Un tipo como cualquier otro. Fumador de pielroja, admirador de los gatos y amante de Bogotá. Tiene una cierta atracción por lo sórdido y lo indecoroso. Gracias a los ojos de Arlet cree en la magia. Está convencido que, como escribió Whitman, las batallas se pierden con el mismo espíritu que se ganan..
En corto...