los dientes enrojecidos.</p><br /><br /><p>—Sí, Turquito, pero ahora cambio de rubro.</p><br /><br /><p>El Turco asintió con los ojos cerrados y emitió un gruñido mientras una mueca de dolor le torcía la boca. Entre dientes agregó:</p><br /><br /><p>—Todavía no sé de dónde mierda vino la bala.</p><br /><br /><p>—Te la puse yo —explicó el Naso, justo cuando el veterinario regresaba.</p><br /><br /><p>El Turco abrió los ojos y lo miró fijo. En su cara se dibujó una sorpresa que enseguida dio paso a un gesto de horror cuando advirtió que el médico tenía puesta una capucha negra que le cubría la cabeza. Sólo se veía un par de ojos flotando a través de dos huecos en la tela.</p><br /><br /><p>—¿Qué es todo esto, boludo? —alcanzó a decir con la voz quebrada por el miedo—. ¿Qué hace este hijo de puta disfrazado?</p><br /><br /><p>El Naso se llevó el índice a la boca y le indicó que hiciera silencio:</p><br /><br /><p>—El doctor acá es el jefe, no me hagás quedar mal, Turquito.</p><br /><br /><p>—¿El jefe de qué? ¿Qué carajo es todo esto?</p><br /><br /><p>El veterinario metió la mano en el bolsillo y sacó un fajo de billetes sin prestarle atención.</p><br /><br /><p>—Acá está la plata, Caporazzo. Ahora desaparecé, que estamos por empezar la ceremonia.</p><br /><br /><p>El Naso tomó el dinero y se lo guardó en el pantalón. Se disponía a salir cuando el Turco lo agarró del brazo:</p><br /><br /><p>—¿Quiénes van a empezar la ceremonia? ¿Qué mierda pasa acá, Naso?</p><br /><br /><p>El hombre de la capucha destrabó las ruedas de la camilla y empezó a moverla en dirección a la puerta que daba a un salón, donde un grupo de seis personas más, todas encapuchadas, aguardaban en círculo sosteniendo velas negras.</p><br /><br /><p>—¡Naso! —empezó a gritar el Turco mientras era arrastrado hacia la otra habitación—. ¡NASO SACÁME DE ACÁ!</p><br /><br /><p>Desoyendo el pedido de auxilio, se encaminó hacia la salida y cerró tras de sí la puerta del quirófano. Los gritos rebotaban amortiguados dentro del local cuando el Naso puso los pies en la vereda.</p><br /><br /><p>Sobre su cabeza una luna llena trotaba entre retazos de nubes claras. Reparó en ella al tiempo en que mientras se ponía un cigarrillo en la boca.</p><br /><br /><p>Si le pagaban lo que pedía, él seguiría trayéndoles lo que querían. Se había comprometido con una causa siniestra, pero no importaba. En su mano benefactora los billetes crujían con una música perfecta.</p><br /><br /><p class="akst_link"><a href="http://revistapeinate.com.ar/?p=377&akst_action=share-this"  title="E-mail this, post to del.icio.us, etc." id="akst_link_377" class="akst_share_link" rel="nofollow">Compártelo</a><br /><br /></p>

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/breve+relato">breve relato</a></p>]]></content:encoded>
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		<dc:creator>Sayonara</dc:creator>
		<title>Especializaci&#243;n</title>
		<link>http://nomasde15.blogspot.com/2008/08/especializacin.html</link>
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		<pubDate>Wed, 13 Aug 2008 17:28:00 +0200</pubDate>
		<category>relato</category>
		<category>especializacion</category>
		<category>estupidez congenita</category>
		<description><![CDATA[Por Sayonara en No más de 15 al día el 13 de agosto de 2008 a las 17:28:00

Cada adaptación tiene un precio. Pasa en el mundo animal, todo el mundo lo sabe. Pero también pasa en las relaciones humanas.Me dijeron: "Especialízate. La especialización es la clave del éxito". Me gasté un dineral en cursos, másteres y seminarios, durante muchos años. Logré ser una autoridad dentro de mi  &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/sayonaraducles">Sayonara</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/nomasde15.blogspot.com">No más de 15 al día</a> el 13 de agosto de 2008 a las 17:28:00</p>

Cada adaptación tiene un precio. Pasa en el mundo animal, todo el mundo lo sabe. Pero también pasa en las relaciones humanas.<br />Me dijeron: "Especialízate. La especialización es la clave del éxito". Me gasté un dineral en cursos, másteres y seminarios, durante muchos años. Logré ser una autoridad dentro de mi terreno en la empresa. Me hice indispensable.<br />Pero toda especialización supone un coste. Si las condiciones cambian, lo que antes eran ventajas pueden convertirse en inconvenientes.<br />"No eres lo suficientemente versátil. No hablas de nada más que de eso". Me dijo. Y luego se fue.

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/relato">relato</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/especializacion">especializacion</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/estupidez+congenita">estupidez congenita</a></p>]]></content:encoded>
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		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>Secuencia destructiva: activada</title>
		<link>http://revistapeinate.wordpress.com/2008/05/28/secuencia-destructiva-activada</link>
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		<pubDate>Wed, 28 May 2008 20:19:41 +0200</pubDate>
		<category>leer colgado</category>
		<category>breve relato</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 28 de mayo de 2008 a las 20:19:41

Es un sonido delicado pero insistente. En sueños lo ha convertido en el canto de un ave silvestre de color azul, pero despierta cuando por fin entiende que se trata de una alarma.  Lleva poco tiempo en la nave y es la primera vez que un sonido así puebla los compartimientos. Avanza presuroso y dando tum &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 28 de mayo de 2008 a las 20:19:41</p>

<div class='snap_preview'><br /><p>Es un sonido delicado pero insistente. En sueños lo ha convertido en el canto de un ave silvestre de color azul, pero despierta cuando por fin entiende que se trata de una alarma.<br /> <span id="more-1200"></span><br /> Lleva poco tiempo en la nave y es la primera vez que un sonido así puebla los compartimientos. Avanza presuroso y dando tumbos hasta el puente de mando, donde el monitor dispara la leyenda:</p> <p>“Proximidad. Intercepción de radares. Peligro de ataque”.</p> <p>Profiere un insulto entre dientes y consulta la lista de procedimientos. Hay todo un apartado para casos como éste, sólo debe limitarse a seguir los pasos. Activa una secuencia en el tablero de combate, oprime un botón para soltar el señuelo e incrementa la potencia de los motores a tres bragdas, una velocidad que sólo puede mantener por un período corto de tiempo. Sabe que lo importante ahora es alejarse y dejar que los radares de los perseguidores se confundan y ataquen el lastre con la sonda.</p> <p>Para cuando las naves que lo siguen descubran el engaño, él ya estará lejos.</p> <p>Se deja caer en el sillón de mando. Es el único ser viviente en toda la nave. Los motores de propulsión hiperespacial zumban, pero gracias a la regulación automática ambiental, para él todo sigue transcurriendo en un tiempo presente sin alteraciones. Consulta, sólo para matar el aburrimiento, las estadísticas. A esta velocidad, llegaría al planeta pronto, pero la nave podría averiarse o desintegrarse en el espacio. Introduce una secuencia en el computador maestro para que los motores vuelvan a velocidad crucero en cuanto se hayan perdido los perseguidores.</p> <p>Solicita al robot enfermero que le suministre una dosis media de suero. La escotilla de enfermería se abre e ingresa el androide con una pistola de inoculación en la mano. Cuando la aguja enhebra la vena, un río caliente de euforia lo embarga, renovándole el valor y la determinación. Vuelve a consultar las estadísticas. La carga que lleva en la bodega principal alcanza para partir un planeta al medio. Repasa el plan para llevar a buen puerto la misión: hacer una escala en la cara oscura del satélite natural, reprogramar el computador para que no interfiera cuando introduzca las coordenadas suicidas. La nave toda en sus manos es un proyectil, sólo necesita saber eso.</p> <p>Consulta las fotografías espaciales del planeta. Las condiciones son similares a las del suyo; el aire es respirable, el agua puede potabilizarse, los minerales bastan y sobran para extraer materia prima y otros elementos.</p> <p>Pero su objetivo no es la conquista sino la aniquilación masiva. El planeta es una amenaza, y en su tierra natal se convertirá en un héroe si consigue destruirlo antes que las naves de La Reintegración le den alcance.</p> <p>Revisa su álbum holográfico. La mujer lo mira desde una imagen estática. Junto a ella hay un niño que juega con cubos. Piensa en su familia, en los interrogatorios brutales de la Policía Reintegrada. Piensa en la gente que perdió la vida ayudándolo a llegar hasta los hangares. Cobatt, su amigo muerto. Recordar sus últimas palabras le abre una herida interior que sangra con dolor:</p> <p>“Sigue adelante, Bur. Eres la única esperanza. Destrúyelo”.</p> <p>El plan de La Reintegración es hacer contacto con el nuevo planeta. Planes diplomáticos de gobernantes viciosos. Evoca con nostalgia su hogar contaminado y arruinado, sumido en un aire irrespirable. Sabe que La Reintegración es mucho más que un movimiento político y social: es un acto desesperado por encontrar un nuevo espacio en el cual sembrar la misma semilla podrida.</p> <p><em>“Tu misión será anticiparte a las naves de La Reintegración y destruir el planeta”. </em></p> <p><em>“¿Cómo haré eso?”. </em></p> <p><em>“Cobatt te ayudará a secuestrar un crucero, con él viajarás hasta el objetivo. Deberás impactar contra el planeta, es la única manera”. </em></p> <p>Revisa las primeras páginas de su diario:</p> <p>“Me llamo Bur, hijo de Amann. Este es mi último viaje. Debo destruir la única esperanza de los gobernantes unidos de mi planeta, porque sólo así tomarán conciencia e intentarán reparar lo que han destruido en <em>Nuestra Casa</em>”.</p> <p>Piensa en su casa, en sus espacios. Piensa en su hijo, al que ya no verá. Tal vez ahora el pequeño y su madre estén muertos. Los miembros de La Resistencia corren una suerte horrible. Pensar en el sacrificio de los suyos no lo desalienta. Sabe que todo lo que se pierda hoy servirá para abonar la esperanza de un mañana.</p> <p>Vuelve a su litera de hibernación. En poco tiempo los motores regresarán a la velocidad normal. Cuando despierte estará todo listo para descender en el satélite.</p> <p>Bur, hijo de Amann, el último hombre de La Resistencia, cierra los ojos y se entrega al efecto del suero. Apenas se duerme, las imágenes se agolpan en su cabeza: sueña con una gran explosión que desintegra su objetivo, un lejano planeta llamado Tierra. </p> <p>Se duerme pensando que es un héroe y que hay una esperanza mínima para su raza.<br /> <span style="color:#ffffff;"> .<br /> .<br /> .</span></p> <p style="padding-left:60px;"><strong>Tags Bitácoras:</strong><br /> <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/breve relato fantástico">breve relato fantástico</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/venganza interestelar">venganza interestelar</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/aniquilación planetaria">aniquilación planetaria</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/holocausto en el hiperespacio">holocausto en el hiperespacio</a></p> <p style="padding-left:60px;"><strong>Tags Blogalaxia:</strong><br /> <a rel="tag" href="http://www.blogalaxia.com/tags/breve">breve </a><a rel="tag" href="http://www.blogalaxia.com/tags/relato">relato </a><a 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href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/revistapeinate.wordpress.com/1200/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/revistapeinate.wordpress.com/1200/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=revistapeinate.wordpress.com&blog=354237&post=1200&subd=revistapeinate&ref=&feed=1" /></div>

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	</item>
	<item>
		<dc:creator>Insomnia Delirata</dc:creator>
		<title>Los besos del pecado</title>
		<link>http://psicodelirium.wordpress.com/2008/07/18/los-besos-del-pecado</link>
		<guid isPermaLink="true">http://psicodelirium.wordpress.com/2008/07/18/los-besos-del-pecado</guid>
		<pubDate>Fri, 18 Jul 2008 12:51:36 +0200</pubDate>
		<category>besos</category>
		<category>cristina m</category>
		<category>erotico</category>
		<category>erotismo</category>
		<category>excitacion</category>
		<description><![CDATA[Por Insomnia Delirata en psicodelirium el 18 de julio de 2008 a las 12:51:36

Besos con sabor a whisky y a tabaco. Luces alucinógenas, en la esquina de un bar, con música desbocada saboteando las palabras. Te lanzas a por mi boca que te recibe esquiva pero expectante y curiosa de lo que tus labios han aprendido en mil noches como ésta.Te voy dejando hacer mansamente, frente a tus [ &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/insomniadelirata">Insomnia Delirata</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/psicodelirium.wordpress.com">psicodelirium</a> el 18 de julio de 2008 a las 12:51:36</p>

Besos con sabor a whisky y a tabaco. Luces alucinógenas, en la esquina de un bar, con música desbocada saboteando las palabras. Te lanzas a por mi boca que te recibe esquiva pero expectante y curiosa de lo que tus labios han aprendido en mil noches como ésta.<br /><br />Te voy dejando hacer mansamente, frente a tus [...]

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	</item>
	<item>
		<dc:creator>Alvaro Garc&#237;a</dc:creator>
		<title>El peligro de la Humildad</title>
		<link>http://sincandado.wordpress.com/2008/08/07/el-peligro-de-la-humildad</link>
		<guid isPermaLink="true">http://sincandado.wordpress.com/2008/08/07/el-peligro-de-la-humildad</guid>
		<pubDate>Thu, 07 Aug 2008 02:50:01 +0200</pubDate>
		<category>reflexiones</category>
		<category>humildad</category>
		<category>lucha</category>
		<category>relato</category>
		<description><![CDATA[Por Alvaro García en Alvaro el 07 de agosto de 2008 a las 02:50:01

En verano se iban a celebrar los campeonatos de lucha libre en la ciudad egipcia de Heliópolis. Azahar se había estado preparando intensamente desde hace un año, día y noche,  para los combates en la ciudad del Sol.Semanas anteriores al evento, amigos, familiares y forofos del joven luchador, no dejaban de atosigar &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/kokelovo">Alvaro García</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/sincandado.wordpress.com">Alvaro</a> el 07 de agosto de 2008 a las 02:50:01</p>

<div class='snap_preview'><br /><p class="MsoNormal">En verano se iban a celebrar los campeonatos de lucha libre en la ciudad egipcia de Heliópolis. Azahar se había estado preparando intensamente desde hace un año, día y noche, <span> </span>para los combates en la ciudad del Sol.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">Semanas anteriores al evento, amigos, familiares y forofos del joven luchador, no dejaban de atosigarle con preguntas de todo tipo:</p><br /><br /><p class="MsoNormal">-Sabes que vas a ganar ¿No? –Le repetían una y otra vez en su ciudad natal.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">-¿Sabes qué eres el mejor? –Le dijo su Padre.</p><br /><br /><p class="MsoNormal"><span> </span>-Chico, Heliópolis está contigo, eres el favorito –Afirmaban entusiastas del joven.</p><br /><br /><p class="MsoNormal"><span> </span>-¿En qué invertiremos la recompensa del faraón? –Le preguntó su amada el día antes.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">Azahar, a pesar de que en lo profundo de su ser sabía que era el luchador más preparado para el evento, se vio aturdido por este tipo de preguntas. A las cuales no supo muy bien cómo responder:</p><br /><br /><p class="MsoNormal">-No sé… ya veremos… hay gente tan buena como yo –Era su respuesta preferida.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">-A ver si tengo buena suerte –Era su segunda frase comodín.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">-No anticipemos hechos, amor mío –Le respondió con sinceridad a su amada.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">Llegó el día del combate. Treinta y dos luchadores provenientes de todas las ciudades del alrededor, estaban dispuestos a derramar cada gota de sudor y sangre. Azahar no era una excepción, estaba allí por el simple hecho de vencer, no tenía más motivación. Paradójicamente, aún teniendo el objetivo de la victoria de una forma intrínseca, su “humildad” no le permitió responder convencido a toda esa gente que necesitó escuchar de sus labios: “Sí, venceré”.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">Y no venció. Una veloz patada de su rival se dirigía hacia su cara. El tiempo se congeló. Se detuvo. Lo paró su mente para prestar atención a cualquier estímulo.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">De repente, el brazo le dio conversación:</p><br /><br /><p class="MsoNormal">-Tranquilo, he sido preparado para detener este golpe –Le confirmó el brazo al cerebro.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">-No sé si puedo hacerlo, es muy buena esa patada –Respondió su confusa mente.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">-Yo no decido, tú mandas, solo te he descrito mis capacidades, he sido entrenado durante un año para detener todo tipo de golpes –Insistió su brazo.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">-No te anticipes a los hechos- Fue la última palabra de su mente. Ya que tras el impacto de la espinilla sobre la sien de Azahar, la apagó definitivamente y el joven luchador perdió la consciencia. Perdió el combate.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">Un combate que no debió haberse perdido nunca. Toda la seguridad que había forjado mientras entrenaba se derrumbó por no encontrar las respuestas correctas. Por refugiarse en una incómoda humildad, que todos experimentamos cuando sabemos con certeza que sí somos capaces de hacer algo. Sin embargo, optamos por decir la verdad a medias, o una contestación falsa pero “humilde”.</p><br /><br /><p class="MsoNormal">Brilla sin deslumbrar a los demás, esto es la verdadera humildad. No apagar la luz. Pues una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad.</p><br /><br /><p class="MsoNormal"><br /><br /><div id="attachment_71" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://sincandado.files.wordpress.com/2008/08/heliopolis2.jpg"><img class="size-medium wp-image-71" src="http://sincandado.files.wordpress.com/2008/08/heliopolis2.jpg?w=300&h=207" alt="Heilópolis" width="300" height="207" /></a><p class="wp-caption-text">Heliópolis</p></div><br /><br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/sincandado.wordpress.com/70/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/sincandado.wordpress.com/70/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/sincandado.wordpress.com/70/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/sincandado.wordpress.com/70/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/sincandado.wordpress.com/70/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/sincandado.wordpress.com/70/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/sincandado.wordpress.com/70/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/sincandado.wordpress.com/70/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/sincandado.wordpress.com/70/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/sincandado.wordpress.com/70/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/sincandado.wordpress.com/70/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/sincandado.wordpress.com/70/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=sincandado.wordpress.com&blog=4374842&post=70&subd=sincandado&ref=&feed=1" /></div>

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	</item>
	<item>
		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>El secreto de Omar (parte I)</title>
		<link>http://revistapeinate.com.ar/2008/07/28/el-secreto-de-omar</link>
		<guid isPermaLink="true">http://revistapeinate.com.ar/2008/07/28/el-secreto-de-omar</guid>
		<pubDate>Mon, 28 Jul 2008 22:26:44 +0200</pubDate>
		<category>breve relato</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 28 de julio de 2008 a las 22:26:44

El bien más preciado de un periodista no es su credibilidad, no es su olfato para detectar la noticia, tampoco su habilidad para titular o encarar una nota. El bien más preciado, aquello por lo que daría la vida, es su agenda. Y no hablo de la lista de sus compromisos, almuerzos y reuniones, sino de lo &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 28 de julio de 2008 a las 22:26:44</p>

<p>El bien más preciado de un periodista no es su credibilidad, no es su olfato para detectar la noticia, tampoco su habilidad para titular o encarar una nota. El bien más preciado, aquello por lo que daría la vida, es su agenda. Y no hablo de la lista de sus compromisos, almuerzos y reuniones, sino de los teléfonos y correos electrónicos de personalidades reconocidas, de famosos, de políticos, de empresarios importantes, que a lo largo de años en el oficio ha ido coleccionando y celando, como lo hacen los niños con las figuritas difíciles de un mundial.</p><br /><br /><p>Un periodista sin contactos no sirve como periodista. Y para alguien “del medio”, perder la agenda es una tragedia similar a la del policía que extravía la placa o el arma reglamentaria: un dolor de cabeza de la gran puta.<br /><br /><br /><span id="more-428"></span><br /><br /><br />A todo esto lo aprendí hace dos años en una conversación de trasnoche con mi amigo, a quien, para preservar su integridad, llamaré “Omar”.</p><br /><br /><p>Estábamos a punto de entrar en el empalagoso terreno del fernet sin hielo esa madrugada, hartos de ponernos al tanto de nuestras vidas aburridas, cuando se hizo un silencio largo que, por el estado en el que nos encontrábamos, no nos resultó incómodo, sino predecible.</p><br /><br /><p>En la radio sonaba, me acuerdo, una canción de Arjona, y los dos tamborileábamos la melodía con los dedos sobre la mesa. En un momento se me ocurrió decir:</p><br /><br /><p>—Si yo tuviera el teléfono del representante de este hijo de puta, le rajaría una puteada.</p><br /><br /><p>Omar, que hasta ese momento se había limitado a mecer la cabeza en el mar de su modorra etílica, de pronto enfocó sus ojos rojos en mí, al tiempo que sus labios se torcían en una mueca similar a una sonrisa.</p><br /><br /><p>—¿Qué dirías si yo te contara que tengo el teléfono del representante de Arjona?</p><br /><br /><p>—Que estás más chupado que una teta —contesté.</p><br /><br /><p>Para mi sorpresa, Omar soltó una carcajada y, ayudándose con las manos en los muslos, se puso de pie.</p><br /><br /><p>—¿Vas a buscar hielo?</p><br /><br /><p>—No, nabo. Voy a buscar la agenda.</p><br /><br /><p>Así supe que en el corazón muerto de un armario de su departamento, brillaba el latido del tesoro más codiciado por cualquier hombre de prensa: la agenda de un importantísimo periodista de Buenos Aires.</p><br /><br /><p>—¿Y esto qué mierda es? —dije mientras examinaba las tapas de cuero, la letra prolija, los nombres apuntados.</p><br /><br /><p>—Una agenda. Pero fijate de quién es, ahí en la primera hoja está el nombre.<br /><br /><br />Leí sin poder creer lo que leía. La agenda de [nombre que no puedo dar], nada más y nada menos, había ido a parar a manos de dos borrachos. Excitado por los secretos que encerraban esas hojas, balbuceé dos o tres intentos de preguntar cómo y cuándo.</p><br /><br /><p>—El mes pasado el tipo vino a dar una charla a Córdoba. Habíamos ido con Lulú (nombre con que bautizaré a su novia) porque en la facultad le habían pedido un trabajo sobre el tema de la disertación.</p><br /><br /><p>—Me acuerdo, salió en el diario.</p><br /><br /><p>—Sí. Bueno, la cosa es que Lulú me dejó los huevos lacios con que la acompañara. Viste que esas charlas siempre son un plomo, imaginate para mí, que de periodismo no entiendo un carajo. Bueno, cuestión que cuando el tipo terminó de hablar y la gente se le fue encima para hacerle preguntas, en medio del quilombo, se le cayó.</p><br /><br /><p>—Se la afanaste.</p><br /><br /><p>—Pongamos que se la olvidó y yo no le dije nada. Cuando salimos de ahí, Lulú no lo podía creer. Nos metimos en un café y nos quedamos hasta la noche mirando los nombres y los teléfonos.</p><br /><br /><p>Eso mismo hacía yo mientras Omar me contaba: pensaba en un ex presidente, buscaba la letra, y ahí estaba.</p><br /><br /><p>—Deportistas, actrices, cantantes, políticos —enumeré—. ¡Están todos!</p><br /><br /><p>—Es un tipo muy conocido.</p><br /><br /><p>—¿Vos sabés lo que vale esto? —pensé en voz alta.</p><br /><br /><p>—Eso no es todo. Esperá.</p><br /><br /><p>Omar volvió hasta el armario y extrajo de un cajón una carpeta tamaño oficio forrada con papel araña azul.</p><br /><br /><p>Volvió a sentarse a la mesa y la deslizó hacia mí.</p><br /><br /><p>—Mirá.</p><br /><br /><p>La carpeta contenía un detallado cronograma de llamadas telefónicas, listas larguísimas de nombres que se unían con flechas. Algunas hojas eran como un árbol genealógico que partían de algún contacto de la agenda y se ramificaban uniendo a personalidades que al importante periodista le faltaban.</p><br /><br /><p>—Estamos ampliándola —dijo mi amigo con orgullo—. Se ve que al tipo algunos nombres no le interesan, pero, teniendo los teléfonos, con Lulú hemos ido llamando, haciéndonos pasar por representantes y agentes de prensa, hasta averiguar todos los que nos hacen falta.</p><br /><br /><p>Había muchas hojas en la carpeta. Muchos nombres.</p><br /><br /><p>Lo miré, desconcertado:</p><br /><br /><p>—¿Para qué?</p><br /><br /><p>Omar sonrió y me mostró la palma de su mano, pidiéndome que lo esperara.</p><br /><br /><p style="text-align: right;"><strong>(<em>continuará</em>)</strong></p><br /><br /><p class="akst_link"><a href="http://revistapeinate.com.ar/?p=428&akst_action=share-this"  title="E-mail this, post to del.icio.us, etc." id="akst_link_428" class="akst_share_link" rel="nofollow">Compártelo</a><br /><br /></p>

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/breve+relato">breve relato</a></p>]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>Secuencia: activada</title>
		<link>http://revistapeinate.wordpress.com/2008/05/28/secuencia-activada</link>
		<guid isPermaLink="true">http://revistapeinate.wordpress.com/2008/05/28/secuencia-activada</guid>
		<pubDate>Wed, 28 May 2008 15:24:29 +0200</pubDate>
		<category>leer colgado</category>
		<category>breve relato</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 28 de mayo de 2008 a las 15:24:29

Es un sonido delicado pero insistente. En sueños lo ha convertido en el canto de un ave silvestre de color azul, pero despierta cuando por fin entiende que se trata de una alarma.  Lleva poco tiempo en la nave y es la primera vez que un sonido así puebla los compartimientos. Avanza presuroso y dando tum &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 28 de mayo de 2008 a las 15:24:29</p>

<div class='snap_preview'><br /><p>Es un sonido delicado pero insistente. En sueños lo ha convertido en el canto de un ave silvestre de color azul, pero despierta cuando por fin entiende que se trata de una alarma.<br /> <span id="more-1200"></span><br /> Lleva poco tiempo en la nave y es la primera vez que un sonido así puebla los compartimientos. Avanza presuroso y dando tumbos hasta el puente de mando, donde el monitor dispara la leyenda:</p> <p>“Proximidad. Intercepción de radares. Peligro de ataque”.</p> <p>Profiere un insulto entre dientes y consulta la lista de procedimientos. Hay todo un apartado para casos como éste, sólo debe limitarse a seguir los pasos. Activa una secuencia en el tablero de combate, oprime un botón para soltar el señuelo e incrementa la potencia de los motores a tres bragdas, una velocidad que sólo puede mantener por un período corto de tiempo. Sabe que lo importante ahora es alejarse y dejar que los radares de los perseguidores se confundan y ataquen el lastre con la sonda.</p> <p>Para cuando las naves que lo siguen descubran el engaño, él ya estará lejos.</p> <p>Se deja caer en el sillón de mando. Es el único ser viviente en toda la nave. Los motores de propulsión hiperespacial zumban, pero gracias a la regulación automática ambiental, para él todo sigue transcurriendo en un tiempo presente sin alteraciones. Consulta, sólo para matar el aburrimiento, las estadísticas. A esta velocidad, llegaría al planeta pronto, pero la nave podría averiarse o desintegrarse en el espacio. Introduce una secuencia en el computador maestro para que los motores vuelvan a velocidad crucero en cuanto se hayan perdido los perseguidores.</p> <p>Solicita al robot enfermero que le suministre una dosis media de suero. La escotilla de enfermería se abre e ingresa el androide con una pistola de inoculación en la mano. Cuando la aguja enhebra la vena, un río caliente de euforia lo embarga, renovándole el valor y la determinación. Vuelve a consultar las estadísticas. La carga que lleva en la bodega principal alcanza para partir un planeta al medio. Repasa el plan para llevar a buen puerto la misión: hacer una escala en la cara oscura del satélite natural, reprogramar el computador para que no interfiera cuando introduzca las coordenadas suicidas. La nave toda en sus manos es un proyectil, sólo necesita saber eso.</p> <p>Consulta las fotografías espaciales del planeta. Las condiciones son similares a las del suyo; el aire es respirable, el agua puede potabilizarse, los minerales bastan y sobran para extraer materia prima y otros elementos.</p> <p>Pero su objetivo no es la conquista sino la aniquilación masiva. El planeta es una amenaza, y en su tierra natal se convertirá en un héroe si consigue destruirlo antes que las naves de La Reintegración le den alcance.</p> <p>Revisa su álbum holográfico. La mujer lo mira desde una imagen estática. Junto a ella hay un niño que juega con cubos. Piensa en su familia, en los interrogatorios brutales de la Policía Reintegrada. Piensa en la gente que perdió la vida ayudándolo a llegar hasta los hangares. Cobatt, su amigo muerto. Recordar sus últimas palabras le abre una herida interior que sangra con dolor:</p> <p>“Sigue adelante, Bur. Eres la única esperanza. Destrúyelo”.</p> <p>El plan de La Reintegración es hacer contacto con el nuevo planeta. Planes diplomáticos de gobernantes viciosos. Evoca con nostalgia su hogar contaminado y arruinado, sumido en un aire irrespirable. Sabe que La Reintegración es mucho más que un movimiento político y social: es un acto desesperado por encontrar un nuevo espacio en el cual sembrar la misma semilla podrida.</p> <p><em>“Tu misión será anticiparte a las naves de La Reintegración y destruir el planeta”. </em></p> <p><em>“¿Cómo haré eso?”. </em></p> <p><em>“Cobatt te ayudará a secuestrar un crucero, con él viajarás hasta el objetivo. Deberás impactar contra el planeta, es la única manera”. </em></p> <p>Revisa las primeras páginas de su diario:</p> <p>“Me llamo Bur, hijo de Amann. Este es mi último viaje. Debo destruir la única esperanza de los gobernantes unidos de mi planeta, porque sólo así tomarán conciencia e intentarán reparar lo que han destruido en <em>Nuestra Casa</em>”.</p> <p>Piensa en su casa, en sus espacios. Piensa en su hijo, al que ya no verá. Tal vez ahora el pequeño y su madre estén muertos. Los miembros de La Resistencia corren una suerte horrible. Pensar en el sacrificio de los suyos no lo desalienta. Sabe que todo lo que se pierda hoy servirá para abonar la esperanza de un mañana.</p> <p>Vuelve a su litera de hibernación. En poco tiempo los motores regresarán a la velocidad normal. Cuando despierte estará todo listo para descender en el satélite.</p> <p>Bur, hijo de Amann, el último hombre de La Resistencia, cierra los ojos y se entrega al efecto del suero. Apenas se duerme, las imágenes se agolpan en su cabeza: sueña con una gran explosión que lo desintegra. Sueña que es un héroe. Sueña que hay esperanza para su raza.<br /> <span style="color:#ffffff;"> .<br /> .<br /> .</span></p> <p style="padding-left:60px;"><strong>Tags Bitácoras:</strong><br /> <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/breve relato fantástico">breve relato fantástico</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/venganza interestelar">venganza interestelar</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/aniquilación planetaria">aniquilación planetaria</a>, <a rel="tag" href="http://bitacoras.com/canales/holocausto en el hiperespacio">holocausto en el hiperespacio</a></p> <p style="padding-left:60px;"><strong>Tags Blogalaxia:</strong><br /> <a rel="tag" href="http://www.blogalaxia.com/tags/breve">breve </a><a rel="tag" href="http://www.blogalaxia.com/tags/relato">relato </a><a rel="tag" href="http://www.blogalaxia.com/tags/fantastico">fantástico, </a><a rel="tag" href="http://www.blogalaxia.com/tags/venganza">venganza </a><a rel="tag" 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		<dc:creator>bydiox</dc:creator>
		<title>Summertime</title>
		<link>http://www.joseluismerino.net/blog/?p=110</link>
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		<pubDate>Tue, 08 Jul 2008 03:47:31 +0200</pubDate>
		<category>general</category>
		<category>literatura</category>
		<category>mis escritos</category>
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		<description><![CDATA[Por bydiox en Desde este otro lado el 08 de julio de 2008 a las 03:47:31

Llega el verano, los amigos se despiden y unos te dicen que se van al pueblo, a seguir una vieja tradición. Tú eres de ciudad, no puedes comprenderlo. Otros te restriegan una beca del Mec para chicos necesitados (hijos de médicos e hijos de… en la mayoría de los casos) para irse noventa días a un país germano &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/bydiox">bydiox</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.joseluismerino.net">Desde este otro lado</a> el 08 de julio de 2008 a las 03:47:31</p>

<div style="text-align: left; padding: 3px;"><a title="photo sharing" href="http://www.flickr.com/photos/rodolfoabud/1424147698/"><img style="border: solid 2px #000000;" src="http://farm2.static.flickr.com/1014/1424147698_91ce82b5ca.jpg" alt="" /></a></p><br /><br /></div><br /><br /><p>Llega el verano, los amigos se despiden y unos te dicen que se van al pueblo, a seguir una vieja tradición. <em>Tú eres de ciudad, no puedes comprenderlo</em>. Otros te restriegan una beca del Mec para chicos necesitados (hijos de médicos e hijos de… en la mayoría de los casos) para irse noventa días a un país germanoparlante. <em>Auf Wiedersehen</em>. Tu novia se va con sus padres a recorrer Europa en vuelos business class y luego un mes en el pueblo de su madre, donde en agosto no es raro que se ponga a nevar. <em>Tú eres de ciudad, no puedes entenderlo</em>. Y mientras tú acabas junio a principios de julio, con la cuenta corriente casi en negativo y debes decir que no con una sonrisa a esas vacaciones en apartahotel en Benidorm. <em>Tío, ¿por que no vienes? Lo pasaremos genial</em>. Y dos meses por delante en casa otra vez, tu madre diciéndote que tengas cuidado, que no vuelvas tarde a casa, que no bebas mucho. <em>Hijo, no hace falta beber para divertirse</em>. Tu padre llega a casa a eso de las tres, siesta de media hora y de nuevo a la calle, a cuidar la finca y a entretenerse con los animales, la tierra y arreglando cosas. <em>¿Pero de verdad que no quieres venir? Es que yo de esas cosas no entiendo, ya sabes, soy un chico de ciudad.</em></p><br /><br /><p><em><strong>Nota: </strong>La fotografía original se llama <a href="http://www.flickr.com/photos/rodolfoabud/1424147698/" target="_blank">Verano</a> y es de <a href="http://www.flickr.com/photos/rodolfoabud/" target="_blank">rodolfo @bud</a>.</em></p>

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		<dc:creator>Javier Sanz</dc:creator>
		<title>La matanza de Atocha.</title>
		<link>http://historiasdelahistoria.com/2008/07/24/la-matanza-de-atocha</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Jul 2008 09:11:01 +0200</pubDate>
		<category>javier sanz</category>
		<category>relato</category>
		<category>atocha</category>
		<category>matanza</category>
		<category>pce</category>
		<description><![CDATA[Por Javier Sanz en Historias de la Historia de España el 24 de julio de 2008 a las 09:11:01

La matanza de Atocha se produjo el 24 de enero de 1977 en  el bufete laboralista del PCE -partido aún no legalizado-, situado en el número 55 de la madrileña calle de Atocha. Fueron asesinados cinco militantes del PCE, tres de ellos abogados laboralistas, por unos terroristas de ultraderech &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/kobeto">Javier Sanz</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/historiasdelahistoria.com">Historias de la Historia de España</a> el 24 de julio de 2008 a las 09:11:01</p>

<p class="dropcap-first"><strong>La matanza de Atocha</strong> se produjo el 24 de enero de 1977 en <span class="texto"> el bufete laboralista del PCE -partido aún no legalizado-, situado en el número 55 de la madrileña calle de Atocha. Fueron asesinados cinco militantes del PCE, tres de ellos abogados laboralistas, por unos terroristas de ultraderecha integrantes del</span> autodenominado comando Roberto Hugo Sosa de la <span class="mw-redirect">Alianza Apostólica Anticomunista</span> (Triple A).</p><br /><br /><p style="text-align: center"><img src="http://www.historiasdelahistoria.com/img/atocha.jpg" height="225" width="300" /></p><br /><br /><p>El acto respondió a una estrategia calculada que perseguía una reacción comunista que precipitara una involución militar y el freno del proceso reformista del régimen.</p><br /><br /><p>Pese a constituir uno de los momentos más tensos de la Transición, fracasó por la respuesta mesurada del PCE, que simplemente convocó una gran manifestación de rechazo a la violencia y eliminó así los últimos recelos de su legalización.</p><br /><br /><p style="text-align: center"><img src="http://www.historiasdelahistoria.com/img/mani.jpg" height="213" width="300" /></p><br /><br /><p><strong>Las víctimas</strong>:</p><br /><br /><ul><br /><br /><li><span class="texto">Luis Javier Benavides </span></li><br /><br /><li><span class="texto">Enrique Valdelvira </span></li><br /><br /><li><span class="texto">Angel Rodríguez </span></li><br /><br /><li><span class="texto">Francisco Javier Sauquillo </span></li><br /><br /><li><span class="texto">Serafín Holgado </span></li><br /><br /></ul><br /><br /><p><span class="texto"><strong>El cerebro</strong>:</span></p><br /><br /><ul><br /><br /><li> <span class="texto">Según la sentencia de febrero de 1980, la matanza de Atocha fue ‘ordenada’ por el secretario provincial de Madrid del Sindicato vertical de Transportes, <strong>Francisco Albadalejo Corredera</strong>, como escarmiento a los ‘rojos’ inspiradores de una huelga de transportes que perjudicaba al Sindicato. Fue condenado a 73 años de prisión</span></li><br /><br /></ul><br /><br /><p><span class="texto"><strong>Los pistoleros</strong>:</span></p><br /><br /><ul><br /><br /><li><span class="texto">José Fernández Cerrá (c</span><span class="texto">ondenado a 193 años de cárcel, cumplió 15 años y consiguió la libertad condicional en 1992) </span><span class="texto">y Carlos García Juliá (</span><span class="texto">condenado a 193 años de cárcel, tras 14 años en prisión, consiguió la libertad condicional</span><span class="texto">, pero se fugó a Bolivia antes de terminar la condena) apretaron el gatillo,<br /><br /><br /></span></li><br /><br /><li><span class="texto">Fernando Lerdo de Tejada vigilaba desde la puerta (no llegó a ser condenado ya que aprovechó un permiso para huir, el crimen prescribió en 1997) </span></li><br /><br /><li><span class="texto">Leocadio Jiménez Caravaca  les facilitó las armas.</span></li><br /><br /></ul><br /><br /><p>La legalización del Partido Comunista tuvo lugar el día 9 de abril de 1977, en plena Semana Santa (<em>Sábado Santo Rojo</em>).</p><br /><br /><p>El 17 de marzo Suárez ha promulgado el decreto de amnistía para los presos políticos, el 28 de abril se legalizan los sindicatos y, finalmente, el 13 de mayo llega Dolores Ibarruri, <em>la Pasionaria</em>, presidenta del PCE.</p><br /><br /><pre>Imágenes <a href="http://www.elmundo.es" target="_blank">elmundo.es </a></pre><br /><br /><p><img src="http://www.historiasdelahistoria.com/img/pen.jpg" align="right" height="53" width="132" /></p><br /><br /><p class="akst_link"><a href="http://historiasdelahistoria.com/?p=160&akst_action=share-this"  title="Comparte esta publicación en technorati, meneame, etc." id="akst_link_160" class="akst_share_link" rel="noindex nofollow">¡Compártelo!</a><br /><br /></p>

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	<item>
		<dc:creator>Jos&#233; Playo</dc:creator>
		<title>Las intervenciones m&#233;dicas</title>
		<link>http://revistapeinate.wordpress.com/2008/06/13/las-intervenciones-medicas</link>
		<guid isPermaLink="true">http://revistapeinate.wordpress.com/2008/06/13/las-intervenciones-medicas</guid>
		<pubDate>Fri, 13 Jun 2008 17:02:28 +0200</pubDate>
		<category>leer colgado</category>
		<category>breve relato</category>
		<description><![CDATA[Por José Playo en Peinate que viene gente el 13 de junio de 2008 a las 17:02:28

Era febrero, me había salido algo en el culo y el dolor era insoportable, así que hablé por teléfono con un primo que estudiaba medicina:—¿Cómo empezó?—No sé, ayer fui al baño, hice fuerza y me desfondé. —¿Serán hemorroides?—¿Y yo qué mierda sé? No doy más del dolor, recetame un calmante, o algo. —No.  &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/joseplayo">José Playo</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/revistapeinate.wordpress.com">Peinate que viene gente</a> el 13 de junio de 2008 a las 17:02:28</p>

<div class='snap_preview'><br /><p>Era febrero, me había salido algo en el culo y el dolor era insoportable, así que hablé por teléfono con un primo que estudiaba medicina:<br /><br /><br /><span id="more-1225"></span><br /><br /><br />—¿Cómo empezó?</p><br /><br /><p>—No sé, ayer fui al baño, hice fuerza y me desfondé. </p><br /><br /><p>—¿Serán hemorroides?</p><br /><br /><p>—¿Y yo qué mierda sé? No doy más del dolor, recetame un calmante, o algo. </p><br /><br /><p>—No. Vas a tener que ir a que te revisen, por teléfono es imposible diagnosticar nada. </p><br /><br /><p>—Es un dolor de culo.</p><br /><br /><p>—Con más razón. Hay que ver qué tenés ahí abajo. </p><br /><br /><p>Mi frustración era demoledora. Odio los hospitales, los médicos, las salas de espera, el olor del alcohol. La primera vez que pisé uno fue porque me había roto el brazo en el jardín de infantes. Me enyesaron mal y después tuvieron que operarme y ponerme clavos. El codo nunca me quedó bien, me hace un ruido horrible cuando hay humedad. </p><br /><br /><p>—Hoy es sábado, ¿a dónde carajo se supone que vaya?</p><br /><br /><p>Llegué a la guardia pasado el mediodía. Estaba en ayunas desde hacía dos días, la idea de comer y pasar después al baño me aterrorizaba. Antes de entrar fumé tres cigarrillos en la vereda del frente para juntar coraje. </p><br /><br /><p>—<em>Buenosdíasnecesitounmédico</em> —dije. </p><br /><br /><p>—¿Cuál es el problema?</p><br /><br /><p>—Me duele una cosa. </p><br /><br /><p>La mujer me miró por sobre sus anteojos y me indicó que me sentara a esperar. Le dije que prefería aguardar parado y estuve un buen rato dando vueltas, viendo cómo ingresaban un montón de esguinzados en partidos de fútbol. La mayoría venía saltando en una pata, del brazo de algún amigo. La sala de espera olía a vestuario. </p><br /><br /><p>Cuando el dolor de culo me estaba empezando a nublar la vista, me llamaron: </p><br /><br /><p>—¿Playo?</p><br /><br /><p>Era una doctora rubia de unos veinticinco. Me impactaron por igual sus ojos celestes y la curva de sus tetas debajo del guardapolvo. Era una chica muy linda y me hizo pasar a una sala donde había varias camillas separadas del resto por cortinas. Avancé entre gritos de parturientas, quejas de suturados, puteadas de maridos que se caen por las escaleras, hasta que llegamos a la última camilla, en el fondo, y nos metimos detrás de la cortina. </p><br /><br /><p>—¿Cuál es el problema? </p><br /><br /><p>—¿No hay un médico <em>hombre</em>? </p><br /><br /><p>—¿Prefiere que lo atienda un <em>médico hombre</em>? </p><br /><br /><p>—No sé. Me da un poco de vergüenza. </p><br /><br /><p>—Soy profesional, de lo contrario no estaría acá. </p><br /><br /><p>¿Qué podía hacer? Tenía ante mí a la única posibilidad de acabar con ese sufrimiento y ella seguramente había previsto el riesgo de cruzarse en una guardia con ojetes como el mío. </p><br /><br /><p>—Es el culo. Tengo un dolor de culo que no le puedo explicar lo que es. </p><br /><br /><p>Sus ojos inmaculados estudiaron mi expresión abatida, las ojeras, el pelo desgreñado. Recuerdo que iba vestido con una bermuda holgada, una camisa con botones faltantes y un par de zapatos viejos. </p><br /><br /><p>—Voy a necesitar que te desvistas y te subas a la camilla a cuatro patas, para poder revisarte. </p><br /><br /><p>Mientras ella completaba unos datos en la planilla, me saqué la camisa, el pantalón y el calzoncillo. Me dejé, andá a saber por qué, los zapatos puestos, y subí para acomodarme. Desde donde estaba podía ver entre las cortinas a un viejito al que le estaban metiendo una inyección en el brazo en las camillas del frente. Le mantuve la mirada un instante y justo cuando la médica ponía sus manitos delicadas en cada uno de mis cachetes, bajé la cabeza. </p><br /><br /><p>—Ay —dije. </p><br /><br /><p>—Tenés una vena trombosada, flaco. </p><br /><br /><p>—¿Y eso?</p><br /><br /><p>—Seguramente has estado comiendo mal, o con nervios. Cuando estás así, lo peor que se puede hacer es fuerza para ir al baño. </p><br /><br /><p>Pensé en los exámenes que estaba preparando, en toda la mierda que había comido en los últimos meses mientras no despegaba el upite de la silla. </p><br /><br /><p>—Voy a traer un bisturí. Abrimos un poco, drenamos y suturamos. </p><br /><br /><p>Me volví sobre mi hombro. Su cabellera rubia asomaba por encima de mis cachetes blancos: </p><br /><br /><p>—¿Vos pensás meterme un bisturí en el culo ahora?</p><br /><br /><p>—Es la única forma. Con un poco de anestesia local ni lo sentís. Te corto la vena que te está molestando así te podés ir tranquilo. </p><br /><br /><p>Me incorporé como pude y bajé de la camilla haciéndole señas para que se diera vuelta y así poder vestirme. </p><br /><br /><p>—¿Adónde vas?</p><br /><br /><p>—A mi casa. Vos estás loca si creés que me voy a dejar cortar el culo arriba de una camilla en una guardia, un sábado a la tarde. </p><br /><br /><p>—Es la única forma.</p><br /><br /><p>—Será. Pero en las películas, cuando pasa algo como esto, avisan a los padres, a algún familiar, no sé. </p><br /><br /><p>—Es un procedimiento de rutina, flaco. </p><br /><br /><p>—Porque no es tu culo sino el mío. La idea me parece una locura. Yo ni-en-pe-do me dejo cortar acá. Menos con el viejo aquel mirándome. Esto es humillante y prefiero morirme solo a mi casa, como hacían los caciques viejos. </p><br /><br /><p>Intentó un par de argumentos más, algo que me disuadiera, pero ya era tarde. Corrí las cortinas y salí rengueando de ahí, mientras ella me observaba con la planilla en una mano y el estetoscopio hecho un bollo en la otra. </p><br /><br /><p>Aguanté a lo gaucho, durmiendo de costado, hasta el lunes. Le pedí a mi hermano que me acompañara a ver a un especialista. Apenas entramos al consultorio y le explicamos qué pasaba, el médico le pidió que me esperara afuera y me indicó que repitiera el procedimiento de subir en cuatro patas a la camilla. </p><br /><br /><p>—Esto te va a doler —dijo poniéndose un guante en la mano. </p><br /><br /><p>Según cuenta mi hermano, los gritos se escuchaban desde la sala de espera. El diagnóstico fue algo parecido a lo que me dijo la médica rubia de buenas tetas, pero este viejo, con años de culos entre sus manos, descartó la idea de meter bisturí: </p><br /><br /><p>—Eso es una burrada. Con ungüentos y una buena dieta, en un par de días estás curado. Meter cuchillo ahí atrás no tiene nada que ver, no sé quién será el animal que te dijo eso.</p><br /><br /><p>La dieta funcionó y en los exámenes me hicieron bosta. </p><br /><br /><p>De toda esa experiencia aprendí que el cuerpo de uno es sagrado y que las segundas opiniones te pueden salvar el culo, literalmente. Mi hermano, mucho más pragmático, ganó una historia para contar en todas las reuniones hasta que se muera: cómo lo miró el médico cuando yo dije “me duele atrás”, creyéndolo responsable. </p><br /><br /><p>A la médica me la crucé una vez en un casamiento y estuve a esto de putearla, pero me hice el boludo y me limité a preguntar por su nombre y apellido. No quisiera correr el riesgo de volver a cruzarla.</p><br /><br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/revistapeinate.wordpress.com/1225/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/revistapeinate.wordpress.com/1225/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/revistapeinate.wordpress.com/1225/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/revistapeinate.wordpress.com/1225/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/revistapeinate.wordpress.com/1225/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/revistapeinate.wordpress.com/1225/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/revistapeinate.wordpress.com/1225/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/revistapeinate.wordpress.com/1225/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/revistapeinate.wordpress.com/1225/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/revistapeinate.wordpress.com/1225/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/revistapeinate.wordpress.com/1225/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/revistapeinate.wordpress.com/1225/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=revistapeinate.wordpress.com&blog=354237&post=1225&subd=revistapeinate&ref=&feed=1" /></div>

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