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	<title>Bitacoras.com: comunidad de "encuentos"</title>
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	<description>Se muestran las ultimas 20 anotaciones de la comunidad de "encuentos"</description>
	<copyright>Copyright 2008</copyright>
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		<title>Bitacoras.com: comunidad de "encuentos"</title>
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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>Pensamiento nino. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imagenes.</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2008 17:42:24 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>cristina mena</category>
		<category>cuentos cortos</category>
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		<category>escritores</category>
		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 11 de agosto de 2008 a las 17:42:24

Pensamiento niño. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.HIJO: mamá, mamá, préstame una de tus sonrisas, por favor…MADRE: hijo, las sonrisas no se prestan, se regalan.HIJO: mamá, mamá, alquílame un beso, por favor…MADRE: pero hijo,  &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com/cuentos-cortos/pensamiento-nino-cuentos-infantiles-material-educativo-cuentos-con-moraleja-cuentos-educativos-cuentos-con-imagenes">Literatura para Padres e Hijos</a> el 11 de agosto de 2008 a las 17:42:24</p>

<p><strong>Pensamiento niño.</strong> Cuentos infantiles.<strong> </strong>Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/pensamiento-niao1.jpg" alt="Pensamiento nino" width="318" height="100" /></p><br /><br /><p><span id="more-1320"></span></p><br /><br /><p>HIJO: mamá, mamá, préstame una de tus sonrisas, por favor…</p><br /><br /><p>MADRE: hijo, las sonrisas no se prestan, se regalan.</p><br /><br /><p>HIJO: mamá, mamá, alquílame un beso, por favor…</p><br /><br /><p>MADRE: pero hijo, ¿cómo voy a alquilarte un beso?, los besos se dan, se entregan, no se cobran, ¡qué locura!</p><br /><br /><p>HIJO: oye mamá, ¿me vendes una carcajada tuya? ¿cuántas monedas me puede costar?</p><br /><br /><p>MADRE: vamos a ver mi angelito, todas los gestos, los detalles de cariño o las expresiones de un cara no se pueden prestar, ni alquilar, ni vender, ni comprar, son propias de cada persona, se ofrecen con dulzura, con desprendimiento, de forma generosa, sin esperar nada a cambio, ¿lo comprendes ahora cariño?.</p><br /><br /><p>HIJO: ah, buf, bueno, qué alivio, pues entonces:<br /><br /><br />¿me regalas por favor todas tus lágrimas? es que no me gusta verte llorando…</p><br /><br /><p><strong>Fin</strong></p><br /><br /><p><strong><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/cristina-mena.jpg" alt="Escritora Cristina Mena" width="100" height="100" /></strong><br /><br /><br />Autora: <strong>Cristina Mena</strong><br /><br /><br /><a href="http://cristinamena.blogspot.com/">http://cristinamena.blogspot.com/</a><br /><br /><br />Diseños fractales. Imágenes para regalar</p><br /><br /><p><strong>Pensamiento niño.</strong> Cuentos infantiles.<strong> </strong>Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.</p><br /><br /><p><strong>Temas relacionados:</strong> Cristina Mena - Pensamiento niño - Imágenes fractales - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Reflanes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles - Cuentos con imágenes</p><br /><br /><p><strong></strong></p><br /><br /><form id="vozme_form_e12263a971167524313ae49027c8acdd" method="post" name="vozme_form_e12263a971167524313ae49027c8acdd" target="e12263a971167524313ae49027c8acdd" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="Pensamiento nino. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imagenes... Pensamiento niño. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br /><br /><br /><br /><br />HIJO: mamá, mamá, préstame una de tus sonrisas, por favor…<br /><br />MADRE: hijo, las sonrisas no se prestan, se regalan.<br /><br />HIJO: mamá, mamá, alquílame un beso, por favor…<br /><br />MADRE: pero hijo, ¿cómo voy a alquilarte un beso?, los besos se dan, se entregan, no se cobran, ¡qué locura!<br /><br />HIJO: oye mamá, ¿me vendes una carcajada tuya? ¿cuántas monedas me puede costar?<br /><br />MADRE: vamos a ver mi angelito, todas los gestos, los detalles de cariño o las expresiones de un cara no se pueden prestar, ni alquilar, ni vender, ni comprar, son propias de cada persona, se ofrecen con dulzura, con desprendimiento, de forma generosa, sin esperar nada a cambio, ¿lo comprendes ahora cariño?.<br /><br />HIJO: ah, buf, bueno, qué alivio, pues entonces:<br /><br />¿me regalas por favor todas tus lágrimas? es que no me gusta verte llorando…<br /><br />Fin<br /><br /><br /><br />Autora: Cristina Mena<br /><br />http://cristinamena.blogspot.com/<br /><br />Diseños fractales. Imágenes para regalar<br /><br />Pensamiento niño. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br />Temas relacionados: Cristina Mena - Pensamiento niño - Imágenes fractales - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Reflanes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles - Cuentos con imágenes<br /><br /><br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  Pensamiento nino. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imagenes..." onclick="window.open('', 'e12263a971167524313ae49027c8acdd', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', 'e12263a971167524313ae49027c8acdd', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_e12263a971167524313ae49027c8acdd').submit();">Escuche<br/> Pensamiento nino. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imagenes...</a></div><br /><br />			</div></form>

<p>Etiquetas: <a href="http://bitacoras.com/canales/autores+literarios">autores literarios</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/cristina+mena">cristina mena</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/cuentos+cortos">cuentos cortos</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/cuentos+educativos">cuentos educativos</a>, <a href="http://bitacoras.com/canales/escritores">escritores</a></p>]]></content:encoded>
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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>Abuso Sexual Infantil. Denuncia abuso. tipos de abusos. educacion infantil. maltrato infantil. Abuso familiar.</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2008 17:07:18 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>educacion infantil</category>
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		<category>liana castello</category>
		<category>noticias</category>
		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 11 de agosto de 2008 a las 17:07:18

Tema de la semana: Abuso Sexual Infantil. Una macabra realidad: Para prevenir, hay que saber.Por Liana CastelloEscritoraEl abuso sexual infantil es, por desgracia, una cruel realidad que vivimos mundialmente y nuestro país está muy lejos de estar exento de ella. Basta con leer los diarios o mira &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com/noticias/abuso-sexual-infantil-denunciar-abuso-tipos-de-abusos-educacion-infantil-maltrato-infantil-abuso-familiar">Literatura para Padres e Hijos</a> el 11 de agosto de 2008 a las 17:07:18</p>

<p>Tema de la semana: <strong>Abuso Sexual Infantil.</strong> Una macabra realidad: Para prevenir, hay que saber.</p><br /><br /><p>Por <strong>Liana Castello</strong><br /><br /><br /><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/liana-100x1201.jpg" alt="Escritora Liana Castello" width="100" height="120" /><br /><br /><br /><strong>Escritora</strong></p><br /><br /><p>El abuso sexual infantil es, por desgracia, una cruel realidad que vivimos mundialmente y nuestro país está muy lejos de estar exento de ella. Basta con leer los diarios o mirar los noticieros para comprobarlo -les diría- casi diariamente.  Por macabra que resulte esta realidad, no podemos “hacer oídos sordos” a la misma  y tampoco pensar que a nosotros, o mejor dicho a nuestros hijos, no les va a ocurrir. Siempre y en cualquier orden de la vida,  es mejor estar prevenidos.</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/abuso-niaos.jpg" alt="Abuso sexual en los niños" width="188" height="258" /></p><br /><br /><p><span id="more-1317"></span></p><br /><br /><p>Para poder proteger a nuestros hijos, primero debemos saber con más detalle en qué consiste, cómo se manifiesta y por sobre todas las cosas cómo prevenirlo.</p><br /><br /><p>Sin duda no es agradable pensar en estas cosas, tampoco resulta agradable para un niño recibir una vacuna, por ejemplo, pero por más que el pinchazo que implica duela mucho, previene algo malo, como es una enfermedad. Pensemos entonces que, cuanto más sepamos (aunque las palabras nos pinchen el alma), más estará en nuestras manos hacer algo al respecto.</p><br /><br /><p>La enciclopedia Wikipedia define al maltrato y abuso infantil como: “el atropello físico y psicológico de un niño por parte de un adulto. También es llamado maltrato y abuso de menores, abuso de infante y negligencia infantil”. La Academia Americana de Pediatría agrega que: “El abuso sexual de los niños es más común de lo que las personas creen. Por lo menos 1 de 5 mujeres y 1 de 10 hombres dicen haber sufrido abusos sexuales durante la niñez”.</p><br /><br /><p>El abuso sexual de los niños, no sabe de clases sociales, no discrimina entre varones y mujeres, pequeños o más grandecitos, Parte de una mente enferma y en una mente enferma cualquier variable es posible, no hay lógica, códigos, culpa, temor, sólo hay alguien capaz de dañar la vida del otro, tal vez para siempre.</p><br /><br /><p>Según una nota publicada en Infobae el 7.8.08 (fuente Reuters), “Los efectos del abuso infantil duran toda la vida”. También en la misma nota se agrega que “Estudios previos hallaron una relación entre el abuso infantil y el deterioro de la salud física y mental en la edad adulta. Las personas que habían sufrido abuso sexual y físico durante la infancia eran un  60% más  propensos a tener mala salud física y 2,4 veces más propensos a tener problemas mentales”</p><br /><br /><p>A esto habrá que sumarle los daños psíquicos que padezca el niño abusado, la cicatriz en su alma y en su psiquis que quede luego del hecho. Cómo tendrá que rearmarse para poder, cuando llegue el momento, relacionarse con otra persona, entender que el sexo no es algo malo, que tiene que ver con el amor y no con el espanto.  Demasiada carga para un niño ¿no?</p><br /><br /><p>Y como siempre decimos, si de niños se trata, somos los padres los encargados de educarlos y en este caso y más que nunca protegerlos. Debemos saber también que muchas veces el niño por miedo, vergüenza, culpa, no nos dirá lo que le ha ocurrido. Sin embargo, a pesar de su silencio, su comportamiento no será el mismo y si estamos atentos a las señales que él mismo nos dé, podremos saber más. La Academia Americana de Pediatría nos alerta a estar pendientes de los siguientes síntomas:</p><br /><br /><p>- Un temor reciente o obvio de una persona (hasta un padre) o de ciertos lugares<br /><br /><br />- Una reacción no normal ni anticipada cuando se le pregunte si alguien lo ha tocado.<br /><br /><br />- Dibujos que muestran actos sexuales.<br /><br /><br />- Cambios de comportamiento repentinos, tal como el orinarse en la cama o una pérdida del control de las evacuaciones.<br /><br /><br />- Una conciencia repentina de los órganos genitales.<br /><br /><br />- Actos y palabras sexuales compartidas con otros niños o animales<br /><br /><br />- Preguntas sobre la actividad sexual que no son apropiadas para la edad.<br /><br /><br />- Cambios en los hábitos de dormir, tal como pesadillas en los niños pequeños<br /><br /><br />- Estreñimiento o el negarse a evacuar.</p><br /><br /><p><strong>Las señales físicas del abuso pueden incluir:</strong></p><br /><br /><p>- Dolor, enrojecimiento o sangre en el ano o en los órganos genitales.<br /><br /><br />- Una secreción inusual del ano o la vagina.<br /><br /><br />- Enfermedades de transmisión sexual, tal como la gonorrea, clamidia o verrugas genitales.<br /><br /><br />- Frecuentes infección urinarias en las niñas<br /><br /><br />- El embarazo de jóvenes.</p><br /><br /><p>Imagino lo que están sintiendo al leer esto: una mezcla de sensaciones horribles y miedos se clavan en el corazón. Pero es bueno estar atentos, de eso se trata prevenir. Como ya dijimos, hay que saber, por duro que sea aquello que debamos aprender.</p><br /><br /><p>Los papás nos preocupamos por la salud de nuestros hijos, por su alimentación, sus compañías, su educación y tantas otras cosas que hacen a su vida. Desgraciadamente también nos vemos obligados a estar alertas en este tema, a protegerlos de semejante atrocidad. Prestemos atención a los consejos que, una vez más, nos la Academia Americana de Pediatría para prevenir y proteger a nuestros hijos:</p><br /><br /><p>- Hable con su niño sobre el abuso sexual. Si la escuela de su niño tiene un programa sobre el abuso sexual, hable sobre lo que ha aprendido.<br /><br /><br />- Enséñele a su niño cuáles son las partes privadas de su cuerpo (las partes cubiertas por un traje de baño), y los nombres de esas partes. Dígale que su cuerpo es de él. Enséñele a gritar “no” o “déjeme” a cualquier persona que la amenaza sexualmente.<br /><br /><br />- Escuche cuando su niño le trate de decir algo, especialmente cuando se le haga difícil decir algo. Esté seguro que su niño sepa que está bien decirle si alguien intenta tocarlo de una manera que le haga sentir incómodo, independientemente de quien sea el abusador. Dígale que puede tener confianza en usted y que no se enojará si le dice algo.<br /><br /><br />- Déle a su niño bastante tiempo y atención. Puede usar las reuniones familiares semanales para discutir sobre las experiencias buenas y malas.<br /><br /><br />- Conozca a los adultos y los niños que pasan tiempo con su niño. Tome precauciones cuando deje a su niño pasar tiempo solo en lugares extraños con otros adultos o niños mayores. Visite el proveedor de cuidado de su niño sin aviso. Pregúntele a su niño sobre sus visitas al proveedor de cuidado o niñero.<br /><br /><br />- Nunca deje que su niño entre a la casa de un desconocido sin un padre o un adulto de confianza. Las ventas de puerta en puerta para levantar fondos son un riesgo, en particular para los niños solos.<br /><br /><br />- Pregunte si la escuela de su niño tiene un programa para prevenir el abuso para los maestros y niños. Si no existe uno, empiece un programa.<br /><br /><br />- Dígale a las autoridades si sospecha que alguien esté abusando de su niño o a un niño de otra persona.<br /><br /><br />Creo que ahora todos sabemos un poquito más. Si aunque sea con esfuerzo y un poquito de dolor de estómago hemos terminado de leer esta columna, algo –creo humildemente- habremos aprendido.<br /><br /><br />Ciertamente no es grato leer sobre este tema. ¿Les cuento algo? Tampoco es grato escribir sobre el mismo, aún así, todos debemos hacer algo desde el lugar que ocupamos.<br /><br /><br />Cada uno del lado que esté,  como papás, como maestros, como lectores, como escritores, debemos conocer, proteger, prevenir, denunciar. A.S.I es  la sigla con la que se identifica al  Abuso sexual infantil, démosle a esta sigla otra connotación, pensemos que A.S.I.: Amando. Sabiendo. Involucrándonos:  algo puede cambiar.</p><br /><br /><p>Para saber: FUNPREVI es una fundación que trabaja y mucho por este tema en Argentina. Para cualquier consulta o colaboración pueden dirigirse a: <a href="mailto:funprevi@ciudad.com.ar">funprevi@ciudad.com.ar</a> , Tel.: 4811-6062.</p><br /><br /><p>Tema de la semana: <strong>Abuso Sexual Infantil.</strong> Una macabra realidad: Para prevenir, hay que saber.</p><br /><br /><p><strong>Temas relacionados:</strong> Escritora Liana Castello - Abuso sexual infantil - Maltrato infantil - Abuso familiar - Abuso intrafamiliar - Violencia familiar - Abuso escolar - Prevención de abuso infantil - Explotación infantil - Consecuencias del abuso sexual intantil - Señales físicas del abuso sexual infantil - Abandono infantil -  Educación en los niños - Alimentar a los niños - Niños especiales - su alimentación - productos naturales - guías alimentarias - importancia de la educación - Cuidado de los padres - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para reflexionar - Cuentos para chicos - Apoyo escolar</p><br /><br /><form id="vozme_form_8302df4801f287a036b0a2442329c3a0" method="post" name="vozme_form_8302df4801f287a036b0a2442329c3a0" target="8302df4801f287a036b0a2442329c3a0" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="Abuso Sexual Infantil. Denuncia abuso. tipos de abusos. educacion infantil. maltrato infantil. Abuso familiar... Tema de la semana: Abuso Sexual Infantil. Una macabra realidad: Para prevenir, hay que saber.<br /><br />Por Liana Castello<br /><br /><br /><br />Escritora<br /><br />El abuso sexual infantil es, por desgracia, una cruel realidad que vivimos mundialmente y nuestro país está muy lejos de estar exento de ella. Basta con leer los diarios o mirar los noticieros para comprobarlo -les diría- casi diariamente.  Por macabra que resulte esta realidad, no podemos “hacer oídos sordos” a la misma  y tampoco pensar que a nosotros, o mejor dicho a nuestros hijos, no les va a ocurrir. Siempre y en cualquier orden de la vida,  es mejor estar prevenidos.<br /><br /><br /><br /><br /><br />Para poder proteger a nuestros hijos, primero debemos saber con más detalle en qué consiste, cómo se manifiesta y por sobre todas las cosas cómo prevenirlo.<br /><br />Sin duda no es agradable pensar en estas cosas, tampoco resulta agradable para un niño recibir una vacuna, por ejemplo, pero por más que el pinchazo que implica duela mucho, previene algo malo, como es una enfermedad. Pensemos entonces que, cuanto más sepamos (aunque las palabras nos pinchen el alma), más estará en nuestras manos hacer algo al respecto.<br /><br />La enciclopedia Wikipedia define al maltrato y abuso infantil como: “el atropello físico y psicológico de un niño por parte de un adulto. También es llamado maltrato y abuso de menores, abuso de infante y negligencia infantil”. La Academia Americana de Pediatría agrega que: “El abuso sexual de los niños es más común de lo que las personas creen. Por lo menos 1 de 5 mujeres y 1 de 10 hombres dicen haber sufrido abusos sexuales durante la niñez”.<br /><br />El abuso sexual de los niños, no sabe de clases sociales, no discrimina entre varones y mujeres, pequeños o más grandecitos, Parte de una mente enferma y en una mente enferma cualquier variable es posible, no hay lógica, códigos, culpa, temor, sólo hay alguien capaz de dañar la vida del otro, tal vez para siempre.<br /><br />Según una nota publicada en Infobae el 7.8.08 (fuente Reuters), “Los efectos del abuso infantil duran toda la vida”. También en la misma nota se agrega que “Estudios previos hallaron una relación entre el abuso infantil y el deterioro de la salud física y mental en la edad adulta. Las personas que habían sufrido abuso sexual y físico durante la infancia eran un  60% más  propensos a tener mala salud física y 2,4 veces más propensos a tener problemas mentales”<br /><br />A esto habrá que sumarle los daños psíquicos que padezca el niño abusado, la cicatriz en su alma y en su psiquis que quede luego del hecho. Cómo tendrá que rearmarse para poder, cuando llegue el momento, relacionarse con otra persona, entender que el sexo no es algo malo, que tiene que ver con el amor y no con el espanto.  Demasiada carga para un niño ¿no?<br /><br />Y como siempre decimos, si de niños se trata, somos los padres los encargados de educarlos y en este caso y más que nunca protegerlos. Debemos saber también que muchas veces el niño por miedo, vergüenza, culpa, no nos dirá lo que le ha ocurrido. Sin embargo, a pesar de su silencio, su comportamiento no será el mismo y si estamos atentos a las señales que él mismo nos dé, podremos saber más. La Academia Americana de Pediatría nos alerta a estar pendientes de los siguientes síntomas:<br /><br />- Un temor reciente o obvio de una persona (hasta un padre) o de ciertos lugares<br /><br />- Una reacción no normal ni anticipada cuando se le pregunte si alguien lo ha tocado.<br /><br />- Dibujos que muestran actos sexuales.<br /><br />- Cambios de comportamiento repentinos, tal como el orinarse en la cama o una pérdida del control de las evacuaciones.<br /><br />- Una conciencia repentina de los órganos genitales.<br /><br />- Actos y palabras sexuales compartidas con otros niños o animales<br /><br />- Preguntas sobre la actividad sexual que no son apropiadas para la edad.<br /><br />- Cambios en los hábitos de dormir, tal como pesadillas en los niños pequeños<br /><br />- Estreñimiento o el negarse a evacuar.<br /><br />Las señales físicas del abuso pueden incluir:<br /><br />- Dolor, enrojecimiento o sangre en el ano o en los órganos genitales.<br /><br />- Una secreción inusual del ano o la vagina.<br /><br />- Enfermedades de transmisión sexual, tal como la gonorrea, clamidia o verrugas genitales.<br /><br />- Frecuentes infección urinarias en las niñas<br /><br />- El embarazo de jóvenes.<br /><br />Imagino lo que están sintiendo al leer esto: una mezcla de sensaciones horribles y miedos se clavan en el corazón. Pero es bueno estar atentos, de eso se trata prevenir. Como ya dijimos, hay que saber, por duro que sea aquello que debamos aprender.<br /><br />Los papás nos preocupamos por la salud de nuestros hijos, por su alimentación, sus compañías, su educación y tantas otras cosas que hacen a su vida. Desgraciadamente también nos vemos obligados a estar alertas en este tema, a protegerlos de semejante atrocidad. Prestemos atención a los consejos que, una vez más, nos la Academia Americana de Pediatría para prevenir y proteger a nuestros hijos:<br /><br />- Hable con su niño sobre el abuso sexual. Si la escuela de su niño tiene un programa sobre el abuso sexual, hable sobre lo que ha aprendido.<br /><br />- Enséñele a su niño cuáles son las partes privadas de su cuerpo (las partes cubiertas por un traje de baño), y los nombres de esas partes. Dígale que su cuerpo es de él. Enséñele a gritar “no” o “déjeme” a cualquier persona que la amenaza sexualmente.<br /><br />- Escuche cuando su niño le trate de decir algo, especialmente cuando se le haga difícil decir algo. Esté seguro que su niño sepa que está bien decirle si alguien intenta tocarlo de una manera que le haga sentir incómodo, independientemente de quien sea el abusador. Dígale que puede tener confianza en usted y que no se enojará si le dice algo.<br /><br />- Déle a su niño bastante tiempo y atención. Puede usar las reuniones familiares semanales para discutir sobre las experiencias buenas y malas.<br /><br />- Conozca a los adultos y los niños que pasan tiempo con su niño. Tome precauciones cuando deje a su niño pasar tiempo solo en lugares extraños con otros adultos o niños mayores. Visite el proveedor de cuidado de su niño sin aviso. Pregúntele a su niño sobre sus visitas al proveedor de cuidado o niñero.<br /><br />- Nunca deje que su niño entre a la casa de un desconocido sin un padre o un adulto de confianza. Las ventas de puerta en puerta para levantar fondos son un riesgo, en particular para los niños solos.<br /><br />- Pregunte si la escuela de su niño tiene un programa para prevenir el abuso para los maestros y niños. Si no existe uno, empiece un programa.<br /><br />- Dígale a las autoridades si sospecha que alguien esté abusando de su niño o a un niño de otra persona.<br /><br />Creo que ahora todos sabemos un poquito más. Si aunque sea con esfuerzo y un poquito de dolor de estómago hemos terminado de leer esta columna, algo –creo humildemente- habremos aprendido.<br /><br />Ciertamente no es grato leer sobre este tema. ¿Les cuento algo? Tampoco es grato escribir sobre el mismo, aún así, todos debemos hacer algo desde el lugar que ocupamos.<br /><br />Cada uno del lado que esté,  como papás, como maestros, como lectores, como escritores, debemos conocer, proteger, prevenir, denunciar. A.S.I es  la sigla con la que se identifica al  Abuso sexual infantil, démosle a esta sigla otra connotación, pensemos que A.S.I.: Amando. Sabiendo. Involucrándonos:  algo puede cambiar.<br /><br />Para saber: FUNPREVI es una fundación que trabaja y mucho por este tema en Argentina. Para cualquier consulta o colaboración pueden dirigirse a: funprevi@ciudad.com.ar , Tel.: 4811-6062.<br /><br />Tema de la semana: Abuso Sexual Infantil. Una macabra realidad: Para prevenir, hay que saber.<br /><br />Temas relacionados: Escritora Liana Castello - Abuso sexual infantil - Maltrato infantil - Abuso familiar - Abuso intrafamiliar - Violencia familiar - Abuso escolar - Prevención de abuso infantil - Explotación infantil - Consecuencias del abuso sexual intantil - Señales físicas del abuso sexual infantil - Abandono infantil -  Educación en los niños - Alimentar a los niños - Niños especiales - su alimentación - productos naturales - guías alimentarias - importancia de la educación - Cuidado de los padres - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para reflexionar - Cuentos para chicos - Apoyo escolar<br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  Abuso Sexual Infantil. Denuncia abuso. tipos de abusos. educacion infantil. maltrato infantil. Abuso familiar..." onclick="window.open('', '8302df4801f287a036b0a2442329c3a0', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', '8302df4801f287a036b0a2442329c3a0', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_8302df4801f287a036b0a2442329c3a0').submit();">Escuche<br/> Abuso Sexual Infantil. Denuncia abuso. tipos de abusos. educacion infantil. maltrato infantil. Abuso familiar...</a></div><br /><br />			</div></form>

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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>EnCuentos</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2008 16:20:21 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
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		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 11 de agosto de 2008 a las 16:20:21

Orejudo, el perro con orejas de elefante. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.Tema del cuento: Escuchar las conversaciones ajenas.Orejudo era un perro lanudo. Tenía mucho pelo, largo y gris, que caía como con fiaca por su cuerpo. &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com/cuentos-cortos/1314">Literatura para Padres e Hijos</a> el 11 de agosto de 2008 a las 16:20:21</p>

<p><strong>Orejudo, el perro con orejas de elefante. </strong>Cuentos infantiles.<strong> </strong>Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br /><br />Tema del cuento: <strong>Escuchar las conversaciones ajenas.</strong></p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/orejudo.jpg" alt="Cuento. Orejudo" width="283" height="365" /></p><br /><br /><p><span id="more-1314"></span>Orejudo era un perro lanudo. Tenía mucho pelo, largo y gris, que caía como con fiaca por su cuerpo. Tenía patas de perro, cola de perro y, por supuesto, ladrido de perro. Pero sus orejas no eran lo que se dice muy perrunas. Justamente, lo que más llamaba la atención de Orejudo, no era su pelo largo y fiacoso, sino sus orejas que, más adelante sabremos por qué, eran orejas de elefante. Sí, aunque les parezca mentira, tenía dos orejones enormes, grises, anchos y que, encima, terminaban con una especie de voladito.</p><br /><br /><p>Orejudo no había nacido así. Cuando era cachorrito, todo su pequeño cuerpo era de perro, hasta sus orejas. Lo que ocurre es que desde chiquito Orejudo fue, lo que podemos llamar, un poco… bueno, en realidad, muy pero muy chismoso. Le encantaba escuchar las conversaciones de todo el mundo. Disfrutaba oyendo cuanta cosa decían al pasar y luego contarla a quien fuera y, como podrán imaginar tampoco sabía ni quería guardar un secreto.</p><br /><br /><p>Es sabido que cuanto más se ejercita un músculo, más se desarrollará. Bueno, con las orejas de Orejudo pasó algo parecido, aunque no fueran músculos. Tanto, pero tanto se esforzó desde chiquito en escuchar cuanta conversación ajena estaba a su alcance, que sus orejas empezaron a crecer y crecer hasta ser lo que son hoy: orejotas de elefante, poco perrunas, por cierto.<br /><br /><br /> La cuestión es que, con el paso del tiempo, las orejas empezaron a pesarle a nuestro perrito… y mucho, aunque les cueste creerlo.<br /><br /><br /> Parecía que con cada chisme que llevaban y traían sus orejas, éstas le pesaban más y más. Ya no sabía qué hacer con ellas. Realmente empezaban a molestarle, pero no encontraba la solución a su problema. Tal vez, porque todavía no se había dado cuenta de que su gran problema no era el tamaño de sus orejas, sino otra cosa…</p><br /><br /><p>Cierto día, Orejudo caminaba por su barrio y vio que dos hermosas perritas estaban conversando muy animadamente. Hablaban de las manzanas que vendía el verdulero de la esquina y una le decía a la otra: “¡Son demasiado grandes, no tienen gracia ninguna!”. Y Orejudo, que había escuchado sólo el final de la conversación porque no había corrido lo suficiente, creyó que hablaban de sus orejas y esto lo puso muy triste.</p><br /><br /><p>Siguió caminando hacia su casa, cuando en la plaza vio a dos de sus amigos charlando.  Los dos perritos se quejaban de las plantas que habían puesto sus dueñas en el jardín y que, de tan crecidas que estaban, no les permitían hacer pis cómodamente.<br /><br /><br />–Si fuera por mí, las cortaría de una buena vez ¡y para siempre! –le dijo un perrito al otro.<br /><br /><br /> Orejudo había escuchado sólo este pedacito de conversación, por lo cual supuso nuevamente que hablaban de sus orejas. Se puso a pensar que sus orejas ya no sólo le molestaban a él, sino a todo el vecindario.<br /><br /><br /> Pasó por la veterinaria. El veterinario estaba conversando con unos vecinos acerca de un perrito que al que se le había roto una patita. El doctor tenía cara de preocupado. Esto intrigó mucho a Orejudo y trató de acercarse a ver de qué hablaban.<br /><br /><br />–Yo creo que la única solución es operar –dijo muy serio el veterinario.<br /><br /><br /> Esto fue lo único que pudo escuchar nuestro amigo, pues luego de decir esto, el doctor entró en su consultorio.<br /><br /><br />  Casi llegando a su casa, vio a unas perritas jovencitas. Como supuso también que hablaban de sus orejas, trató de apurar el paso para escuchar lo que decían. Las perritas hablaban de moda y de los últimos collares y correas que habían salido en los negocios.<br /><br /><br />–Ya no se usan más las correas de colores fuertes –decía una de ellas.<br /><br /><br /> –Tenés razón, no quedan bien, se ven feas y muy poco modernas –respondió la otra.<br /><br /><br /> Una vez más, por escuchar sólo la última frase, Orejudo se preocupó porque ya ni siquiera estaban de moda sus orejas; en realidad, nunca lo habían estado. Orejudo se puso mal, estaba seguro de que le iban a cortar sus orejotas y, por más que le pesaran, no dejaban de ser suyas. Además, eran las únicas que tenía.<br /><br /><br /> Llegó a su casa y lo primero que hizo fue mirarse al espejo. Por supuesto, todavía tenía sus orejas, pero empezó a imaginarse cómo quedaría sin ellas… ¡Uy! ¡Qué feito!<br /><br /><br /> Imaginó su cabeza chata a los costados y con sus pelos largos y fiacosos tapándole el vacío que habrían dejado las orejotas. ¡Sólo le faltaba un moño y parecería un peluche! No, así no podía quedar.<br /><br /><br /> Se miraba una y otra vez y su ánimo cada vez estaba más caído.<br /><br /><br /> Se imaginaba usando gorras, pelucas, capuchas, pero nada lo convencía.<br /><br /><br /> Por otro lado, aunque tapara su cabeza con sus fiacosos pelos, o con lo que fuera, no solucionaría su mayor problema: ¡¡¡No podría escuchar nada más!!! Ya no podría chusmear como a él le gustaba. Pensó en que se iba a aburrir como un hongo, o como un perro aburrido, que viene a ser más o menos lo mismo.<br /><br /><br /> También fantaseaba con lo que diría la gente de él: “¡Ahí va el perro manco!”. ¡Ah, no! Manos no tenía, pero no se trataba de eso. Es que Orejudo no sabía cómo se dice cuando uno no tiene orejas. Bueno, no importaba, lo que sí sabía era que hablarían mucho de él y eso no le gustó para nada.</p><br /><br /><p>Nuestro amigo, acostumbrado siempre a escuchar lo que no debía, se preocupó por algo que en realidad no iba a suceder, pero él no lo sabía.<br /><br /><br /> Desesperado, le contó a sus papás lo ocurrido, que todo el barrio se quejaba de sus orejas, que perros y personas se las querían cortar, que no tenían gracia, que lo iban a operar y mucho más, porque convengamos que quien es chismoso, siempre le agrega algo más a lo que verdaderamente escuchó.<br /><br /><br /> Sus papás se preocuparon. ¿Cómo podía ser cierto que el vecindario decidiera sobre las orejotas de su hijito? Algo no andaba bien. Muy enojados, tomaron cartas en el asunto. Decidieron hablar con los vecinos, y así lo hicieron. Fueron a ver uno por uno a los supuestos criticones de las pobres orejas de su hijo.<br /><br /><br /> Y ahí se armó flor de lío perruno.<br /><br /><br /> Por supuesto, todas las personas y los perros a los que los papás de Orejudo fueron a ver, y con los cuales estaban muy ofendidos y enojados, les dijeron la verdad.<br /><br /><br />–Nosotras hablábamos de las manzanas del verdulero –dijeron las perritas.<br /><br /><br />–Y nosotros de las plantas del jardín –contestaron los amigos de Orejudo.<br /><br /><br />–Yo al que voy a operar es a Sultán, el perro de acá a la vuelta al que se le rompió la pata, ¡no a su hijo! –dijo muy disgustado y con el bisturí en la mano el veterinario.<br /><br /><br /> –¡Y nosotras hablábamos de la moda que viene para la temporada primavera-verano y las nuevas correas que se usan ahora! –contestaron a los gritos las perritas.<br /><br /><br /> Los papás de Orejudo no sabían dónde meterse, y nuestro perrito tampoco. Una vez más, por escuchar lo que no correspondía, había metido la pata o, mejor dicho, las cuatro. No sólo se había puesto en ridículo él, sino que había avergonzado a sus papás delante de todo el vecindario.<br /><br /><br /> Todos quedaron enojados con nuestro amigo: el veterinario, sus amigos y las perritas.<br /><br /><br />–¡Parece que esas orejotas sólo te traen problemas! –le dijeron sus amigos.<br /><br /><br />–¿Ustedes lo dicen porque me pesan? –preguntó, triste, Orejudo.<br /><br /><br /> –No creo que sea por eso –intervino el veterinario–. Yo más bien diría que por escuchar lo que no debés, siempre estás chusmeando las conversaciones ajenas y eso no es correcto, Orejudo.</p><br /><br /><p>Por primera vez, y a raíz de la vergüenza que sintió y que hizo sentir a sus papás por la confusión que se había armado, Orejudo se puso a pensar cuál era su verdadero problema. Recordó que de cachorrito sus orejas eran chiquitas y bien de perrito, pero que con el tiempo fueron agrandándose hasta ser lo que eran hoy, orejas enormes y muy chusmas.<br /><br /><br /> Se dio cuenta de que el hecho de andar escuchando las conversaciones ajenas sólo trae problemas, que jamás se entienden del todo y que, por otro lado, no hay por qué escuchar lo que no se le está diciendo a uno.<br /><br /><br /> El episodio pasó, pero Orejudo, habiéndose dado cuenta de su error, intentó cambiar. Por más que sus orejas le seguían pesando, se sentía contento porque nadie se las cortaría, aunque algo tenía que hacer al respecto.<br /><br /><br /> Se esforzó por ser más prudente, por no meterse donde no lo llamaran, cosa que le costaba y mucho.<br /><br /><br /> Pasaba por las calles y cuando veía a los perritos o las personas conversar, parecía que sus orejas solas se acercaban a la gente, era como si las palabras de los perros y las personas tuvieran un imán que atraía a las orejotas. “¡Tengo que vencer la tentación!” pensaba orejudo agarrándose las orejas con todas sus fuerzas, pero las orejas se estiraban y estiraban, parecía que se iban a salir de la cabeza. Con mucho esfuerzo, logró retener sus orejas cerquita de él para que no pudieran escuchar nada.<br /><br /><br /> Pasó luego por la plaza y vio a sus amigos conversar muy divertidos. La verdad, Orejudo se moría de ganas por saber de qué hablaban, pero una vez más, pensó que no debía chusmear. Como sus orejas, acostumbradas al chusmerío, ya empezaban a estirarse como viajando hacia la conversación, Orejudo las ató una con la otra. La verdad, muy masculino no quedaba, pero le sirvió para no poder escuchar nada de lo que estaban hablando.<br /><br /><br /> Pensó que si las mantenía atadas, no podrían estirarse y así se acostumbraría de una buena vez a no escuchar lo que no debía. Buscó un broche de pelo de su dueña y se lo puso agarrando sus dos grandes orejas.<br /><br /><br /> Digamos la verdad, quedaba un poquitín ridículo, pero Orejudo prefirió que se rieran de su broche y su “peinado tipo rodete de abuela”, que seguir con la costumbre que tantos problemas le había traído.<br /><br /><br /> Y así, gracias a su voluntad para tratar de vencer la tentación, sus orejas, al no poder estirarse más, se fueron achicando. No fue fácil, pero lo logró. Con el tiempo sus orejas fueron tomando un tamaño y una forma perruna. Tampoco fue rápido –no es sencillo tratar de cambiar algo que se nos ha hecho costumbre–, pero nuestro perrito pudo; con paciencia y voluntad, venció aquel defecto que tantos problemas le había traído.<br /><br /><br /> Orejudo estaba feliz, sus orejas ya no eran orejotas, sino unas hermosas orejas que eran normales para su cuerpito de perro, y lo que es mejor, no volvió a escuchar ninguna conversación ajena, aunque les parezca mentira.</p><br /><br /><p><strong>Fin</strong></p><br /><br /><p><strong>Para charlar con mamá y papá:</strong></p><br /><br /><p>- ¿Te metes en las conversaciones ajenas?<br /><br /><br />- ¿Pudiste darte cuenta, a través del cuentito, que eso no es bueno?<br /><br /><br />- ¿Te gustaría que alguien, como el perrito del cuento, escuchara todas tus conversaciones?<br /><br /><br />- ¿Qué consecuencias puede traerle a una persona ser chismoso?</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/liana-castello1.jpg" alt="Liana castello" width="100" height="100" /><br /><br /><br />Autora: <strong>Liana Castello</strong></p><br /><br /><p><strong>Orejudo, el perro con orejas de elefante. </strong>Cuentos infantiles.<strong> </strong>Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br /><br />Tema del cuento: <strong>Escuchar las conversaciones ajenas.</strong></p><br /><br /><p><strong>Temas relacionados:</strong> Liana Castello - Orejudo, el perro con orejas de elefante - Un ratón llamado Gómez - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Reflanes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles - Cuentos con imágenes</p><br /><br /><form id="vozme_form_f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64" method="post" name="vozme_form_f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64" target="f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value=".. Orejudo, el perro con orejas de elefante. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br />Tema del cuento: Escuchar las conversaciones ajenas.<br /><br /><br /><br />Orejudo era un perro lanudo. Tenía mucho pelo, largo y gris, que caía como con fiaca por su cuerpo. Tenía patas de perro, cola de perro y, por supuesto, ladrido de perro. Pero sus orejas no eran lo que se dice muy perrunas. Justamente, lo que más llamaba la atención de Orejudo, no era su pelo largo y fiacoso, sino sus orejas que, más adelante sabremos por qué, eran orejas de elefante. Sí, aunque les parezca mentira, tenía dos orejones enormes, grises, anchos y que, encima, terminaban con una especie de voladito.<br /><br />Orejudo no había nacido así. Cuando era cachorrito, todo su pequeño cuerpo era de perro, hasta sus orejas. Lo que ocurre es que desde chiquito Orejudo fue, lo que podemos llamar, un poco… bueno, en realidad, muy pero muy chismoso. Le encantaba escuchar las conversaciones de todo el mundo. Disfrutaba oyendo cuanta cosa decían al pasar y luego contarla a quien fuera y, como podrán imaginar tampoco sabía ni quería guardar un secreto.<br /><br />Es sabido que cuanto más se ejercita un músculo, más se desarrollará. Bueno, con las orejas de Orejudo pasó algo parecido, aunque no fueran músculos. Tanto, pero tanto se esforzó desde chiquito en escuchar cuanta conversación ajena estaba a su alcance, que sus orejas empezaron a crecer y crecer hasta ser lo que son hoy: orejotas de elefante, poco perrunas, por cierto.<br /><br /> La cuestión es que, con el paso del tiempo, las orejas empezaron a pesarle a nuestro perrito… y mucho, aunque les cueste creerlo.<br /><br /> Parecía que con cada chisme que llevaban y traían sus orejas, éstas le pesaban más y más. Ya no sabía qué hacer con ellas. Realmente empezaban a molestarle, pero no encontraba la solución a su problema. Tal vez, porque todavía no se había dado cuenta de que su gran problema no era el tamaño de sus orejas, sino otra cosa…<br /><br />Cierto día, Orejudo caminaba por su barrio y vio que dos hermosas perritas estaban conversando muy animadamente. Hablaban de las manzanas que vendía el verdulero de la esquina y una le decía a la otra: “¡Son demasiado grandes, no tienen gracia ninguna!”. Y Orejudo, que había escuchado sólo el final de la conversación porque no había corrido lo suficiente, creyó que hablaban de sus orejas y esto lo puso muy triste.<br /><br />Siguió caminando hacia su casa, cuando en la plaza vio a dos de sus amigos charlando.  Los dos perritos se quejaban de las plantas que habían puesto sus dueñas en el jardín y que, de tan crecidas que estaban, no les permitían hacer pis cómodamente.<br /><br />–Si fuera por mí, las cortaría de una buena vez ¡y para siempre! –le dijo un perrito al otro.<br /><br /> Orejudo había escuchado sólo este pedacito de conversación, por lo cual supuso nuevamente que hablaban de sus orejas. Se puso a pensar que sus orejas ya no sólo le molestaban a él, sino a todo el vecindario.<br /><br /> Pasó por la veterinaria. El veterinario estaba conversando con unos vecinos acerca de un perrito que al que se le había roto una patita. El doctor tenía cara de preocupado. Esto intrigó mucho a Orejudo y trató de acercarse a ver de qué hablaban.<br /><br />–Yo creo que la única solución es operar –dijo muy serio el veterinario.<br /><br /> Esto fue lo único que pudo escuchar nuestro amigo, pues luego de decir esto, el doctor entró en su consultorio.<br /><br />  Casi llegando a su casa, vio a unas perritas jovencitas. Como supuso también que hablaban de sus orejas, trató de apurar el paso para escuchar lo que decían. Las perritas hablaban de moda y de los últimos collares y correas que habían salido en los negocios.<br /><br />–Ya no se usan más las correas de colores fuertes –decía una de ellas.<br /><br /> –Tenés razón, no quedan bien, se ven feas y muy poco modernas –respondió la otra.<br /><br /> Una vez más, por escuchar sólo la última frase, Orejudo se preocupó porque ya ni siquiera estaban de moda sus orejas; en realidad, nunca lo habían estado. Orejudo se puso mal, estaba seguro de que le iban a cortar sus orejotas y, por más que le pesaran, no dejaban de ser suyas. Además, eran las únicas que tenía.<br /><br /> Llegó a su casa y lo primero que hizo fue mirarse al espejo. Por supuesto, todavía tenía sus orejas, pero empezó a imaginarse cómo quedaría sin ellas… ¡Uy! ¡Qué feito!<br /><br /> Imaginó su cabeza chata a los costados y con sus pelos largos y fiacosos tapándole el vacío que habrían dejado las orejotas. ¡Sólo le faltaba un moño y parecería un peluche! No, así no podía quedar.<br /><br /> Se miraba una y otra vez y su ánimo cada vez estaba más caído.<br /><br /> Se imaginaba usando gorras, pelucas, capuchas, pero nada lo convencía.<br /><br /> Por otro lado, aunque tapara su cabeza con sus fiacosos pelos, o con lo que fuera, no solucionaría su mayor problema: ¡¡¡No podría escuchar nada más!!! Ya no podría chusmear como a él le gustaba. Pensó en que se iba a aburrir como un hongo, o como un perro aburrido, que viene a ser más o menos lo mismo.<br /><br /> También fantaseaba con lo que diría la gente de él: “¡Ahí va el perro manco!”. ¡Ah, no! Manos no tenía, pero no se trataba de eso. Es que Orejudo no sabía cómo se dice cuando uno no tiene orejas. Bueno, no importaba, lo que sí sabía era que hablarían mucho de él y eso no le gustó para nada.<br /><br />Nuestro amigo, acostumbrado siempre a escuchar lo que no debía, se preocupó por algo que en realidad no iba a suceder, pero él no lo sabía.<br /><br /> Desesperado, le contó a sus papás lo ocurrido, que todo el barrio se quejaba de sus orejas, que perros y personas se las querían cortar, que no tenían gracia, que lo iban a operar y mucho más, porque convengamos que quien es chismoso, siempre le agrega algo más a lo que verdaderamente escuchó.<br /><br /> Sus papás se preocuparon. ¿Cómo podía ser cierto que el vecindario decidiera sobre las orejotas de su hijito? Algo no andaba bien. Muy enojados, tomaron cartas en el asunto. Decidieron hablar con los vecinos, y así lo hicieron. Fueron a ver uno por uno a los supuestos criticones de las pobres orejas de su hijo.<br /><br /> Y ahí se armó flor de lío perruno.<br /><br /> Por supuesto, todas las personas y los perros a los que los papás de Orejudo fueron a ver, y con los cuales estaban muy ofendidos y enojados, les dijeron la verdad.<br /><br />–Nosotras hablábamos de las manzanas del verdulero –dijeron las perritas.<br /><br />–Y nosotros de las plantas del jardín –contestaron los amigos de Orejudo.<br /><br />–Yo al que voy a operar es a Sultán, el perro de acá a la vuelta al que se le rompió la pata, ¡no a su hijo! –dijo muy disgustado y con el bisturí en la mano el veterinario.<br /><br /> –¡Y nosotras hablábamos de la moda que viene para la temporada primavera-verano y las nuevas correas que se usan ahora! –contestaron a los gritos las perritas.<br /><br /> Los papás de Orejudo no sabían dónde meterse, y nuestro perrito tampoco. Una vez más, por escuchar lo que no correspondía, había metido la pata o, mejor dicho, las cuatro. No sólo se había puesto en ridículo él, sino que había avergonzado a sus papás delante de todo el vecindario.<br /><br /> Todos quedaron enojados con nuestro amigo: el veterinario, sus amigos y las perritas.<br /><br />–¡Parece que esas orejotas sólo te traen problemas! –le dijeron sus amigos.<br /><br />–¿Ustedes lo dicen porque me pesan? –preguntó, triste, Orejudo.<br /><br /> –No creo que sea por eso –intervino el veterinario–. Yo más bien diría que por escuchar lo que no debés, siempre estás chusmeando las conversaciones ajenas y eso no es correcto, Orejudo.<br /><br />Por primera vez, y a raíz de la vergüenza que sintió y que hizo sentir a sus papás por la confusión que se había armado, Orejudo se puso a pensar cuál era su verdadero problema. Recordó que de cachorrito sus orejas eran chiquitas y bien de perrito, pero que con el tiempo fueron agrandándose hasta ser lo que eran hoy, orejas enormes y muy chusmas.<br /><br /> Se dio cuenta de que el hecho de andar escuchando las conversaciones ajenas sólo trae problemas, que jamás se entienden del todo y que, por otro lado, no hay por qué escuchar lo que no se le está diciendo a uno.<br /><br /> El episodio pasó, pero Orejudo, habiéndose dado cuenta de su error, intentó cambiar. Por más que sus orejas le seguían pesando, se sentía contento porque nadie se las cortaría, aunque algo tenía que hacer al respecto.<br /><br /> Se esforzó por ser más prudente, por no meterse donde no lo llamaran, cosa que le costaba y mucho.<br /><br /> Pasaba por las calles y cuando veía a los perritos o las personas conversar, parecía que sus orejas solas se acercaban a la gente, era como si las palabras de los perros y las personas tuvieran un imán que atraía a las orejotas. “¡Tengo que vencer la tentación!” pensaba orejudo agarrándose las orejas con todas sus fuerzas, pero las orejas se estiraban y estiraban, parecía que se iban a salir de la cabeza. Con mucho esfuerzo, logró retener sus orejas cerquita de él para que no pudieran escuchar nada.<br /><br /> Pasó luego por la plaza y vio a sus amigos conversar muy divertidos. La verdad, Orejudo se moría de ganas por saber de qué hablaban, pero una vez más, pensó que no debía chusmear. Como sus orejas, acostumbradas al chusmerío, ya empezaban a estirarse como viajando hacia la conversación, Orejudo las ató una con la otra. La verdad, muy masculino no quedaba, pero le sirvió para no poder escuchar nada de lo que estaban hablando.<br /><br /> Pensó que si las mantenía atadas, no podrían estirarse y así se acostumbraría de una buena vez a no escuchar lo que no debía. Buscó un broche de pelo de su dueña y se lo puso agarrando sus dos grandes orejas.<br /><br /> Digamos la verdad, quedaba un poquitín ridículo, pero Orejudo prefirió que se rieran de su broche y su “peinado tipo rodete de abuela”, que seguir con la costumbre que tantos problemas le había traído.<br /><br /> Y así, gracias a su voluntad para tratar de vencer la tentación, sus orejas, al no poder estirarse más, se fueron achicando. No fue fácil, pero lo logró. Con el tiempo sus orejas fueron tomando un tamaño y una forma perruna. Tampoco fue rápido –no es sencillo tratar de cambiar algo que se nos ha hecho costumbre–, pero nuestro perrito pudo; con paciencia y voluntad, venció aquel defecto que tantos problemas le había traído.<br /><br /> Orejudo estaba feliz, sus orejas ya no eran orejotas, sino unas hermosas orejas que eran normales para su cuerpito de perro, y lo que es mejor, no volvió a escuchar ninguna conversación ajena, aunque les parezca mentira.<br /><br />Fin<br /><br />Para charlar con mamá y papá:<br /><br />- ¿Te metes en las conversaciones ajenas?<br /><br />- ¿Pudiste darte cuenta, a través del cuentito, que eso no es bueno?<br /><br />- ¿Te gustaría que alguien, como el perrito del cuento, escuchara todas tus conversaciones?<br /><br />- ¿Qué consecuencias puede traerle a una persona ser chismoso?<br /><br /><br /><br />Autora: Liana Castello<br /><br />Orejudo, el perro con orejas de elefante. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br />Tema del cuento: Escuchar las conversaciones ajenas.<br /><br />Temas relacionados: Liana Castello - Orejudo, el perro con orejas de elefante - Un ratón llamado Gómez - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Reflanes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles - Cuentos con imágenes<br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  .." onclick="window.open('', 'f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', 'f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64').submit();">Escuche<br/> ..</a></div><br /><br />			</div></form>

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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>Orejudo, el perro con orejas de elefante</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2008 16:19:27 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>cuentos cortos</category>
		<category>cuentos educativos</category>
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		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 11 de agosto de 2008 a las 16:19:27

Orejudo, el perro con orejas de elefante. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.Tema del cuento: Escuchar las conversaciones ajenas.Orejudo era un perro lanudo. Tenía mucho pelo, largo y gris, que caía como con fiaca por su cuerpo. &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com/cuentos-cortos/orejudo-el-perro-con-orejas-de-elefante-cuentos-infantiles-material-educativo-cuentos-con-moraleja-cuentos-educativos-cuentos-con-imagenes">Literatura para Padres e Hijos</a> el 11 de agosto de 2008 a las 16:19:27</p>

<p><strong>Orejudo, el perro con orejas de elefante. </strong>Cuentos infantiles.<strong> </strong>Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br /><br />Tema del cuento: <strong>Escuchar las conversaciones ajenas.</strong></p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/orejudo.jpg" alt="Cuento. Orejudo" width="283" height="365" /></p><br /><br /><p><span id="more-1314"></span>Orejudo era un perro lanudo. Tenía mucho pelo, largo y gris, que caía como con fiaca por su cuerpo. Tenía patas de perro, cola de perro y, por supuesto, ladrido de perro. Pero sus orejas no eran lo que se dice muy perrunas. Justamente, lo que más llamaba la atención de Orejudo, no era su pelo largo y fiacoso, sino sus orejas que, más adelante sabremos por qué, eran orejas de elefante. Sí, aunque les parezca mentira, tenía dos orejones enormes, grises, anchos y que, encima, terminaban con una especie de voladito.</p><br /><br /><p>Orejudo no había nacido así. Cuando era cachorrito, todo su pequeño cuerpo era de perro, hasta sus orejas. Lo que ocurre es que desde chiquito Orejudo fue, lo que podemos llamar, un poco… bueno, en realidad, muy pero muy chismoso. Le encantaba escuchar las conversaciones de todo el mundo. Disfrutaba oyendo cuanta cosa decían al pasar y luego contarla a quien fuera y, como podrán imaginar tampoco sabía ni quería guardar un secreto.</p><br /><br /><p>Es sabido que cuanto más se ejercita un músculo, más se desarrollará. Bueno, con las orejas de Orejudo pasó algo parecido, aunque no fueran músculos. Tanto, pero tanto se esforzó desde chiquito en escuchar cuanta conversación ajena estaba a su alcance, que sus orejas empezaron a crecer y crecer hasta ser lo que son hoy: orejotas de elefante, poco perrunas, por cierto.<br /><br /><br /> La cuestión es que, con el paso del tiempo, las orejas empezaron a pesarle a nuestro perrito… y mucho, aunque les cueste creerlo.<br /><br /><br /> Parecía que con cada chisme que llevaban y traían sus orejas, éstas le pesaban más y más. Ya no sabía qué hacer con ellas. Realmente empezaban a molestarle, pero no encontraba la solución a su problema. Tal vez, porque todavía no se había dado cuenta de que su gran problema no era el tamaño de sus orejas, sino otra cosa…</p><br /><br /><p>Cierto día, Orejudo caminaba por su barrio y vio que dos hermosas perritas estaban conversando muy animadamente. Hablaban de las manzanas que vendía el verdulero de la esquina y una le decía a la otra: “¡Son demasiado grandes, no tienen gracia ninguna!”. Y Orejudo, que había escuchado sólo el final de la conversación porque no había corrido lo suficiente, creyó que hablaban de sus orejas y esto lo puso muy triste.</p><br /><br /><p>Siguió caminando hacia su casa, cuando en la plaza vio a dos de sus amigos charlando.  Los dos perritos se quejaban de las plantas que habían puesto sus dueñas en el jardín y que, de tan crecidas que estaban, no les permitían hacer pis cómodamente.<br /><br /><br />–Si fuera por mí, las cortaría de una buena vez ¡y para siempre! –le dijo un perrito al otro.<br /><br /><br /> Orejudo había escuchado sólo este pedacito de conversación, por lo cual supuso nuevamente que hablaban de sus orejas. Se puso a pensar que sus orejas ya no sólo le molestaban a él, sino a todo el vecindario.<br /><br /><br /> Pasó por la veterinaria. El veterinario estaba conversando con unos vecinos acerca de un perrito que al que se le había roto una patita. El doctor tenía cara de preocupado. Esto intrigó mucho a Orejudo y trató de acercarse a ver de qué hablaban.<br /><br /><br />–Yo creo que la única solución es operar –dijo muy serio el veterinario.<br /><br /><br /> Esto fue lo único que pudo escuchar nuestro amigo, pues luego de decir esto, el doctor entró en su consultorio.<br /><br /><br />  Casi llegando a su casa, vio a unas perritas jovencitas. Como supuso también que hablaban de sus orejas, trató de apurar el paso para escuchar lo que decían. Las perritas hablaban de moda y de los últimos collares y correas que habían salido en los negocios.<br /><br /><br />–Ya no se usan más las correas de colores fuertes –decía una de ellas.<br /><br /><br /> –Tenés razón, no quedan bien, se ven feas y muy poco modernas –respondió la otra.<br /><br /><br /> Una vez más, por escuchar sólo la última frase, Orejudo se preocupó porque ya ni siquiera estaban de moda sus orejas; en realidad, nunca lo habían estado. Orejudo se puso mal, estaba seguro de que le iban a cortar sus orejotas y, por más que le pesaran, no dejaban de ser suyas. Además, eran las únicas que tenía.<br /><br /><br /> Llegó a su casa y lo primero que hizo fue mirarse al espejo. Por supuesto, todavía tenía sus orejas, pero empezó a imaginarse cómo quedaría sin ellas… ¡Uy! ¡Qué feito!<br /><br /><br /> Imaginó su cabeza chata a los costados y con sus pelos largos y fiacosos tapándole el vacío que habrían dejado las orejotas. ¡Sólo le faltaba un moño y parecería un peluche! No, así no podía quedar.<br /><br /><br /> Se miraba una y otra vez y su ánimo cada vez estaba más caído.<br /><br /><br /> Se imaginaba usando gorras, pelucas, capuchas, pero nada lo convencía.<br /><br /><br /> Por otro lado, aunque tapara su cabeza con sus fiacosos pelos, o con lo que fuera, no solucionaría su mayor problema: ¡¡¡No podría escuchar nada más!!! Ya no podría chusmear como a él le gustaba. Pensó en que se iba a aburrir como un hongo, o como un perro aburrido, que viene a ser más o menos lo mismo.<br /><br /><br /> También fantaseaba con lo que diría la gente de él: “¡Ahí va el perro manco!”. ¡Ah, no! Manos no tenía, pero no se trataba de eso. Es que Orejudo no sabía cómo se dice cuando uno no tiene orejas. Bueno, no importaba, lo que sí sabía era que hablarían mucho de él y eso no le gustó para nada.</p><br /><br /><p>Nuestro amigo, acostumbrado siempre a escuchar lo que no debía, se preocupó por algo que en realidad no iba a suceder, pero él no lo sabía.<br /><br /><br /> Desesperado, le contó a sus papás lo ocurrido, que todo el barrio se quejaba de sus orejas, que perros y personas se las querían cortar, que no tenían gracia, que lo iban a operar y mucho más, porque convengamos que quien es chismoso, siempre le agrega algo más a lo que verdaderamente escuchó.<br /><br /><br /> Sus papás se preocuparon. ¿Cómo podía ser cierto que el vecindario decidiera sobre las orejotas de su hijito? Algo no andaba bien. Muy enojados, tomaron cartas en el asunto. Decidieron hablar con los vecinos, y así lo hicieron. Fueron a ver uno por uno a los supuestos criticones de las pobres orejas de su hijo.<br /><br /><br /> Y ahí se armó flor de lío perruno.<br /><br /><br /> Por supuesto, todas las personas y los perros a los que los papás de Orejudo fueron a ver, y con los cuales estaban muy ofendidos y enojados, les dijeron la verdad.<br /><br /><br />–Nosotras hablábamos de las manzanas del verdulero –dijeron las perritas.<br /><br /><br />–Y nosotros de las plantas del jardín –contestaron los amigos de Orejudo.<br /><br /><br />–Yo al que voy a operar es a Sultán, el perro de acá a la vuelta al que se le rompió la pata, ¡no a su hijo! –dijo muy disgustado y con el bisturí en la mano el veterinario.<br /><br /><br /> –¡Y nosotras hablábamos de la moda que viene para la temporada primavera-verano y las nuevas correas que se usan ahora! –contestaron a los gritos las perritas.<br /><br /><br /> Los papás de Orejudo no sabían dónde meterse, y nuestro perrito tampoco. Una vez más, por escuchar lo que no correspondía, había metido la pata o, mejor dicho, las cuatro. No sólo se había puesto en ridículo él, sino que había avergonzado a sus papás delante de todo el vecindario.<br /><br /><br /> Todos quedaron enojados con nuestro amigo: el veterinario, sus amigos y las perritas.<br /><br /><br />–¡Parece que esas orejotas sólo te traen problemas! –le dijeron sus amigos.<br /><br /><br />–¿Ustedes lo dicen porque me pesan? –preguntó, triste, Orejudo.<br /><br /><br /> –No creo que sea por eso –intervino el veterinario–. Yo más bien diría que por escuchar lo que no debés, siempre estás chusmeando las conversaciones ajenas y eso no es correcto, Orejudo.</p><br /><br /><p>Por primera vez, y a raíz de la vergüenza que sintió y que hizo sentir a sus papás por la confusión que se había armado, Orejudo se puso a pensar cuál era su verdadero problema. Recordó que de cachorrito sus orejas eran chiquitas y bien de perrito, pero que con el tiempo fueron agrandándose hasta ser lo que eran hoy, orejas enormes y muy chusmas.<br /><br /><br /> Se dio cuenta de que el hecho de andar escuchando las conversaciones ajenas sólo trae problemas, que jamás se entienden del todo y que, por otro lado, no hay por qué escuchar lo que no se le está diciendo a uno.<br /><br /><br /> El episodio pasó, pero Orejudo, habiéndose dado cuenta de su error, intentó cambiar. Por más que sus orejas le seguían pesando, se sentía contento porque nadie se las cortaría, aunque algo tenía que hacer al respecto.<br /><br /><br /> Se esforzó por ser más prudente, por no meterse donde no lo llamaran, cosa que le costaba y mucho.<br /><br /><br /> Pasaba por las calles y cuando veía a los perritos o las personas conversar, parecía que sus orejas solas se acercaban a la gente, era como si las palabras de los perros y las personas tuvieran un imán que atraía a las orejotas. “¡Tengo que vencer la tentación!” pensaba orejudo agarrándose las orejas con todas sus fuerzas, pero las orejas se estiraban y estiraban, parecía que se iban a salir de la cabeza. Con mucho esfuerzo, logró retener sus orejas cerquita de él para que no pudieran escuchar nada.<br /><br /><br /> Pasó luego por la plaza y vio a sus amigos conversar muy divertidos. La verdad, Orejudo se moría de ganas por saber de qué hablaban, pero una vez más, pensó que no debía chusmear. Como sus orejas, acostumbradas al chusmerío, ya empezaban a estirarse como viajando hacia la conversación, Orejudo las ató una con la otra. La verdad, muy masculino no quedaba, pero le sirvió para no poder escuchar nada de lo que estaban hablando.<br /><br /><br /> Pensó que si las mantenía atadas, no podrían estirarse y así se acostumbraría de una buena vez a no escuchar lo que no debía. Buscó un broche de pelo de su dueña y se lo puso agarrando sus dos grandes orejas.<br /><br /><br /> Digamos la verdad, quedaba un poquitín ridículo, pero Orejudo prefirió que se rieran de su broche y su “peinado tipo rodete de abuela”, que seguir con la costumbre que tantos problemas le había traído.<br /><br /><br /> Y así, gracias a su voluntad para tratar de vencer la tentación, sus orejas, al no poder estirarse más, se fueron achicando. No fue fácil, pero lo logró. Con el tiempo sus orejas fueron tomando un tamaño y una forma perruna. Tampoco fue rápido –no es sencillo tratar de cambiar algo que se nos ha hecho costumbre–, pero nuestro perrito pudo; con paciencia y voluntad, venció aquel defecto que tantos problemas le había traído.<br /><br /><br /> Orejudo estaba feliz, sus orejas ya no eran orejotas, sino unas hermosas orejas que eran normales para su cuerpito de perro, y lo que es mejor, no volvió a escuchar ninguna conversación ajena, aunque les parezca mentira.</p><br /><br /><p><strong>Fin</strong></p><br /><br /><p><strong>Para charlar con mamá y papá:</strong></p><br /><br /><p>- ¿Te metes en las conversaciones ajenas?<br /><br /><br />- ¿Pudiste darte cuenta, a través del cuentito, que eso no es bueno?<br /><br /><br />- ¿Te gustaría que alguien, como el perrito del cuento, escuchara todas tus conversaciones?<br /><br /><br />- ¿Qué consecuencias puede traerle a una persona ser chismoso?</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/liana-castello1.jpg" alt="Liana castello" width="100" height="100" /><br /><br /><br />Autora: <strong>Liana Castello</strong></p><br /><br /><p><strong>Orejudo, el perro con orejas de elefante. </strong>Cuentos infantiles.<strong> </strong>Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br /><br />Tema del cuento: <strong>Escuchar las conversaciones ajenas.</strong></p><br /><br /><p><strong>Temas relacionados:</strong> Liana Castello - Orejudo, el perro con orejas de elefante - Un ratón llamado Gómez - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Reflanes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles - Cuentos con imágenes</p><br /><br /><form id="vozme_form_f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64" method="post" name="vozme_form_f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64" target="f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="Orejudo, el perro con orejas de elefante.. Orejudo, el perro con orejas de elefante. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br />Tema del cuento: Escuchar las conversaciones ajenas.<br /><br /><br /><br />Orejudo era un perro lanudo. Tenía mucho pelo, largo y gris, que caía como con fiaca por su cuerpo. Tenía patas de perro, cola de perro y, por supuesto, ladrido de perro. Pero sus orejas no eran lo que se dice muy perrunas. Justamente, lo que más llamaba la atención de Orejudo, no era su pelo largo y fiacoso, sino sus orejas que, más adelante sabremos por qué, eran orejas de elefante. Sí, aunque les parezca mentira, tenía dos orejones enormes, grises, anchos y que, encima, terminaban con una especie de voladito.<br /><br />Orejudo no había nacido así. Cuando era cachorrito, todo su pequeño cuerpo era de perro, hasta sus orejas. Lo que ocurre es que desde chiquito Orejudo fue, lo que podemos llamar, un poco… bueno, en realidad, muy pero muy chismoso. Le encantaba escuchar las conversaciones de todo el mundo. Disfrutaba oyendo cuanta cosa decían al pasar y luego contarla a quien fuera y, como podrán imaginar tampoco sabía ni quería guardar un secreto.<br /><br />Es sabido que cuanto más se ejercita un músculo, más se desarrollará. Bueno, con las orejas de Orejudo pasó algo parecido, aunque no fueran músculos. Tanto, pero tanto se esforzó desde chiquito en escuchar cuanta conversación ajena estaba a su alcance, que sus orejas empezaron a crecer y crecer hasta ser lo que son hoy: orejotas de elefante, poco perrunas, por cierto.<br /><br /> La cuestión es que, con el paso del tiempo, las orejas empezaron a pesarle a nuestro perrito… y mucho, aunque les cueste creerlo.<br /><br /> Parecía que con cada chisme que llevaban y traían sus orejas, éstas le pesaban más y más. Ya no sabía qué hacer con ellas. Realmente empezaban a molestarle, pero no encontraba la solución a su problema. Tal vez, porque todavía no se había dado cuenta de que su gran problema no era el tamaño de sus orejas, sino otra cosa…<br /><br />Cierto día, Orejudo caminaba por su barrio y vio que dos hermosas perritas estaban conversando muy animadamente. Hablaban de las manzanas que vendía el verdulero de la esquina y una le decía a la otra: “¡Son demasiado grandes, no tienen gracia ninguna!”. Y Orejudo, que había escuchado sólo el final de la conversación porque no había corrido lo suficiente, creyó que hablaban de sus orejas y esto lo puso muy triste.<br /><br />Siguió caminando hacia su casa, cuando en la plaza vio a dos de sus amigos charlando.  Los dos perritos se quejaban de las plantas que habían puesto sus dueñas en el jardín y que, de tan crecidas que estaban, no les permitían hacer pis cómodamente.<br /><br />–Si fuera por mí, las cortaría de una buena vez ¡y para siempre! –le dijo un perrito al otro.<br /><br /> Orejudo había escuchado sólo este pedacito de conversación, por lo cual supuso nuevamente que hablaban de sus orejas. Se puso a pensar que sus orejas ya no sólo le molestaban a él, sino a todo el vecindario.<br /><br /> Pasó por la veterinaria. El veterinario estaba conversando con unos vecinos acerca de un perrito que al que se le había roto una patita. El doctor tenía cara de preocupado. Esto intrigó mucho a Orejudo y trató de acercarse a ver de qué hablaban.<br /><br />–Yo creo que la única solución es operar –dijo muy serio el veterinario.<br /><br /> Esto fue lo único que pudo escuchar nuestro amigo, pues luego de decir esto, el doctor entró en su consultorio.<br /><br />  Casi llegando a su casa, vio a unas perritas jovencitas. Como supuso también que hablaban de sus orejas, trató de apurar el paso para escuchar lo que decían. Las perritas hablaban de moda y de los últimos collares y correas que habían salido en los negocios.<br /><br />–Ya no se usan más las correas de colores fuertes –decía una de ellas.<br /><br /> –Tenés razón, no quedan bien, se ven feas y muy poco modernas –respondió la otra.<br /><br /> Una vez más, por escuchar sólo la última frase, Orejudo se preocupó porque ya ni siquiera estaban de moda sus orejas; en realidad, nunca lo habían estado. Orejudo se puso mal, estaba seguro de que le iban a cortar sus orejotas y, por más que le pesaran, no dejaban de ser suyas. Además, eran las únicas que tenía.<br /><br /> Llegó a su casa y lo primero que hizo fue mirarse al espejo. Por supuesto, todavía tenía sus orejas, pero empezó a imaginarse cómo quedaría sin ellas… ¡Uy! ¡Qué feito!<br /><br /> Imaginó su cabeza chata a los costados y con sus pelos largos y fiacosos tapándole el vacío que habrían dejado las orejotas. ¡Sólo le faltaba un moño y parecería un peluche! No, así no podía quedar.<br /><br /> Se miraba una y otra vez y su ánimo cada vez estaba más caído.<br /><br /> Se imaginaba usando gorras, pelucas, capuchas, pero nada lo convencía.<br /><br /> Por otro lado, aunque tapara su cabeza con sus fiacosos pelos, o con lo que fuera, no solucionaría su mayor problema: ¡¡¡No podría escuchar nada más!!! Ya no podría chusmear como a él le gustaba. Pensó en que se iba a aburrir como un hongo, o como un perro aburrido, que viene a ser más o menos lo mismo.<br /><br /> También fantaseaba con lo que diría la gente de él: “¡Ahí va el perro manco!”. ¡Ah, no! Manos no tenía, pero no se trataba de eso. Es que Orejudo no sabía cómo se dice cuando uno no tiene orejas. Bueno, no importaba, lo que sí sabía era que hablarían mucho de él y eso no le gustó para nada.<br /><br />Nuestro amigo, acostumbrado siempre a escuchar lo que no debía, se preocupó por algo que en realidad no iba a suceder, pero él no lo sabía.<br /><br /> Desesperado, le contó a sus papás lo ocurrido, que todo el barrio se quejaba de sus orejas, que perros y personas se las querían cortar, que no tenían gracia, que lo iban a operar y mucho más, porque convengamos que quien es chismoso, siempre le agrega algo más a lo que verdaderamente escuchó.<br /><br /> Sus papás se preocuparon. ¿Cómo podía ser cierto que el vecindario decidiera sobre las orejotas de su hijito? Algo no andaba bien. Muy enojados, tomaron cartas en el asunto. Decidieron hablar con los vecinos, y así lo hicieron. Fueron a ver uno por uno a los supuestos criticones de las pobres orejas de su hijo.<br /><br /> Y ahí se armó flor de lío perruno.<br /><br /> Por supuesto, todas las personas y los perros a los que los papás de Orejudo fueron a ver, y con los cuales estaban muy ofendidos y enojados, les dijeron la verdad.<br /><br />–Nosotras hablábamos de las manzanas del verdulero –dijeron las perritas.<br /><br />–Y nosotros de las plantas del jardín –contestaron los amigos de Orejudo.<br /><br />–Yo al que voy a operar es a Sultán, el perro de acá a la vuelta al que se le rompió la pata, ¡no a su hijo! –dijo muy disgustado y con el bisturí en la mano el veterinario.<br /><br /> –¡Y nosotras hablábamos de la moda que viene para la temporada primavera-verano y las nuevas correas que se usan ahora! –contestaron a los gritos las perritas.<br /><br /> Los papás de Orejudo no sabían dónde meterse, y nuestro perrito tampoco. Una vez más, por escuchar lo que no correspondía, había metido la pata o, mejor dicho, las cuatro. No sólo se había puesto en ridículo él, sino que había avergonzado a sus papás delante de todo el vecindario.<br /><br /> Todos quedaron enojados con nuestro amigo: el veterinario, sus amigos y las perritas.<br /><br />–¡Parece que esas orejotas sólo te traen problemas! –le dijeron sus amigos.<br /><br />–¿Ustedes lo dicen porque me pesan? –preguntó, triste, Orejudo.<br /><br /> –No creo que sea por eso –intervino el veterinario–. Yo más bien diría que por escuchar lo que no debés, siempre estás chusmeando las conversaciones ajenas y eso no es correcto, Orejudo.<br /><br />Por primera vez, y a raíz de la vergüenza que sintió y que hizo sentir a sus papás por la confusión que se había armado, Orejudo se puso a pensar cuál era su verdadero problema. Recordó que de cachorrito sus orejas eran chiquitas y bien de perrito, pero que con el tiempo fueron agrandándose hasta ser lo que eran hoy, orejas enormes y muy chusmas.<br /><br /> Se dio cuenta de que el hecho de andar escuchando las conversaciones ajenas sólo trae problemas, que jamás se entienden del todo y que, por otro lado, no hay por qué escuchar lo que no se le está diciendo a uno.<br /><br /> El episodio pasó, pero Orejudo, habiéndose dado cuenta de su error, intentó cambiar. Por más que sus orejas le seguían pesando, se sentía contento porque nadie se las cortaría, aunque algo tenía que hacer al respecto.<br /><br /> Se esforzó por ser más prudente, por no meterse donde no lo llamaran, cosa que le costaba y mucho.<br /><br /> Pasaba por las calles y cuando veía a los perritos o las personas conversar, parecía que sus orejas solas se acercaban a la gente, era como si las palabras de los perros y las personas tuvieran un imán que atraía a las orejotas. “¡Tengo que vencer la tentación!” pensaba orejudo agarrándose las orejas con todas sus fuerzas, pero las orejas se estiraban y estiraban, parecía que se iban a salir de la cabeza. Con mucho esfuerzo, logró retener sus orejas cerquita de él para que no pudieran escuchar nada.<br /><br /> Pasó luego por la plaza y vio a sus amigos conversar muy divertidos. La verdad, Orejudo se moría de ganas por saber de qué hablaban, pero una vez más, pensó que no debía chusmear. Como sus orejas, acostumbradas al chusmerío, ya empezaban a estirarse como viajando hacia la conversación, Orejudo las ató una con la otra. La verdad, muy masculino no quedaba, pero le sirvió para no poder escuchar nada de lo que estaban hablando.<br /><br /> Pensó que si las mantenía atadas, no podrían estirarse y así se acostumbraría de una buena vez a no escuchar lo que no debía. Buscó un broche de pelo de su dueña y se lo puso agarrando sus dos grandes orejas.<br /><br /> Digamos la verdad, quedaba un poquitín ridículo, pero Orejudo prefirió que se rieran de su broche y su “peinado tipo rodete de abuela”, que seguir con la costumbre que tantos problemas le había traído.<br /><br /> Y así, gracias a su voluntad para tratar de vencer la tentación, sus orejas, al no poder estirarse más, se fueron achicando. No fue fácil, pero lo logró. Con el tiempo sus orejas fueron tomando un tamaño y una forma perruna. Tampoco fue rápido –no es sencillo tratar de cambiar algo que se nos ha hecho costumbre–, pero nuestro perrito pudo; con paciencia y voluntad, venció aquel defecto que tantos problemas le había traído.<br /><br /> Orejudo estaba feliz, sus orejas ya no eran orejotas, sino unas hermosas orejas que eran normales para su cuerpito de perro, y lo que es mejor, no volvió a escuchar ninguna conversación ajena, aunque les parezca mentira.<br /><br />Fin<br /><br />Para charlar con mamá y papá:<br /><br />- ¿Te metes en las conversaciones ajenas?<br /><br />- ¿Pudiste darte cuenta, a través del cuentito, que eso no es bueno?<br /><br />- ¿Te gustaría que alguien, como el perrito del cuento, escuchara todas tus conversaciones?<br /><br />- ¿Qué consecuencias puede traerle a una persona ser chismoso?<br /><br /><br /><br />Autora: Liana Castello<br /><br />Orejudo, el perro con orejas de elefante. Cuentos infantiles. Material educativo. Cuentos con moraleja. Cuentos educativos. Cuentos con imágenes.<br /><br />Tema del cuento: Escuchar las conversaciones ajenas.<br /><br />Temas relacionados: Liana Castello - Orejudo, el perro con orejas de elefante - Un ratón llamado Gómez - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Reflanes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles - Cuentos con imágenes<br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  Orejudo, el perro con orejas de elefante.." onclick="window.open('', 'f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', 'f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_f6f8ce5ed36362f56c6e6ef0ad670b64').submit();">Escuche<br/> Orejudo, el perro con orejas de elefante..</a></div><br /><br />			</div></form>

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	<item>
		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>Porque huelen las personas. Poemas. Poesia para ninos. Poesia infantil. Poesia corta. Literatura infantil y juvenil.</title>
		<link>http://www.encuentos.com/autores-literarios/porque-huelen-las-personas-poemas-poesia-para-ninos-poesia-infantil-poesia-corta-literatura-infantil-y-juvenil</link>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2008 15:13:54 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>escritores</category>
		<category>poesias</category>
		<category>aprender leer</category>
		<category>cuentos moraleja</category>
		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 11 de agosto de 2008 a las 15:13:54

¿ Porque huelen las personas? Poemas. Poesía para niños. Poesía infantil. Poesía corta. Literatura infantil y juvenil.Los que ayudan a los demás,son personas muy felices;que emiten gratos aromas,para todas las narices. Los que favores recibeny ni siquiera “gracias”, dicen.Por mal agradecidos, pr &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com/autores-literarios/porque-huelen-las-personas-poemas-poesia-para-ninos-poesia-infantil-poesia-corta-literatura-infantil-y-juvenil">Literatura para Padres e Hijos</a> el 11 de agosto de 2008 a las 15:13:54</p>

<p><strong>¿ Porque huelen las personas? </strong>Poemas. Poesía para niños. Poesía infantil. Poesía corta. Literatura infantil y juvenil.</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/mal-aliento.gif" alt="Poesía. Mal aliento" width="313" height="266" /></p><br /><br /><p><span id="more-1311"></span>Los que ayudan a los demás,</p><br /><br /><p>son personas muy felices;</p><br /><br /><p>que emiten gratos aromas,</p><br /><br /><p>para todas las narices.</p><br /><br /><p> </p><br /><br /><p>Los que favores reciben</p><br /><br /><p>y ni siquiera “gracias”, dicen.</p><br /><br /><p>Por mal agradecidos, presiento:</p><br /><br /><p>¡ les apestará el aliento !</p><br /><br /><p>Fin</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/david-gamez-salas.jpg" alt="David Gomez Salas" width="100" height="100" /></p><br /><br /><p>Autor: <strong>David Gómez Salas</strong></p><br /><br /><p><strong>¿ Porque huelen las personas? </strong>Poemas. Poesía para niños. Poesía infantil. Poesía corta. Literatura infantil y juvenil.</p><br /><br /><p>Temas relacionados: David Gómez Salas - porque huelen las personas - Poesías - Poesías infantiles - Poemas - Poesía popular Mexicana - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Reflanes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles</p><br /><br /><form id="vozme_form_458a1e997df4589e82aebf3770861209" method="post" name="vozme_form_458a1e997df4589e82aebf3770861209" target="458a1e997df4589e82aebf3770861209" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="Porque huelen las personas. Poemas. Poesia para ninos. Poesia infantil. Poesia corta. Literatura infantil y juvenil... ¿ Porque huelen las personas? Poemas. Poesía para niños. Poesía infantil. Poesía corta. Literatura infantil y juvenil.<br /><br /><br /><br />Los que ayudan a los demás,<br /><br />son personas muy felices;<br /><br />que emiten gratos aromas,<br /><br />para todas las narices.<br /><br /> <br /><br />Los que favores reciben<br /><br />y ni siquiera “gracias”, dicen.<br /><br />Por mal agradecidos, presiento:<br /><br />¡ les apestará el aliento !<br /><br />Fin<br /><br /><br /><br />Autor: David Gómez Salas<br /><br />¿ Porque huelen las personas? Poemas. Poesía para niños. Poesía infantil. Poesía corta. Literatura infantil y juvenil.<br /><br />Temas relacionados: David Gómez Salas - porque huelen las personas - Poesías - Poesías infantiles - Poemas - Poesía popular Mexicana - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Reflanes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles<br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  Porque huelen las personas. Poemas. Poesia para ninos. Poesia infantil. Poesia corta. Literatura infantil y juvenil..." onclick="window.open('', '458a1e997df4589e82aebf3770861209', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', '458a1e997df4589e82aebf3770861209', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_458a1e997df4589e82aebf3770861209').submit();">Escuche<br/> Porque huelen las personas. Poemas. Poesia para ninos. Poesia infantil. Poesia corta. Literatura infantil y juvenil...</a></div><br /><br />			</div></form>

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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>El hermoso reino</title>
		<link>http://www.encuentos.com/cuentos-cortos/el-hermoso-reino-cuentos-con-imagenes-cuentos-educativos-infantiles-cuentos-con-moraleja-escritores-de-cuentos-relatos-cuentos-para-pensar</link>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2008 14:26:48 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>cuentos cortos</category>
		<category>cuentos educativos</category>
		<category>escritores</category>
		<category>esperanza soto</category>
		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 11 de agosto de 2008 a las 14:26:48

El hermoso reino. Cuentos con imágenes. Cuentos educativos infantiles. Cuentos con moraleja. Cuentos cortos. Escritores de cuentos. Cuentos para pensar.Había una vez…Había una vez un hermoso reino donde el rey era hermoso y su esposa la reina también lo era, pero en el hermoso reino como suele o &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com/cuentos-cortos/el-hermoso-reino-cuentos-con-imagenes-cuentos-educativos-infantiles-cuentos-con-moraleja-escritores-de-cuentos-relatos-cuentos-para-pensar">Literatura para Padres e Hijos</a> el 11 de agosto de 2008 a las 14:26:48</p>

<p><strong>El hermoso reino.</strong> Cuentos con imágenes. Cuentos educativos infantiles. Cuentos con moraleja. Cuentos cortos. Escritores de cuentos. Cuentos para pensar.</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/reyes.jpg" alt="Cuento. El hermoso reino" width="345" height="328" /></p><br /><br /><p><span id="more-1308"></span>Había una vez…Había una vez un hermoso reino donde el rey era hermoso y su esposa la reina también lo era, pero en el hermoso reino como suele ocurrir también había un hermoso feo…</p><br /><br /><p>Porque hermoso reino completo debe tener necesariamente un hermoso feo o no seria tan hermoso.</p><br /><br /><p>El hermoso feo era tan feo que todo el que pasaba a su lado lo compadecía  y decía: “pobre hermoso feo, es tan feo que lo único que inspira es pesar y ganas de ayudarlo”.<br /><br /><br />Así pasaban los días en el hermoso reino… y un día de luz, claridad y gran fiesta dijo el rey a su reina: -Amada señora, traedme mis mejores trajes, joyas que hoy día glorioso tengo el encanto, la luz y el amor, por eso voy a ponerme mis mejores galas, pasearé y visitaré a cada uno de mis súbditos, les regalaré mi presencia, mi saludo, nunca nadie olvidara este día maravilloso, y así fue.<br /><br /><br /> La hermosa reina ayudo a su rey, cantaba, estaba muy alegre y  decía:- “que gran rey yo tengo, es mi esposo, con su sola presencia me alegro, con su solo mirar me enternezco, bendito sea el rey, mi rey”.<br /><br /><br />Salió el hermoso rey a su paseo en el hermoso día claro y pensó:-“soy yo quien da ese brillo, esa luz, mis súbditos lo verán y sentirán, así me alabaran .Que grande soy, pues sí, al fin y al cabo soy el hermoso rey de mi hermoso reino.<br /><br /><br /> De pronto iba caminando el hermoso rey por su hermoso reino y ¡zúas!…   comenzó a llover, todo se oscureció como no llevaba sombrilla el hermoso rey se despeino, sus vestido se mojo, se achico; el hermoso rey grito llamando a su corte, a su reina y nadie lo escucho, todos habían corrido a protegerse de la lluvia  y se olvidaron de su hermoso rey.<br /><br /><br />Cuando paso la lluvia salieron de sus refugios, fueron a buscar a su hermoso rey y no lo encontraban lo único que veían era un hermoso feo gritando: -´´ayúdenme que soy el hermoso rey´´La gente corría, a su vez pensaba - el hermoso feo se volvió loco debió mirar su reflejo en el río y no lo acepta, ¡pobre hombre! Pero… ¿donde esta el hermoso rey?  Ni sus súbditos, ni su esposa lo reconocían .Hasta que de tantos llantos, gritos, el hermoso feo salio  a la calle llamado por la curiosidad y encontró al hermoso rey; Le pregunto:- ¿Que pasa hermoso hombre? ¿Por qué tanta gritería?, siento quejidos y lamentos como si un hermoso rey hubiese muerto.<br /><br /><br /> Contesto el hermoso rey: - Hermoso hombre son los lamentos de la ignorancia, son los gemidos del engaño, por más que se ha querido tratar de enseñar lo que no es cierto, la vida te da la realidad, estas frente a tu hermoso rey  y tu hermoso rey esta frente a su hermoso feo pero hoy solo aprendí que las galas y adornos o harapos y gorras solo cubren de fantasía  y envuelven  a seres  hermosos de su verdad.</p><br /><br /><p>Fin</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/esperanza-soto.jpg" alt="Esperanza Soto" width="100" height="100" /><br /><br /><br />Autora: <strong>Esperanza Soto (Hope)</strong></p><br /><br /><p><strong>El hermoso reino.</strong> Cuentos con imágenes. Cuentos educativos infantiles. Cuentos con moraleja. Cuentos cortos. Escritores de cuentos. Cuentos para pensar.</p><br /><br /><p><strong>Temas relacionados:</strong>  Esperanza Soto - Hope - Escritores de cuentos - El hermoso reino - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Refranes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Frases - Relatos - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles - Cuentos con imágenes</p><br /><br /><form id="vozme_form_d2745521c124854a856b3288385493d5" method="post" name="vozme_form_d2745521c124854a856b3288385493d5" target="d2745521c124854a856b3288385493d5" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="El hermoso reino.. El hermoso reino. Cuentos con imágenes. Cuentos educativos infantiles. Cuentos con moraleja. Cuentos cortos. Escritores de cuentos. Cuentos para pensar.<br /><br /><br /><br />Había una vez…Había una vez un hermoso reino donde el rey era hermoso y su esposa la reina también lo era, pero en el hermoso reino como suele ocurrir también había un hermoso feo…<br /><br />Porque hermoso reino completo debe tener necesariamente un hermoso feo o no seria tan hermoso.<br /><br />El hermoso feo era tan feo que todo el que pasaba a su lado lo compadecía  y decía: “pobre hermoso feo, es tan feo que lo único que inspira es pesar y ganas de ayudarlo”.<br /><br />Así pasaban los días en el hermoso reino… y un día de luz, claridad y gran fiesta dijo el rey a su reina: -Amada señora, traedme mis mejores trajes, joyas que hoy día glorioso tengo el encanto, la luz y el amor, por eso voy a ponerme mis mejores galas, pasearé y visitaré a cada uno de mis súbditos, les regalaré mi presencia, mi saludo, nunca nadie olvidara este día maravilloso, y así fue.<br /><br /> La hermosa reina ayudo a su rey, cantaba, estaba muy alegre y  decía:- “que gran rey yo tengo, es mi esposo, con su sola presencia me alegro, con su solo mirar me enternezco, bendito sea el rey, mi rey”.<br /><br />Salió el hermoso rey a su paseo en el hermoso día claro y pensó:-“soy yo quien da ese brillo, esa luz, mis súbditos lo verán y sentirán, así me alabaran .Que grande soy, pues sí, al fin y al cabo soy el hermoso rey de mi hermoso reino.<br /><br /> De pronto iba caminando el hermoso rey por su hermoso reino y ¡zúas!…   comenzó a llover, todo se oscureció como no llevaba sombrilla el hermoso rey se despeino, sus vestido se mojo, se achico; el hermoso rey grito llamando a su corte, a su reina y nadie lo escucho, todos habían corrido a protegerse de la lluvia  y se olvidaron de su hermoso rey.<br /><br />Cuando paso la lluvia salieron de sus refugios, fueron a buscar a su hermoso rey y no lo encontraban lo único que veían era un hermoso feo gritando: -´´ayúdenme que soy el hermoso rey´´La gente corría, a su vez pensaba - el hermoso feo se volvió loco debió mirar su reflejo en el río y no lo acepta, ¡pobre hombre! Pero… ¿donde esta el hermoso rey?  Ni sus súbditos, ni su esposa lo reconocían .Hasta que de tantos llantos, gritos, el hermoso feo salio  a la calle llamado por la curiosidad y encontró al hermoso rey; Le pregunto:- ¿Que pasa hermoso hombre? ¿Por qué tanta gritería?, siento quejidos y lamentos como si un hermoso rey hubiese muerto.<br /><br /> Contesto el hermoso rey: - Hermoso hombre son los lamentos de la ignorancia, son los gemidos del engaño, por más que se ha querido tratar de enseñar lo que no es cierto, la vida te da la realidad, estas frente a tu hermoso rey  y tu hermoso rey esta frente a su hermoso feo pero hoy solo aprendí que las galas y adornos o harapos y gorras solo cubren de fantasía  y envuelven  a seres  hermosos de su verdad.<br /><br />Fin<br /><br /><br /><br />Autora: Esperanza Soto (Hope)<br /><br />El hermoso reino. Cuentos con imágenes. Cuentos educativos infantiles. Cuentos con moraleja. Cuentos cortos. Escritores de cuentos. Cuentos para pensar.<br /><br />Temas relacionados:  Esperanza Soto - Hope - Escritores de cuentos - El hermoso reino - Material educativo -  Cuentos con moraleja - Cuentos de autoestima - Cuentos educativos - Pensamientos - Cuentos para pensar - Literatura - Cuentos con valores - Cuentos cortos - Mitos - Rimas - Refranes infantiles - Lectura para la familia - Reflexiones - Frases - Relatos - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para chicos - Efemérides - Relatos infantiles - Cuentos con imágenes<br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  El hermoso reino.." onclick="window.open('', 'd2745521c124854a856b3288385493d5', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', 'd2745521c124854a856b3288385493d5', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_d2745521c124854a856b3288385493d5').submit();">Escuche<br/> El hermoso reino..</a></div><br /><br />			</div></form>

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		<dc:creator>EnCuentos</dc:creator>
		<title>&#191;Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota?</title>
		<link>http://www.encuentos.com/educacion-infantil/las-mascotas-adopcion-de-mascotas-responsabilidad-con-las-mascotas-cuidado-de-las-mascotas-sociedad-protectora</link>
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		<pubDate>Tue, 05 Aug 2008 18:02:03 +0200</pubDate>
		<category>autores literarios</category>
		<category>educacion infantil</category>
		<category>escritores</category>
		<category>liana castello</category>
		<category>adoptar mascotas</category>
		<description><![CDATA[Por EnCuentos en Literatura para Padres e Hijos el 05 de agosto de 2008 a las 18:02:03

Tema de la semana: Las mascotas ¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota? ¿Tenemos hacia ese animalito un cuidado responsable? ¿Le enseñamos a nuestros hijos a tenerlo?Por Liana CastelloEscritoraEl ser humano, no siempre es muy humano. A veces, para expresar &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com/educacion-infantil/las-mascotas-adopcion-de-mascotas-responsabilidad-con-las-mascotas-cuidado-de-las-mascotas-sociedad-protectora">Literatura para Padres e Hijos</a> el 05 de agosto de 2008 a las 18:02:03</p>

<p>Tema de la semana: <strong>Las mascotas</strong> ¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota? ¿Tenemos hacia ese animalito un cuidado responsable? ¿Le enseñamos a nuestros hijos a tenerlo?</p><br /><br /><p>Por <strong>Liana Castello</strong></p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/liana-100x120.jpg" alt="Liana Castello" width="100" height="120" /><br /><br /><br /><strong>Escritora</strong></p><br /><br /><p>El ser humano, no siempre es muy humano. A veces, para expresar que alguien es cruel o actúa brutalmente, decimos “es un animal”.</p><br /><br /><p><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/mascotas.jpg" alt="Cuidado de mascotas" width="201" height="243" /></p><br /><br /><p><span id="more-1305"></span>La frase no es muy feliz que digamos y aún menos cierta.</p><br /><br /><p>Hay muchas clases de animales, pero los que nos rodean, los que realmente conviven con nosotros y nuestra familia son los que llamamos mascotas.</p><br /><br /><p>En muchos casos, esa mascota llega a nuestros hogares a pedido de nuestros hijos. Se entiende que cuando una persona adopta una mascota, más allá de tal vez atender el pedido de un hijo, es porque quiere darle afecto, un cuidado responsable, un lugar en el hogar y la familia.</p><br /><br /><p>Desgraciadamente no siempre es así. Muchos sí lo hacen y conviven en una hermosa armonía el ser humano y el animal.</p><br /><br /><p>Otros, en cambio, por crueldad, ignorancia, falta de amor o como queramos llamarle, no sólo no les dan a sus mascotas el lugar que les corresponde, sino que los maltratan y abandonan.</p><br /><br /><p>Aunque nos parezca mentira hay muchas, muchísimas mascotas que sufren maltratos y abandonos, en otras palabras son víctimas de la crueldad humana.</p><br /><br /><p>Leamos juntos estos párrafos de un artículo que publicó el sitio <a href="http://www.chicosnet/" target="_blank">www.chicosnet</a> y que pertenecen a una nota del diario Clarín:</p><br /><br /><p>“Los diferentes refugios para animales abandonados de la Capital y el Gran Buenos Aires están saturados, una enorme población de gatos y perros padece las consecuencias del abandono. Uno de los teléfonos que más suena es el de la Sociedad Protectora Sarmiento, que acaba de cumplir 100 años. Carlos Rodríguez, encargado de responder a las dudas de la gente, explica que también se abandonan muchos cachorros nacidos en la primavera, “cuando pasan un par de meses la gente ve que les tiene que dar de comer y los tira”. Cuando dice “los tiran” se refiere exactamente a eso. Yolanda Quinteros, del refugio San Roque, de José C. Paz , cuenta: “A pesar de que tenemos un paredón de casi tres metros, a veces nos revolean por arriba bolsas con cachorros…”</p><br /><br /><p>Cuesta creerlo ¿verdad? Pero es así. Para muchas mascotas su destino no es más que ése, el abandono y la soledad.</p><br /><br /><p>Cabría preguntarse ¿qué pasa por la cabeza de la persona que comete estos actos? O mejor deberíamos preguntarnos ¿qué pasa por su corazón? Muy probablemente esa persona tenga hijos ¿qué les está enseñando?</p><br /><br /><p>Somos seres libres, y en esa libertad uno puede elegir tener una mascota o no. Lo realmente preocupante es elegir sin responsabilidad.</p><br /><br /><p>De nada sirve darle el gusto a un niño, si luego no nos hacemos cargo de esa responsabilidad y no le enseñamos tampoco a ellos que debe ser responsables de esa vida, cuidarla, respetarla.</p><br /><br /><p>No es el animal el que elige ser adoptado, es el ser humano el que adopta, compra, recoge. Esta acción lleva, o debería llevar implícita una actitud responsable hacia el animal, saber que este cachorrito tan pequeño y simpático algún día crecerá. Tener en cuenta que habrá que vacunarlo, atender su salud, pero también hacerse cargo de sus ladridos y desperdicios, de educarlo bien. Debemos pensar antes de decidir en todo lo que implica tener un animal en casa, que no siendo un ser humano, compartirá ni más ni menos que nuestra vida y nuestro hogar, con lo bueno y lo malo, con lo que nos guste y con lo que nos disguste también.</p><br /><br /><p>En general son los niños los que nos piden tener una mascota, pero nosotros –los adultos- somos quienes debemos sopesar la ventajas y desventajas, analizar si realmente estamos dispuestos a invertir tiempo, esfuerzo, dinero y por sobre todas las cosas educación en ese animalito. Ese cachorro no es un regalo que se sube a una repita y allí queda, tiene vida y somos responsables de ella.</p><br /><br /><p>Si la respuesta al pedido de nuestro hijo ha sido un “si” pensado y meditado, tampoco allí termina la cosa. Debemos enseñar a nuestros niños a ser responsables del animalito que han pedido, por qué no también enseñarles a que, dentro de sus posibilidades, se hagan cargo de lo que implica tener una mascota en la casa.</p><br /><br /><p>Esto también es educar. Como en todo, primero debemos predicar con el ejemplo.</p><br /><br /><p>Hay un poema de Eduardo Lamazón titulado “El Peor Amigo del Perro”, extraigo para compartir sólo dos párrafos:</p><br /><br /><p>“…Los animales y la naturaleza son poca cosa para el hombre cuando el hombre es poca cosa.</p><br /><br /><p>Querer y respetar la vida es un privilegio de personas educadas, porque labrar el amor requiere esfuerzo e inteligencia…”</p><br /><br /><p>Querer y respetar la vida, en cualquier forma que sea, de eso se trata y transmitírselo a nuestros hijos para que a su vez, ellos lo aprendan también.</p><br /><br /><p>Si decidimos adoptar una mascota y lo hacemos a conciencia, estaremos respetando ambas formas de vida, la humana y la animal, pues daremos a nuestra mascota el cuidado que realmente merece y lo educaremos para convivir en armonía con los seres humanos (esto implica llevarlo por la calle con correa, hacernos cargo de su necesidades depositadas en la vía publica, entre otras cosas).</p><br /><br /><p>Esta actitud responsable y piadosa, por otra parte, implica también que denunciemos ante los organismos y autoridades que correspondan el maltrato a estos animalitos. El silencio ante la injusticia, ante la crueldad nunca es bueno, se trate de personas o de mascotas y esto también es bueno enseñárselo a nuestros hijos.</p><br /><br /><p>Muchos de nosotros tal vez no estemos debidamente informados, pero es bueno saber que el maltrato a animales es un delito penado por el Código Penal y que tiene Acción Pública, es decir que puede ser denunciado por cualquier persona ante la Policía o Fiscalía (Ley 14.436 Denuncias por maltrato). Es obligatorio que tomen la denuncia, no pueden negarse.</p><br /><br /><p>No olvidemos que el maltrato, la falta de responsabilidad hacia los animales domésticos, la falta de enseñanza a nuestros hijos en su cuidado responsable, no nos convierte en animales, sino en peores personas.</p><br /><br /><p>(Párrafos extraídos de la nota publicada por la misma autora en la revista on line de Ediciones San Pablo).</p><br /><br /><p>Tema de la semana: <strong>Las mascotas</strong> ¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota? ¿Tenemos hacia ese animalito un cuidado responsable? ¿Le enseñamos a nuestros hijos a tenerlo?</p><br /><br /><p><strong>Temas relacionados:</strong> Escritora Liana Castello - Adoptar una mascota - Resposabilidad con las mascotas - cuidado responsable de las mascotas - sociedad protectora de animales - masotas sin destino -  animales abandonados - enseñar a cuidar una mascota - Ahorro - Cómo alimentar un niño - Ahorro en los niños -  Educación en los niños - Alimentar a los niños - buena alimentación - Niños especiales - su alimentación - comida chatarra - productos naturales - guías alimentarias - importancia de la educación - Cuidado de los padres - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para reflexionar - Cuentos para chicos - Apoyo escolar</p><br /><br /><form id="vozme_form_72000ba9d7536ea3ce14fd126e551dac" method="post" name="vozme_form_72000ba9d7536ea3ce14fd126e551dac" target="72000ba9d7536ea3ce14fd126e551dac" action="http://vozme.com/text2voice.php"><input name="text" type="hidden" value="¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota?.. Tema de la semana: Las mascotas ¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota? ¿Tenemos hacia ese animalito un cuidado responsable? ¿Le enseñamos a nuestros hijos a tenerlo?<br /><br />Por Liana Castello<br /><br /><br /><br />Escritora<br /><br />El ser humano, no siempre es muy humano. A veces, para expresar que alguien es cruel o actúa brutalmente, decimos “es un animal”.<br /><br /><br /><br />La frase no es muy feliz que digamos y aún menos cierta.<br /><br />Hay muchas clases de animales, pero los que nos rodean, los que realmente conviven con nosotros y nuestra familia son los que llamamos mascotas.<br /><br />En muchos casos, esa mascota llega a nuestros hogares a pedido de nuestros hijos. Se entiende que cuando una persona adopta una mascota, más allá de tal vez atender el pedido de un hijo, es porque quiere darle afecto, un cuidado responsable, un lugar en el hogar y la familia.<br /><br />Desgraciadamente no siempre es así. Muchos sí lo hacen y conviven en una hermosa armonía el ser humano y el animal.<br /><br />Otros, en cambio, por crueldad, ignorancia, falta de amor o como queramos llamarle, no sólo no les dan a sus mascotas el lugar que les corresponde, sino que los maltratan y abandonan.<br /><br />Aunque nos parezca mentira hay muchas, muchísimas mascotas que sufren maltratos y abandonos, en otras palabras son víctimas de la crueldad humana.<br /><br />Leamos juntos estos párrafos de un artículo que publicó el sitio www.chicosnet y que pertenecen a una nota del diario Clarín:<br /><br />“Los diferentes refugios para animales abandonados de la Capital y el Gran Buenos Aires están saturados, una enorme población de gatos y perros padece las consecuencias del abandono. Uno de los teléfonos que más suena es el de la Sociedad Protectora Sarmiento, que acaba de cumplir 100 años. Carlos Rodríguez, encargado de responder a las dudas de la gente, explica que también se abandonan muchos cachorros nacidos en la primavera, “cuando pasan un par de meses la gente ve que les tiene que dar de comer y los tira”. Cuando dice “los tiran” se refiere exactamente a eso. Yolanda Quinteros, del refugio San Roque, de José C. Paz , cuenta: “A pesar de que tenemos un paredón de casi tres metros, a veces nos revolean por arriba bolsas con cachorros…”<br /><br />Cuesta creerlo ¿verdad? Pero es así. Para muchas mascotas su destino no es más que ése, el abandono y la soledad.<br /><br />Cabría preguntarse ¿qué pasa por la cabeza de la persona que comete estos actos? O mejor deberíamos preguntarnos ¿qué pasa por su corazón? Muy probablemente esa persona tenga hijos ¿qué les está enseñando?<br /><br />Somos seres libres, y en esa libertad uno puede elegir tener una mascota o no. Lo realmente preocupante es elegir sin responsabilidad.<br /><br />De nada sirve darle el gusto a un niño, si luego no nos hacemos cargo de esa responsabilidad y no le enseñamos tampoco a ellos que debe ser responsables de esa vida, cuidarla, respetarla.<br /><br />No es el animal el que elige ser adoptado, es el ser humano el que adopta, compra, recoge. Esta acción lleva, o debería llevar implícita una actitud responsable hacia el animal, saber que este cachorrito tan pequeño y simpático algún día crecerá. Tener en cuenta que habrá que vacunarlo, atender su salud, pero también hacerse cargo de sus ladridos y desperdicios, de educarlo bien. Debemos pensar antes de decidir en todo lo que implica tener un animal en casa, que no siendo un ser humano, compartirá ni más ni menos que nuestra vida y nuestro hogar, con lo bueno y lo malo, con lo que nos guste y con lo que nos disguste también.<br /><br />En general son los niños los que nos piden tener una mascota, pero nosotros –los adultos- somos quienes debemos sopesar la ventajas y desventajas, analizar si realmente estamos dispuestos a invertir tiempo, esfuerzo, dinero y por sobre todas las cosas educación en ese animalito. Ese cachorro no es un regalo que se sube a una repita y allí queda, tiene vida y somos responsables de ella.<br /><br />Si la respuesta al pedido de nuestro hijo ha sido un “si” pensado y meditado, tampoco allí termina la cosa. Debemos enseñar a nuestros niños a ser responsables del animalito que han pedido, por qué no también enseñarles a que, dentro de sus posibilidades, se hagan cargo de lo que implica tener una mascota en la casa.<br /><br />Esto también es educar. Como en todo, primero debemos predicar con el ejemplo.<br /><br />Hay un poema de Eduardo Lamazón titulado “El Peor Amigo del Perro”, extraigo para compartir sólo dos párrafos:<br /><br />“…Los animales y la naturaleza son poca cosa para el hombre cuando el hombre es poca cosa.<br /><br />Querer y respetar la vida es un privilegio de personas educadas, porque labrar el amor requiere esfuerzo e inteligencia…”<br /><br />Querer y respetar la vida, en cualquier forma que sea, de eso se trata y transmitírselo a nuestros hijos para que a su vez, ellos lo aprendan también.<br /><br />Si decidimos adoptar una mascota y lo hacemos a conciencia, estaremos respetando ambas formas de vida, la humana y la animal, pues daremos a nuestra mascota el cuidado que realmente merece y lo educaremos para convivir en armonía con los seres humanos (esto implica llevarlo por la calle con correa, hacernos cargo de su necesidades depositadas en la vía publica, entre otras cosas).<br /><br />Esta actitud responsable y piadosa, por otra parte, implica también que denunciemos ante los organismos y autoridades que correspondan el maltrato a estos animalitos. El silencio ante la injusticia, ante la crueldad nunca es bueno, se trate de personas o de mascotas y esto también es bueno enseñárselo a nuestros hijos.<br /><br />Muchos de nosotros tal vez no estemos debidamente informados, pero es bueno saber que el maltrato a animales es un delito penado por el Código Penal y que tiene Acción Pública, es decir que puede ser denunciado por cualquier persona ante la Policía o Fiscalía (Ley 14.436 Denuncias por maltrato). Es obligatorio que tomen la denuncia, no pueden negarse.<br /><br />No olvidemos que el maltrato, la falta de responsabilidad hacia los animales domésticos, la falta de enseñanza a nuestros hijos en su cuidado responsable, no nos convierte en animales, sino en peores personas.<br /><br />(Párrafos extraídos de la nota publicada por la misma autora en la revista on line de Ediciones San Pablo).<br /><br />Tema de la semana: Las mascotas ¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota? ¿Tenemos hacia ese animalito un cuidado responsable? ¿Le enseñamos a nuestros hijos a tenerlo?<br /><br />Temas relacionados: Escritora Liana Castello - Adoptar una mascota - Resposabilidad con las mascotas - cuidado responsable de las mascotas - sociedad protectora de animales - masotas sin destino -  animales abandonados - enseñar a cuidar una mascota - Ahorro - Cómo alimentar un niño - Ahorro en los niños -  Educación en los niños - Alimentar a los niños - buena alimentación - Niños especiales - su alimentación - comida chatarra - productos naturales - guías alimentarias - importancia de la educación - Cuidado de los padres - Cuentos infantiles - Cuentos para niños - Textos infantiles - Lecturas infantiles - Fábulas infantiles - Leyendas infantiles - Cuentos en inglés - Literatura para chicos - Literatura infantil y juvenil - Cuentos de animales - Aprender a leer - Cuentos populares - Cuentos para reflexionar - Cuentos para chicos - Apoyo escolar<br /><br />" /><input name="lang" type="hidden" value="es" /><input name="gn" type="hidden" value="fm" /><input type="hidden" id="interface" name="interface" value="full" /><br /><br />			<div style="text-align:left;"><br /><br />			<br /><br />				<input style="float:left;" type="image" width="40" height="40" src="http://www.encuentos.com/wp-content/plugins/vozme/img/megaphone40x40w.gif" alt="Escuche  ¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota?.." onclick="window.open('', '72000ba9d7536ea3ce14fd126e551dac', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');"><br /><br />				<div style="margin-left:48px; text-align:left;"><a style="font-size:12px;" href="javascript:void(0);" onclick="window.open('', '72000ba9d7536ea3ce14fd126e551dac', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_72000ba9d7536ea3ce14fd126e551dac').submit();">Escuche<br/> ¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota?..</a></div><br /><br />			</div></form>

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		<title>Las mascotas &#191;Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota?</title>
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Tema de la semana: Las mascotas ¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota? ¿Tenemos hacia ese animalito un cuidado responsable? ¿Le enseñamos a nuestros hijos a tenerlo? Por Liana CastelloEscritora  El ser humano, no siempre es muy humano. A veces, para expre &#91;&#8230;&#93;]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por <a href="http://bitacoras.com/usuario/encuentos">EnCuentos</a> en <a href="http://bitacoras.com/bitacora/www.encuentos.com/sin-categoria/las-mascotas-adopcion-de-mascotas-responsabilidad-con-las-mascotas-cuidado-de-las-mascotas-sociedad-protectora">Literatura para Padres e Hijos</a> el 05 de agosto de 2008 a las 17:25:06</p>

<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-AR;">Tema de la semana: <strong>Las mascotas</strong> ¿Somos concientes de la responsabilidad y amor que implica adoptar una mascota? ¿Tenemos hacia ese animalito un cuidado responsable? ¿Le enseñamos a nuestros hijos a tenerlo?</span></p><br /><br /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"> </p><br /><br /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-AR;">Por <strong>Liana Castello</strong></span></p><br /><br /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-AR;"><img src="http://www.encuentos.com/wp-content/uploads/2008/08/liana-100x120.jpg" alt="Liana Castello" width="100" height="120" /></span></p><br /><br /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-AR;"><strong></strong></span></p><br /><br /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-AR;"><strong></strong></span></p><br /><br /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-AR;"><strong>Escritora</strong></span></p><br /><br /><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-al