Raúl Ordóñez · @jasp

En Clarín.com muestran unos resultados de un estudio en EEUU que analiza cómo el periodismo de calidad es afectado por los blogs y que retoma el debate tratado en otras ocasiones:

No es necesario confirmar si lo que se enuncia es verdadero o es falso, y además, escribir en primera persona es la ley de los blogs. Y entonces un rumor puede ser fácilmente confundido como una noticia, y emitida como tal, y especialmente percibida como si fuera una noticia.

Los diarios sensacionalistas Daily Express« y Daily Star· del grupo británico Express, publicaron en tapa sus respectivas disculpas a Gerry y Kate McCann, los padres de Madeleine, la niña desaparecida en mayo de 2007 en Portugal. Se retractaron porque simplemente habían echado a correr un trascendido no chequeado: que ellos, los propios padres, habrían hecho desaparecer a su hija. Se planteo una demanda y los diarios pidieron perdón. Pero el fenómeno no radica en ese hecho puntual. Está vinculado, según diversos observadores, a la así denominada “cultura bloggera”.

El sensacionalismo es más antiguo que los blogs. Lo novedoso es que hoy los blogs son utilizados como fuentes por los diarios sensacionalistas y también por los que no lo son. El analista mediático Roberto Igarza, en su libro “Nuevos Medios, Estrategias de Convergencia”, escribe: “Una combinación de factores favorables, entre los cuales se destacan los blogs, produjo un aumento de más del 200% en el tráfico de los sitios de Internet en los diarios tradicionales… Los lectores de los blogs representan un 13% del tráfico de los diarios online”. Semejante poderío colonizaría con su lógica subjetivista la objetividad otrora deseada.

En el II Congreso Internacional de periodismo de Burgos, España, los panelistas fueron muy críticos con los blogs y propusieron un retorno al periodismo tradicional [...]

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